Archivo

Se agrava situación de líderes sociales / Opinión

Coordinador de la ONU en el país alerta por 30 crímenes este año contra defensores de DD. HH.

03 de mayo 2015 , 10:15 p.m.

La conmoción del país por la muerte de 10 militares a raíz del ataque de las Farc en el Cauca nos recordó a todos el valor de la vida de cada colombiano. Por eso, preocupa el silencio en el que está teniendo lugar un grave fenómeno: en lo que va de este año, 30 líderes sociales y políticos y defensores de derechos humanos han sido asesinados y muchos más han sufrido amenazas y atentados.

De acuerdo con las bases de datos de la ONU, hasta mediados de abril fueron asesinados 30 líderes de víctimas, políticos, indígenas y comunitarios, y defensores de derechos humanos, docentes, sindicalistas, funcionarios públicos y periodistas. Este tipo de homicidios venía disminuyendo desde el 2012. Pero entre enero y abril de este año fueron asesinados 9 más que en ese periodo del 2014.

Organizaciones como Somos Defensores, contabilizaron 19 homicidios solo de defensores de DD. HH. en el primer trimestre del 2015, la cifra más alta desde el 2002. Registra 20 atentados, casi el doble que en igual periodo del 2014.

En Naciones Unidas vemos con gran preocupación este fenómeno. Aún es pronto para calificarlo como una tendencia, pero es alarmante que en cuatro meses de este año ya se contabilice más de la mitad del total de homicidios de este tipo, cometidos en 2014 (52).

Para agravar las cosas, desde septiembre se han disparado las amenazas, en especial los panfletos firmados por grupos como ‘las Águilas Negras’, ‘los Urabeños’ y ‘los Rastrojos’. Hasta mediados de marzo circularon 29, en los que se amenazó a 751 personas. Y hasta mediados de abril, llegaron otros cinco. De las 60 víctimas que viajaron a La Habana, 14 han sufrido amenazas y el hijo de uno de ellos fue asesinado.

Puede especularse que, ante el avance de las conversaciones en La Habana y la reparación a las víctimas, hay sectores interesados en atacar al flanco más desprotegido. Aunque hay agresiones que se atribuyen a las guerrillas, la gran mayoría se atribuye a grupos posdesmovilización. Las elecciones de octubre pueden agravar las cosas.

Como lo ha señalado el Gobierno, la situación de derechos humanos ha mejorado en años recientes. Más allá de los trágicos hechos del Cauca, las negociaciones de La Habana han tenido un impacto relativamente positivo en la situación humanitaria: según datos de la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas, entre noviembre del 2012 y diciembre del 2014, el desplazamiento masivo ha disminuido y el conflicto cobra menos víctimas civiles (aunque el control sobre la población, las restricciones a la movilidad de comunidades y la extorsión –ese ‘impuesto’ a la pobreza– han empeorado).

Los asesinatos, amenazas y atentados son una mancha negra en este marco alentador. Son la punta del iceberg de una victimización que continúa, pese a los logros. Y son un doble castigo que revictimiza a las víctimas.

Lo más grave –y sobre lo que queremos llamar la atención– es que estos ataques y amenazas están teniendo lugar con altos niveles de impunidad. A pesar de los esfuerzos por parte de las instituciones nacionales para proteger a líderes y defensores, ¿cuántos de los autores materiales –no se diga intelectuales– han sido identificados y procesados? Los responsables de los asesinatos y amenazas casi nunca aparecen. Una acción decidida de la Fiscalía y las autoridades competentes es urgente.

FABRIZIO HOCHSCHILD
Coordinador de la ONU
Especial para EL TIEMPO