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Sus cositas de valor, guárdelas bajo clave

Joyas, dinero, documentos y recuerdos, hay que protegerlos hasta del agua.

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28 de febrero 2014 , 03:47 p.m.

Una linda caja de madera de tabacos finos escondida detrás de todos los sacos en el clóset. O un viejo pero fino cofre de la abuela tapado por todas las carteras. O una bolsa de terciopelo muy bien envuelta, metida en el fondo del cajón de las medias. O un sobre de manila ‘refundido’ detrás de los libros de la biblioteca.

Así de ‘seguras’ son las maneras de guardar de muchos colombianos sus objetos de valor, que pueden ir desde finas joyas, valiosos papeles y cuantiosas sumas de dinero hasta importantes recuerdos con un gran significado emocional.

No se trata de vivir en un búnker, pero tomar ciertas medidas de seguridad le permitiría vivir un poco más tranquilo. Además de tener una chapa de seguridad en la puerta de entrada de su casa, seguros en las ventanas, sofisticados sistemas de alarmas, circuito interno de video para verlos y controlarlo todo (incluso desde el celular), hay que pensar dónde y cómo guardar esas cosas valiosas, no solo para cuidarlas de los ladrones, también del agua, el sol y hasta de un incendio.

Sin embargo, según los expertos, el principal responsable de poner sus cosas de valor en riesgo es usted mismo: hablar de lo que tiene o compró, ser desordenado y dejarlas por ahí, comentar de sus colecciones y dónde las guarda. “Usted lo contó desprevenidamente, una persona lo cuenta a otra de manera de anécdota y de pronto la información llega a personas que la pueden usar para bien o para mal”, dice un experto en seguridad.

Y hay otro factor. “En las casas, lo que más facilita el robo es la confianza, la confianza de que a mí no me va a pasar nada; confiar en la buena suerte y no siempre las suerte está de buenas”, comenta Jaime Hoyos, gerente de cajas fuertes Ancla.

El desorden y la pereza tampoco colaboran en la protección de sus valores. El primero, porque no tener orden facilitar perder las cosas o dejarlas por ahí para que otros las encuentren y decidan tomarlas. Y en el segundo caso, según Hoyos, porque “la seguridad incomoda: hay que cargar llaves, poner alarmas, marcar claves y a veces la gente dice ‘ahora lo hago’, o no le da las tres vueltas que toca a la chapa o no cambia la clave con cierta frecuencia. Eso es dar, como dicen popularmente, papaya”, comenta Hoyos.

Los expertos en seguridad afirman que, por lo general, los ladrones no escogen a sus víctimas al azar, sino que han analizado un poco sus movimientos y conocen información suficiente para actuar. Es el caso, por ejemplo y entre otros casos, de la llamada millonaria.

“Por eso es mejor que personas del servicio doméstico, los menores de edad o ciertos familiares que viven en la casa no conozcan la ubicación de sus joyas, dinero o documentos de valor, o cajas fuertes, pues ellos son vulnerables ante una llamada de estas”, comentan en una empresa de vigilancia.

Superadas estas condiciones se puede acudir a esa creatividad para encontrar escondites que solo a usted se le ocurren o lo obvios donde los ladrones siempre buscan: clóset, sobre todo del cuarto principal; escritorio del estudio, cajones de mesas de noche. O elegir una caja fuerte.

Tipos de cajas fuertes por modo de apertura

De acuerdo al modo de apertura pueden ser:

- De combinación o clave mecánica: requiere una contraseña numérica que se introduce girando una o varias ruedas.

- De combinación electrónica: la combinación se marca en un teclado de números (como las de los hoteles).

- De tarjeta: claves que se abren al deslizar una tarjeta.

- Con sistemas de retardo: se pone la clave y se espera un tiempo programado para volver a digitarla y poderla abrir.

- Biométricas: abren leyendo la huella o el iris del usuario.

- Sistemas que se abren a control remoto: solo desde otra ciudad o punto elegido (lo usan más las empresas).

REDACCIÓN EL TIEMPO