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Así es como operan bandas de contrabando en Medellín

Aunque en 2013 recuperaron más de 15.600 millones de pesos, lío de las autoridades son las capturas.

28 de febrero 2014 , 08:40 a.m.

Contrario a lo que muchos pensarían, el contrabando de confecciones y telas supera con creces al del tabaco y alcohol.

En el 2013 la Policía Fiscal Aduanera (Polfa) se incautó de 579.440 prendas avaluadas en 3.813 millones de pesos.

Aunque hubo una reducción, comparado con el 2012 –donde recuperaron 612.75 unidades equivalentes a 7.273 millones–, este sigue siendo el sector económico más afectado con el delito.

En cuanto a la incautación de licor, en 2013, llegaron a 31.290 litros por un valor de 295 millones de pesos, mientras que en cigarrillos fueron decomisadas 619.030 cajetillas que cuestan, en precio de mercado, más de 276 millones.

El jefe de la División de Gestión Operativo de la Polfa en Medellín, mayor Julián Zapata, reveló que detrás del fenómeno hay estructuras criminales que, incluso, llegan a otros países como Venezuela y Ecuador.

“El ingreso de contrabando inicia en esas fronteras. Para evadir el control, los delincuentes usan trochas para pasar la mercancía”, dijo.

Explicó que para transportarla hacia Medellín utilizan personal en distintos departamentos a los que les llaman ‘moscas’.

“Andan en motos o carros haciendo una especie de avanzada para avisar a quien transporta el contrabando sobre la presencia de las autoridades. Lo que les da oportunidad de coger vías secundarias o terciarias”, reveló.

Cuando la mercancía llega a Medellín es dividida en pequeñas cantidades para ocultarla en casas alquiladas por la estructura delincuencial.

“Alquilan esas viviendas y las usan como bodegas. Es más, hemos encontrado licor y cigarrillos en los cuartos útiles de conjuntos residenciales”, aseguró el oficial.

Aunque el contrabando se mueve por toda la ciudad, la mayoría, según las investigaciones, se distribuye en el sector El Hueco (comuna 10) y en Aranjuez (comuna 4).

Pese a que los operativos de la Polfa son cada vez más agresivos y con más resultados, el mayor problema que tienen está en la judicialización de quienes la distribuyen.

De hecho las únicas capturas que se pueden hacer en flagrancia son por tabaco y alcohol, pero teniendo en cuenta que solo se hace efectiva si la persona tiene en su poder mercancía que supere los 50 salarios mínimos mensuales, es decir, alrededor de 30 millones de pesos.

Aunque en las confecciones también debe superarse esa cifra, este es más fácil de evadir, ya que la persona tiene la oportunidad de demostrar que las prendas son legales. Si no lo logra, la Dian inicia un proceso que termina en una denuncia penal, lo que puede tardar meses.

Sin embargo, para evitar ser descubiertos, los contrabandistas se la juegan por la más fácil, es decir, nunca cargar mercancía con más de lo que establece la Ley.

REDACCIÓN MEDELLÍN