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El 'parche bacano' que resuelve los conflictos

El 'parce' está conformado por 15 alumnos del Colegio San Martín de Porres de Chapinero.

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27 de febrero 2014 , 08:21 p.m.

Hace seis años los jóvenes encontraron la fórmula para controlar el matoneo.

‘El Parche’ más interesante de Chapinero está ubicado en el Colegio San Martín de Porres, en los cerros orientales. Allí 15 niños y adolescentes conforman “el grupo bacano de resolución de conflictos”, como lo llaman; según cuentan desde hace seis años se han encargado de encontrar y construir en su plantel un espacio para resolver sus problemas “por la buena”.

Oetam el poeta, como se hace llamar Mateo Jaramillo, de 14 años, que es miembro de ‘El Parche’ cuenta que este es un espacio de jóvenes para jóvenes en el que se resuelven los pleitos “mediante el habla y los juegos para desahogar la ira. Cuando uno entra a ‘El Parche’ firma un contrato en el que uno se compromete a ser pacífico en todo momento y lugar”, agregó Oetam.

El colegio, que se caracteriza por manejar unos 620 alumnos de dos jornadas, tiene un pequeño patio en el que no más de dos cursos pueden disfrutar al tiempo la hora del descanso; la necesidad de un espacio llevó a la aparición de este escuadrón de agentes de paz. De acuerdo con Gladys Álvarez, administradora de ‘El Parche’ y docente de la institución, este nace por iniciativa de varios alumnos, hoy egresados, que buscaban ese espacio.

“A uno de los chicos se le ocurrió que un lugar así bajaría los niveles de adrenalina, pues siempre estaban peleándose, decían que por falta de espacio”, recordó Álvarez.

Por lo que gestionaron con la alcaldía local, hace seis años, los recursos para habilitar el cuarto de chécheres del colegio. “Fue verídico, se abrió El Parche y los niveles de adrenalina y violencia entre ellos empezaron a bajar. Durante su creación les cuestionaba que la recreación no debería ser la única finalidad del lugar. Se les ocurrió que allí se podía lograr la apropiación de sus conflictos y la búsqueda de una solución”, agregó.

Desde entonces el grupo se ha conformado por niños y niñas de los grados 6, 7 y 8; ellos también son miembros activos del Consejo Local de niños y niñas, y se han caracterizado por lograr que los chicos conflictivos y pacíficos trabajen juntos.

“Los pacíficos les ayudamos a los otros. Hay una balanza”, comentó Nicole Sánchez, de 15 años. Son mediadores, por ello no solo actúan cuando un alumno pide intervención si no que si se enteran de algún enfrentamiento ayudan a solucionarlo.

Según Álvarez, para que entre los jóvenes el conflicto se solucione tiene que haber un incremento de adrenalina que puede ser un estado físico, verbal o gestual, por ello a veces recurren al boxeo o los juegos de mesa.

Esto jóvenes se han empoderado de su misión y están esparciendo su mensaje por medio de campañas simbólicas de vacunación contra el mal genio, la grosería y la violencia. Hacen foros y muestras artísticas sobre el conflicto. “Es un proyecto pionero que lucha también contra el matoneo y que debería replicarse”, comentó Silvia Penagos, referente de la secretaría de Integración Social, que orienta el Consejo.

LAURA JIMÉNEZ
REDACCIÓN MI ZONA