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Los hombres de los monumentos.

27 de febrero 2014 , 03:34 p.m.

En 1943 el presidente Franklin D. Roosevelt estableció la Comisión para la Protección y Conservación de Monumentos Históricos en Aéreas de Guerra. Un grupo de 400 expertos, seleccionados de las universidades de mayor prestigio de E.U., historiadores de arte, agentes y compradores de obras fueron enviados a los monumentos, museos y archivos de los países Aliados en las Segunda Guerra Mundial para preservar las obras que fueron saqueadas por los nazis. Sin precedentes en la historia de conflictos entre naciones, por primera vez, se salvó un total de más de 5 mil piezas de arte gracias al esfuerzo coordinado de las fuerzas militares de Estados Unidos. La historia de los hombres que salvaron miles de obras de arte sirvió de argumento para la película ‘Los hombres de los monumentos’, dirigida por George Clooney.

El trabajo infatigable de cientos de profesionales, conocedores, amantes de las artes y militares expertos hizo posible que se pudiera recuperar cientos de obras robadas de las colecciones privadas y estatales de los países ocupados por los nazis. Cabe destacar el nombre de Rose Valand, quien era historiadora de arte del Museo Jeu de Paume de Paris donde los nazis guardaron numerosas piezas despojadas de las colecciones de judíos franceses, como la familia Rothschild y obras de las bodegas del agente de arte Paul Rosenberg. Los nazis no tenían ni idea que ella sabía alemán y Rose copió un inventario de las obras y los lugares a donde se enviaron en Alemania. Francia le debe a su pericia la recuperación de más de 60 mil objetos, pinturas, joyas y esculturas.

Uno de los primeros hombres de los monumentos fue el profesor Mason Hammond de la Universidad de Harvard y experto en el mundo clásico. Antes de su viaje a Sicilia investigó mapas y elaboró una lista de monumentos, pero al llegar a Italia en 1943 el panorama era distinto al que había fabricado en su cabeza. Tan solo con una guía turística, una carcacha y sus conocimientos de latín clásico pudo convencer a las autoridades locales para que le ayudaran a proteger las obras. Las fuerzas Aliadas americanas habían ocupado el sur de Italia y los soldados en su paso cometieron todo tipo de abusos y dañaron muchas obras. La queja llegó a oídos del Comandante General Dwight D. Eisenhower y este ordenó absoluto respeto a los monumentos.

Es necesario destacar que el papel de las fuerzas militares estadounidenses en cuanto a la protección del patrimonio histórico representado en monumentos y obras de arte ha sido una tradición que se ha respetado desde la Segunda Guerra. Durante la invasión a Irak en 2003, las tropas no bombardearon zonas consideras históricas gracias a la cooperación entre expertos del Pentágono y el profesor Macguire Gibson de la Universidad de Chicago, quien les indicó a los militares más de 2 mil áreas de excavación que él estudió en Irak. El capitán de la marina Mathew Bognados fue encargado de la investigación de las miles de piezas que se robaron los mismos iraquíes del museo de Bagdad durante la invasión; gracias a él y a sus sucesores 6 mil piezas regresaron al museo.

El 2007 la arqueóloga Laurie Rush, contratada por el ejército, empezó una campaña de educación y difusión de los monumentos históricos en Afganistán a través de 40 mil juegos de naipe que llevan fotografías de las ruinas históricas para que los soldados que patrullan en los terrenos reconozcan las áreas y no las destruyan.

ALISTER RAMÍREZ MÁRQUEZ