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La revista de Marta Traba

27 de febrero 2014 , 03:27 p.m.

Al cumplirse 30 años de la temprana desaparición de Marta Traba, (corresponde esta) reseña sobre el primer intento editorial y cultural que emprendieron Judith Márquez, Marta Traba y Walter Engel y que es muy poco conocido.

A mediados de 1956, aparece Revista Plástica dando a conocer a los artistas que iniciaban un movimiento que rompía con los cánones de academia. Obregón, Botero, Roda, Cecilia Porras, Grau, Rojas, Feliza Burstyn y la misma Judith Márquez.

Quienes éramos por aquel entonces estudiantes de Arquitectura y alumnos de ella en sus clases de Historia del Arte en la Universidad Nacional, fuimos los primeros y más entusiastas compradores de esta novedosa publicación. ¡Arte en blanco y negro!

Allí llegaba Marta con su eterna sonrisa, como cualquier vendedor de Enciclopedias con sus ejemplares entre sus notas de Arte.

Tan solo sobrevivió a cinco tirajes, sus únicos recursos provenían de anunciantes amigos y de buena voluntad, como siempre el Estado estaba ausente.

Guardo como un tesoro las cinco revistas y creo existen muy pocas.

*Arquitecto U.N. T.P. 7200
*Propósitos
Editorial de 'Plástica', N.1, 1956

Modestamente -pero dignamente- PLÁSTICA tiene el propósito de vulgarizar nuestro arte dentro de Colombia y divulgarlo en el extranjero. Fruto del esfuerzo particular, el futuro de nuestra revista está condicionado al apoyo económico que le presten eI selecto grupo de empresas industriales anunciadoras, y Ia cooperación moral de nuestros amigos, los lectores, los suscriptores y los colaboradores.

Es cierto que le tarea divulgadora es del resorte del gobierno, pero nosotros queremos ahora cooperar con él en esta delicada misión que intentaremos cumplir con celo apostólico, atraídos por nuestra condición de patriotas y artistas, y además por confraternidad con nuestros colegas pintores.

Ajenos al oficio periodístico, improvisados ante la necesidad de suplir estas omisiones, no deja de turbarnos el que un personal calificado de periodistas no estuviere editando la gran revista de arte que reclama y necesita Colombia. Cuenta el país con material y personal adecuados: medio centenar de buenos pintores y una decena de escultores consagrados a su profesión, es decir, Profesionales; y un puñado de magníficos críticos e historiadores del arte.

No existe entre nosotros una publicación consagrada con exclusividad a las artes plásticas. Pero ni siquiera una de las de varia índole donde se le conceda la atención requerida. Y este factor nos ha impulsado a desbrozar y abonar el terreno, para que, con el ejemplo de nuestra irrupción, proliferen los vehículos de difusión artística que ya van haciéndonos falta, ante el empuje de una renovada y bien dotada generación artística.

Ninguna ilusión nos hacemos respecto a nuestra continuidad, mas si logramos arribar a la media docena de ediciones, y alguien mejor calificado nos relevara de esta responsabilidad, nosotros nos retiraríamos con la satisfacción del deber cumplido.

En nuestro país no ha sonado aún la hora de colocar al arte en el auténtico pedestal que, por derecho propio, le corresponde en el orden de la cultura y en el concierto de las naciones civilizadas. Y no es necesario enfrascarnos en vagas divagaciones para probar el aserto, demasiado claro para quienes trasiegan el estadio de Io bello.

No vamos a hablar aquí del arte pictórico con vaguedad, anarquía, sin obedecer al método ni a un plan preconcebido. Lo contemporáneo será el signo predominante de nuestra actividad. De esta suerte, aunque a veces hagamos incursiones en predios de Vásquez Ceballos y Miguel de Santiago, del barroco colonial, el rococó o el gótico, en lo temporal dedicaremos preferentemente atención al arte de hoy, que mañana dejará de ser "contemporáneo" para llamarse "clásico"; y en Ío espacial, pondremos cuidadoso esmero en tratar lo nuestro, Ío colombiano, y lo americano, que también es nuestro.

J. M.

GASTÓN PATIÑO MATTOS