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Intimidades de Nairo, nominado a los Laureus, reveladas por su hermano

Dáyer Quintana habló del candidato al galardón 'Revelación del Año' en lo mejor del deporte.

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26 de febrero 2014 , 08:53 p.m.

Dáyer Quintana no solamente es el hermano de Nairo, sino una de las personas que mejor lo conoce, pues ha compartido con él casi toda su vida y desde el año pasado viven en una casa en Pamplona (España), en la que también comparten con los primos Henao, Sebastián y Sergio, ambos del Sky, y la que abandonó este año Rigoberto Urán. (Lea también: Dúber Quintero se mantuvo como líder del Tour de Langkawi).

Los dos fueron criados bajo normas estrictas de comportamiento y por eso no les fue difícil cocinar, ser ordenados, lavar los baños, limpiar los pisos y distribuirse las tareas para tener de la mejor manera posible la vivienda. Dáyer, habla de su hermano Nairo, uno de los seis nominados por la Academia Laureus de Deporte Mundial para obtener el premio como ‘Deportista revelación del 2013’. En esa categoría compite con el piloto español de MotoGP Marc Márquez, el equipo afgano de cricket, el pertiguista alemán Raphael Holzdeppe y los golfistas Justin Rose y Adam Scott.

¿Hay frecuentes disgustos entre los dos?
No. Haber vivido la infancia y haber crecido juntos, pues hace más llevadera el vivir, aunque fuera del país.

¿Ni un momento de molestia?

Ya sabemos lo que le gusta al otro y entre los dos nos repartimos lo que tenemos que hacer.

¿Qué le disgusta a Nairo?

A ese 'man' no le gusta que uno escuche música con volumen alto. A mí me gusta, pero nos respetamos eso y no lo hago.

¿Y con Henao hay problemas?

No. Convivimos varias veces, pero también son ordenados y cumplen los compromisos.

¿Y quién es el que cocina?

Todos.

¿Cuál es la especialidad de Nairo?

Lo de la tierrita. Cuando le toca ese trabajo hace unas ricas ensaladas. La verdad, es un buen chef. Mientras él hace eso, pues yo arreglo la casa y al otro día cambiamos.

¿Y qué no le gusta comer?

Cuando me toca cocinar, pues a él no es que le guste mucho. Dice que no cocino bien.

¿Y el tema del oficio?

Ese es más fácil. Nos turnamos entre todos, pero la verdad es que no hay inconvenientes en ese sentido.

¿Cómo es Nairo en la casa?

Como lo es en su vida: muy tranquilo. A ese 'man' no lo asusta nada. Más bien es organizado en sus cosas, con lo de la familia, con lo del equipo.

¿Hablan todos los días con la familia?

Nairo, sí. El contacto con ellos es casi que a diario, aunque a veces no.

¿Cuándo no lo hace?

Durante las competencias no es tan fácil, pues uno está en otro cuento, pero él trata de hablar siempre con nosotros. Vive muy pendiente de cómo estamos.

¿Qué no le gusta que hagan los otros?

Que le laven la bicicleta y los uniformes después de los entrenamientos. Eso para él es sagrado y lo hace todos los días.

¿Y sí deja limpia la casa?

(Risas) A veces. No, más bien Nairo es como calmado hasta para eso, pero deja todo brillante. No le gusta el desorden y cuando lo hay, pues o nos pone a organizar o lo hace él.

¿Qué hace en los ratos libres?

Descansa mucho. Duerme muy bien. No se despierta en las noches y en la tarde menos. Eso sí, le gusta leer.

¿Y qué temas lee?

No me he dado cuenta cuál es su tema especial, pero el último libro que leyó fue 'No hay como la tierra de uno'. Lo entretuvo mucho.

¿Mientras él corría en el Tour se comunicaban?

Todos los días me llamaba. No hacía falta uno para no vernos o escribirnos o hablarnos. Aunque en los últimos días de la carrera poco nos vimos.

¿Y el día que ganó la etapa qué le dijo?

Fue imposible ubicarlo. Hablé con él dos días después.

¿Cómo fue el encuentro tras el Tour?

Normal. Lo felicité. Una cosa que me impresionó fue que cada rato me pedía que le pusiera los videos del Tour. Me decía que no podía creer lo que había hecho. Esos triunfos demoró en asimilarlos.

¿Le contó algo del recibimiento en Colombia?

Estaba muy emocionado. Yo no viajé. Contaba lo que pasó como si fuera algo muy grande. Le sorprendió la cantidad de gente que lo saludaba. Me dijo que era imposible creer cómo lo habían recibido. No sabía cómo dar las gracias.

¿Cambiará en algo la relación de ustedes dos corriendo en el mismo equipo?

Creo que no. Tal vez todo será mejor, pues compartiremos mucho tiempo juntos, pero ya no en la casa, sino en los hoteles, en los que no nos toca cocinar ni hacer aseo como en la casa.

¿Y en carretera lo regaña?

Cuando uno no hace lo que él manda, pues claro que se pone nervioso, pero nunca trata mal a nadie. Tal vez es como más calmado de lo que debe.

¿Qué le dice correr a su lado?

Es un orgullo. Ha hecho tanto que uno ni las cree. Pero estoy dispuesto a ayudarlo cuando lo necesite.

¿Será su gregario de oro? ¿Solamente eso?

Algunas veces. Cuando tenga la oportunidad me gustaría retarlo. Yo le puedo ganar.

Dicen que usted sube más que él. ¿Es cierto?

¿Eso dicen? Tal vez. El tiempo lo dirá. Yo creo que sí. Intentaré ser mejor que él.

¿Se refiere a la cocina o en el aseo?

(Risas) no, hombre, encima de la bicicleta.

¿Tiene con qué?

Le demostraré que soy mejor en la carretera, en la bicicleta, que en la cocina. Por ahí dicen que al que no le gusta el caldo se le dan tres tazas.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO