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Edmundo Esquenazi dejó huella en el sector químico

Fundó empresas pioneras en la petroquímica en Colombia, e hizo parte de los creadores de Sanford.

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26 de febrero 2014 , 08:43 p.m.

Edmundo Esquenazi, empresario de origen hebreo que con su coterráneo y socio Jimmy Mayer fundaron empresas emblemáticas como Pavco, Mexichem Resinas Colombia (antes Petco) y Propilco, falleció este miércoles en Bogotá.

El industrial, que siempre prefirió mantener un perfil discreto, llegó a ser reconocido en Colombia por su capacidad para hacer empresa. Las compañías que creó junto a Mayer son consideradas pioneras de la industria petroquímica en el país. También hizo parte del Grupo Sanford, junto con su otro paisano Jack Goldstein.

Igualmente, Esquenazi fue gestor de Biofilm, firma que se dedica a fabricar plásticos para empaques en Colombia y México, y de la que también es socio el Grupo Santo Domingo.

Podría decirse que la inmensa mayoría de los productos plásticos que pasan por las manos de todo colombiano tiene entre sus ‘ingredientes’ de fabricación insumos de las fábricas que Esquenazi creó.

Hombre de acción, más que de palabras, la historia de Esquenazi se ha conocido por boca de Mayer, también muy poco dado a aparecer en los medios de comunicación.

Las contadas entrevistas concedidas por Mayer indican que conoció a Esquenazi en los años 50, cuando ambos eran estudiantes universitarios en Estados Unidos.

Fue en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) donde entablaron amistad. Aunque sus declaraciones no permiten dilucidar cuál de los dos fue el genio detrás de la creación de empresas, se sabe que Esquenazi era quien conocía más de diseños e innovaciones, mientras Mayer se encargaba de cifras, estrategia y calidad.

Pavco, Petco y Biofilm, entre otras compañías, tuvieron desde su fundación una clara vocación exportadora, más allá del solo mercado nacional. Puede decirse que se anticiparon años a la diversificación de mercados que hoy se vive en Colombia en virtud de la firma de los TLC.

Mayer y Esquenazi no parecían destinados, en un comienzo, a mantenerse unidos toda una vida. Cuando el primero terminó sus estudios de Física y Esquenazi los de Ingeniería Civil, Mayer se vino a Colombia a trabajar con su padre en una fábrica de empaques de cartón en Barranquilla.

Luego Mayer renunció a la empresa familiar para forjar su propio destino.

Esquenazi, por su lado, había montado una oficina de arquitectos y, en 1963, se dio el reencuentro. De una charla informal resultó la necesidad de crear una fábrica de pisos que no había en el país. Puede decirse que, como presagio a las empresas que desarrollarían después, entre los dos ‘hubo química’.

Mayer le recordó a Esquenazi lo funcionales que eran las baldosas del dormitorio de la universidad donde habían estudiado y lo convenció de montar la factoría en el país. Así nació Pisos de Asfalto y Vinilo de Colombia (Pavco), a la que se sumó Víctor Shaio, empresario de la comunidad hebrea en Colombia, suegro de Esquenazi.

Mayer relata que tomó prestados unos 50.000 dólares de entonces de su tío, y Esquenazi también se endeudó para ser sus propios jefes. Por esa época, también Shaio, Alberto Vargas y la estadounidense Diamond Shamrock se habían asociado para montar una planta de PVC en Cartagena, que se conoció como Petroquímica Colombiana (Petco).

Sin embargo, fue Shaio quien le propuso a Esquenazi y a Mayer fabricar tubería de PVC a través de Pavco y a partir de la materia prima de Petco. Los grandes amigos se entusiasmaron con la idea y de inmediato se fueron a visitar a un plomero conocido en Estados Unidos, para que les enseñara a fabricar los productos.

Después, les ofrecieron entrar como socios a Petco. Más tarde, decidieron que no podían participar pasivamente, sino como administradores. Según la revista Dinero, Mayer les dijo: “Esta fábrica es un desastre. O la administramos nosotros o vendemos”. Con el aval de Shaio para administrar a Petco se dice que jugaron a cara y sello quién la gerenciaría.

Como Mayer perdió, se fue a administrar la planta de Cartagena. A pesar de tener algunos equipos obsoletos, como una planta de monómeros subdimensionada para el tamaño y potencial de la operación, y que Mayer tumbó con un buldócer, Petco les produjo lo suficiente para comprar Carboquímica e Ico Pinturas, propiedad de la estadounidense Gulf Chemicals. De este modo crearon Filmtex, una empresa que produce telas sintéticas. Asimismo fueron los creadores de Propilco, dedicada a la producción de polietileno y que hoy está en manos de Ecopetrol.

Sin embargo, a finales de los años 70, el 50 por ciento de Pavco fue vendido a Eternit y desde entonces decidieron que lo mejor era tener socios por partes iguales en las empresas, anticipándose también a los joint venture que caracterizaron la industria en los 90. “Si uno no es capaz de convencer a un socio con argumentos válidos, o no funcionan los argumentos o no funciona el socio”, dijo Mayer en la entrevista concedida a Dinero.

Sobre ese punto de vista coincidía con Esquenazi. Sin embargo, en 1979 decidieron partir cobijas con Shaio, porque Esquenazi se divorció, y también rompieron relaciones comerciales.

Entonces, Shaio les ofreció en venta el 60 por ciento de sus negocios y con una clara visión sobre lo que querían, se endeudaron para pagar las acciones e invitaron a varios amigos a entrar al negocio.

El Grupo Sanford fue el resultado de esta fórmula. Luego crearon exitosas empresas como Propilco, Topluz y Biofilm. También vendieron el resto de Pavco a la suiza Amanco por una cifra que nunca fue revelada, pero a la que reconocieron no se pudieron resistir.

Esquenazi, Mayer y sus otros socios en Sanford también crearon Centelsa, con la unión de varias empresas de cables, y la vendieron hace unos dos años al grupo mexicano Xignux.

Según Mayer, las decisiones de inversión que tomaron hasta 1997, cuando decidió jubilarse cerca de los 60 años, se centraron en la autosuficiencia de cada empresa y que no había campo para ‘vacas lecheras’ que subsidiaran a las otras.

Una de las experiencias amargas de Esquenazi fue el secuestro, en 1983, de su amigo Jimmy Mayer, por 42 días.

Hoy, del sector petroquímico solo queda en manos del Grupo Sanford la empresa Carboquímica. El conglomerado parece haber cerrado el círculo de ventas de negocios y diversificarse hacia energías ‘limpias’ y biocombustibles. Solo se quedaría en la transformación y aplicación de plásticos y sintéticos. De las inversiones en ‘viejas’ empresas, le quedan a Sanford también participaciones en Biofilm, Plastiquímica, Filmtex, Lamitech, Minipak, IQ Outsourcing y Polifilm (Venezuela).

REDACCIÓN EL TIEMPO