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Meluk le cuenta... (Del golpazo al totazo)

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25 de febrero 2014 , 11:14 p.m.

De la fiebre de sábado por la noche por el inesperado triunfo -y muy buen triunfo- sobre Santa Fe, Millonarios pasó a vivir un ‘Martes 13 de pesadilla’, en su escaso empate 2-2 contra Atlético Huila en El Campín.

¿Qué fue lo que cambió? Pues, simple: cambió el equipo (los jugadores) que puso en el campo el técnico Juan Manuel Lillo. Si con la ‘titular-titular’ Millonarios pasa trabajos y pierde o empata contra Pasto o Equidad o Caldas, con la suplencia sufre más y pierde como perdió frente a Chicó o cede como lo hizo contra Huila, y perderá hasta con el colero de la B.

El técnico español menospreció, como le pasó en Tunja frente a Chico, al rival de este martes, y con un montón de suplentes desconocidos, con el estreno del brasileño Wesley Lopes (por lo de este martes, un jugador del montón y se comió solo un cabezazo de academia juvenil) y con cambios de posición de algunos de los titulares que conservó, armó un equipo ‘Frankestein’. Y Lillo, como 'científico loco', vio a su creación moverse de manera torpe, lenta, descoordinada en el campo… ¡Ya le había pasado en Tunja! ¡Resultó que al perro sí lo pueden operar dos veces!

Y lo ‘operó’ un Huila dirigido por Virgilio Puerto (¿lo conocen, les suena …?) que ordenó una doble línea de cuatro y lo contragolpeó. Aguantó, marcó, corrió y ganó. El señor Puerto no habla de fútbol de posición, ni de desmarques de ruptura, ni de desmarques de apoyo, ni de juego progresivo, ni pases de presión entre líneas, ni de superar líneas de presión, ni de distantes lejanos…

Millos, con un error grosero en la salida y un regreso lento y desordenado, regaló el primer tiempo 0-2 por las malas decisiones de su técnico y la muy baja producción, movilidad e imaginación de los jugadores que empleó. El fútbol es un juego sencillo. Hay que tenerla para atacar y no para quedarse con ella de manera inútil; crear opciones, moverse, mostrarse, recibirla, darla y patear al arco. Y con los mejores que se tienen… Eso es todo. Sin tanto cuento.

Lillo creyó que su equipo era la liebre que le iba a ganar de pinta azul al Huila, pero se le escapó la tortuga. Cuando reaccionó en el segundo tiempo, ahí sí con Dayro Moreno, con el estreno de M’Bami (un poco mejor que Lopes), con jugadores corriendo y afanados por la derrota, empató 2-2 y perdió otros dos puntos… Como si los puntos contra Pasto, Equidad, Caldas y Huila no contaran en la tabla y solo se saliera campeón ganándole a Nacional y a Santa Fe.

Y que quede claro: Millonarios no tiene rotación posible porque escasamente tiene un equipo titular y porque solo juega un torneo. Tiene unos titulares (este martes sentó al menos a 7) y los otros son suplentes y ya. Lo demás es invento, como este martes, como en Tunja...

En resumen: Lillo menospreció a Huila, se las volvió a tirar de 'científico loco', creó un monstruo y luego no tuvo tiempo para resucitar del todo a su Frankestein. Así de largo, así de ancho.

El técnico, sin embargo, dijo estar muy cuerdo y que con la alineación que usó pudo y debió ganar y que prueba de eso es la reacción en el segundo tiempo. Difiero. En el fútbol hay suplentes y titulares. Y si los titulares de Millos han pasado aceite, pues imagínense los reservas...

Hay que hacer puntos y Millos y Lillo los han perdido de manera hasta irresponsable. Ya son un montón y más en casa (¡al menos 7!) que son los que hacen valer los que con mucho esfuerzo se consiguen en los clásicos.

Esos puntos en casa y contra los chicos son los que dan las clasificaciones, los que generan la confianza, los que permiten trabajar con calma para concretar las ideas, para pasar de la teoría a la práctica, para -al final- obtener los títulos…

Del dicho al hecho, del cuento al juego... En fin, ¡del golpazo a Santa Fe al totazo contra Huila!

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK OROZCO
Editor de Deportes