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Gotas que rebosaron la copa para Leonel Álvarez en el Cali

Héctor Cárdenas quedará a cargo del equipo 'azucarero'.

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25 de febrero 2014 , 09:39 p.m.

Parecía encomendado a la nada, mientras caminaba hacia el vestuario de la sede de Pance, con los ojos clavados en el césped, haciendo girar con su brazo derecho un cronómetro.

Corrían cerca de las 11:15 de la mañana y Leonel Álvarez debió acudir solo a la habitual cita de los martes con la prensa. El tiempo estaba agotado; no obstante, el entrenador antioqueño se abrazaba a la esperanza, aunque solo.

Y en su repetitivo diálogo frente a los medios de comunicación, no pudo justificar por qué ni siquiera uno de su amplio ejército lo había acompañado.

Cerca de 15 minutos después, irrumpió en el lugar el presidente del club. Álvaro Martínez aseguró que la cabeza del DT solo rodaría si no se encontraba una hoja de ruta en los venideros partidos y acentuó que la relación con el entrenador se encontraba en su mejor momento.

“Si alguna vez tuvimos diferencias, eso quedó en el pasado. Actualmente tenemos una magnífica relación personal”, sostuvo con la agriera que supone el penúltimo lugar en la clasificación y con el dulce de la aparente naciente agradable relación.

No salió el sol durante la tarde. Y en ese lapso del mediodía hasta el caer de la tarde, el presidente de los ‘azucareros’ revalidó que no duda ni tiembla cuando se precisa de decidir y seguir.

El aval de Leonel para que los jugadores liberaran tensiones a través de la ingesta de algunas cervezas, posterior al juego frente al Santa Fe en Bogotá, y el posterior indulto que pidió el entrenador a los dirigentes para Vladimir Marín, quien se habría embriagado, al parecer, hizo detonar el vínculo laboral, cuando ya la penosa presentación del equipo en el torneo local había encendido la mecha.

El comienzo del fin

Álvarez, quien excluyó a Marín de la nómina que enfrentó al O’Higgins en Chile en la Copa Libertadores, luego se lamentaría por la ausencia del zurdo jugador, a quien también había incluido en la convocatoria para el juego del pasado domingo frente al Junior, lo cual generó el malestar de algunos de los integrantes del grupo y convenció a los dirigentes sobre la pérdida de autoridad del director técnico.

Sin embargo, días antes, Leonel había demostrado una desbordada autoridad, cuando ordenó que Lucas Scaglia, Daley Mena y Álvaro Domínguez se desmontaran del bus que transportaba al Cali hasta el sitio de entrenamientos.

En ese momento, también los jugadores referentes del grupo expresaron su incomodidad con el entrenador.

Supusieron también un malestar los sofismas del entrenador para justificar las débiles presentaciones, los señalamientos públicos hacia algunos jugadores y las ‘cadenas’ que el entrenador les ponía en cada juego.

Llegó la noche. El DT, que lucía sudoroso y deportivo al mediodía, irrumpió en la sede administrativa del club en su camioneta Audi de color negro, impecablemente vestido, como para celebrar.

Los mismos actores: cuatro dirigentes y el entrenador habían dialogado por teléfono la noche anterior, pero esta vez fue la última vez que se juntaron como empleador y empleado.

Cerca de 30 minutos después, luego de definir los términos para rescindir el contrato que expiraba este diciembre, técnico y dirigentes estrecharon sus manos y el cronómetro se detuvo.

“El que llegue tendrá que remar un poco en la Liga, pero tiene la Libertadores y la Suramericana. No me voy con la cabeza abajo. Esto no fue por borracheras. No le debo nada a nadie ni soy ‘cometero’. Lo que pasó fue que se rompió un código”, aseguró Álvarez antes de abandonar la sede Alex Gorayeb.

Y luego de que el Comité Ejecutivo del Cali le hizo saber a Álvarez que no continuaría en la dirección técnica del equipo, el entrenador antioqueño señaló que entre las causas del declive futbolístico del equipo sobresalieron la falta de competencia de los recientes fichajes, y puntualizó que a Cristian Marrugo le hicieron una limpieza meniscal el pasado diciembre, y que Robin Ramírez también se estaba recuperando de una lesión.

“Eran temas que no querían que se ventilaran; sin embargo, la gente creía que era un capricho de Leonel, cuando insistía en que el club debía de contratar a otro defensa y a un delantero”, indicó el ahora exentrenador de los ‘azucareros’.

La solidaridad colectiva que caracterizó al Cali el año anterior estuvo tan ausente en la presente temporada como María Clara Naranjo, la exvicepresidenta del club, quien lo contrató a finales del 2012 y quizás pudo haber surgido como el salvavidas del entrenador antioqueño.

HÉCTOR FABIO GRUESSO
PERIODISTA DIARIO MÍO
hecgru@eltiempo.com