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Los mitos y realidades del matrimonio/En consulta con Álex

25 de febrero 2014 , 05:53 p.m.

Tengo una amiga cercana, que esta próxima a casarse. Sin duda le regalaré algo convencional, pero considero que el mejor regalo que le puedo dar es desmitificar ciertos aspectos del matrimonio, pues pocas personas tienen el coraje de hacerlo.

Mito: él va mejorar apenas nos casemos.
Realidad: el novio que va estar contigo en el altar es la misma persona que tienes enfrente en este momento.

Mito: ahora que me case voy a ser feliz.
Realidad: la felicidad no puede depender del estatus marital; esta está dentro de uno. Nadie nos la puede dar, y lo más importante, nadie nos la puede quitar.

Mito: hemos estado juntos tanto tiempo, que él sabe lo que estoy pensando y sintiendo sin yo decir nada.
Realidad: nadie le puede leer la mente a otro. Si quieres o necesitas algo, tienes que expresarlo claramente.

Mito: él me ama tanto, que va cambiar para que seamos más felices
Realidad: uno no cambia a nadie. Solo podemos cambiarnos a nosotros mismos, y ojalá los cambios sean sinceros y con el fin de ser mejor persona. Esperar que alguien modifique su personalidad solo deja desilusión y frustración.

Mito: si mi fiesta de bodas es perfecta, mi matrimonio será perfecto.
Realidad: la fiesta es un día, el matrimonio es para toda la vida. Si las bases de la relación no son sólidas, no hay flores caras ni manteles elaborados que la mejoren. Antes de pensar si ofreces pollo o carne preocúpate por saber con quién y por qué te estás casando.

Mito: estamos tan enamorados, que nunca vamos a pelear.
Realidad: es saludable tener diferencias de opinión y poderlas discutir. Lo clave no es la falta de peleas sino que siempre haya comunicación y respeto.

Mito: apenas nos casemos, todo va estar bien
Realidad: ni un anillo ni un documento firmado van a arreglar los problemas de la pareja. Todos los días hay que trabajarle y ponerle empeño.

Mito: tengo la razón y él tarde o temprano se va a dar cuenta.
Realidad: a veces es mejor ser feliz que tener la razón. El matrimonio no puede ser una lucha constante de poderes. Hay que escoger bien las batallas y saber cuándo darlas.

Mito: llevamos tanto tiempo de novios, que yo sé cómo piensa en todos los aspectos.
Realidad: hay que hablar explícitamente sobre los temas vitales y sensibles como hijos, dinero, familia, trabajo y sexo antes de casarse para no llevarse sorpresas.

Alexandra Pumarejo