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Detrás de la foto: imagen de un disparo a la cámara

Hombre con granada secuestró a su esposa y disparó contra reporteros que cubrían el caso.

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24 de febrero 2014 , 11:05 p.m.

EL TIEMPO.COM presenta 'Detrás de la foto', formato audiovisual que destaca la historia de fotografías que tuvieron algún tipo de impacto entre la opinión pública, narradas por su fotógrafo, testigo directo, y a veces protagonista, de las imágenes de nuestra realidad.

En esta entrega, Néstor Gómez, fotógrafo de EL TIEMPO, narra la historia detrás de una fotografía que registra el momento exacto en el que un hombre que mantenía secuestrada a su esposa en Briceño, Cundinamarca, dispara directo a la cámara, pero sin dejar heridos. El secuestrador y la rehén murieron horas después. (Vea también: Detrás de la foto: La mujer que protegió con su cuerpo a la Policía)

Un día de pánico en Briceño

Tenía un revólver calibre 38 en su mano izquierda, mientras que en la derecha llevaba una granada. Se asomaba desde el segundo piso, dispuesto a hacerla explotar contra sus rehenes. A pesar de las amenazas, Elvira Pulido se ofreció a mediar en el secuestro y así salvar la vida de su hijo, la de su mamá y la de una menor, retenidos en su propia casa por el hombre con quien mantuvo una relación durante varios años.

El agresor, identificado por las autoridades como Freddy Castillo, había salido hacía dos meses atrás de prisión tras permanecer cinco años recluido por homicidio. Ese día, 28 de octubre de 2009, a las 8:00 a.m., llegó a la casa de su compañera sentimental, ubicada en Briceño, Cundinamarca, a reclamarle a tiros porque perdió la custodia del menor de dos años de edad; el mismo que mantuvo retenido.

En medio del reclamo le disparó, pero logró huir del sitio. El hombre se refugió en la casa tomando como rehenes a quienes permanecían en la vivienda. La mujer, de 26 años de edad, volvió tras verlo embriagado, amenazando con matar a su familia con la granada que llevaba consigo. Ante la mirada de sus vecinos y la Policía, Pulido volvió a entrar a su casa.

Horas más tarde, el secuestrador los dejó salir de la vivienda mientras que ella quedó retenida. Le apuntaba por momentos con el revólver en la cabeza.

En medio de la negociación con los policías que atendían el caso, el hombre, casi que sin pensarlo, disparó contra un grupo de reporteros que cubrían la noticia. La imagen del momento exacto fue captada por el lente del reportero gráfico de EL TIEMPO Néstor Gómez. El tiro no hirió a nadie, pero sembró el terror en la zona por lo que podría pasar.

A las 2:25 de la madrugada del día siguiente una explosión sonó en la vivienda. Castillo y Pulido murieron instantáneamente tras la activación de la granada, tras dieciocho horas de secuestro.

Miembros del Gaula ingresaron a la vivienda y encontraron los cadáveres en una de las habitaciones de la vivienda. Según se rumoró en ese entonces, el hombre se habría quedado dormido y dejó caer la granada, pero nunca se tuvo certeza de lo que ocurrió minutos antes de la explosión.

JULIÁN ESPINOSA ROJAS
Periodista EL TIEMPO.COM
julesp@eltiempo.com
@julerck

SEBASTIÁN VELÁSQUEZ
Realización audiovisual EL TIEMPO.COM
Sebvel@eltiempo.com