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Emilio Hernández lucha por regalarle una obra a Cali

El escultor caleño está enfocado en recuperar material reciclado para sus obras.

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24 de febrero 2014 , 07:12 p.m.

Emilio Hernández está concentrado en trabajar sus esculturas, pero ahora a punta de materiales reciclados.

En la retrospectiva que presentó en la exposición privada organizada por la Clínica Otorrinolaringología y Cirugía Plástica dejó ver lo nuevo de su obra, esculturas que parecen diosas de la India hechas de puras latas de gaseosa.

Después de recibir el premio a mejor escultor en la Feria Art Expo de Nueva York en el 2011, su vida le cambió, para bien, lo único que no ha logrado es que la ciudad le acepte como regalo unas de sus obras, para exhibirla en un espacio público.

¿Por qué decidió quedarse en Cali?

Amo a Cali, vivo muy bien acá, me siento feliz. La vida es más que conseguir triunfos, conseguir más cosas. Puedo crear en mi ciudad, que la amo, y tengo espacio para hacerlo.

¿Siente que los caleños sí aprecian su obra?

Mucho, al caleño normal le encanta mi trabajo. Hubo posiciones de personas vinculadas con el arte que en el pasado generaron controversia, pero salí fortalecido. Lo que he recibido de la gente es aprecio por lo que hago.

¿Después del triunfo en Nueva York las críticas cesaron?

Cesaron. Las críticas estaban apoyadas en conceptos personales y continuar con ellas era ir contra la corriente, era como ir en contra de Cali. Recuerdo que hubo una intervención de la prensa, preguntaba cuántos caleños querían mis obras y un 85 por ciento votó a favor mío y luego llegó el premio de Nueva York.

¿Su vida artística se divide en un antes y después del premio en Nueva York?

Fue un premio muy importante, fueron muchos años de trabajo para estar en las grandes ligas. Me dio el impulso para crear y hacer obras nuevas. Sí, hay un antes y un después, significó una pausa en mi trabajo como artista.

¿Por qué los caleños no se sienten tan orgullosos de sus artistas, a diferencia de Medellín, por ejemplo?

El caleño como tal se siente muy orgulloso, lo que pasa es que se forman círculos y si uno no está en ellos, la parte de permisos y el poder tener obras por más tiempo en espacio público frena el enamoramiento del caleño, piensa que uno es el que no quiere exponer su obra. He tramitado permisos para regalar obras a la ciudad, que estén en espacio público, y es imposible. Me cansé de ofrecerlas, pero los tiempos del Universo dirán cuál será el momento más adecuado.

¿Dónde le gustaría ver su obra?

En la ribera del río, se debe seguir complementando y volverla una galería para los caleños.

¿En qué proyecto trabaja?

Trabajo mucho reciclaje, aunque siempre lo he hecho, pasamos por la vida sin ver qué nos rodea, qué nos regala la vida. Utilizó latas de gaseosas, pulseras de relojes viejos. La exposición de la Clínica fue como una retrospectiva, expuse una obra muy fina concebida en plata y esmeraldas, pasaba por el bronce hasta llegar a latas aglomeradas de cerveza. Las figuras mostraban diosas muy sensuales y eran puro reciclaje.

¿Persistirá en la delgadez de sus figuras?

Sí, en alguna parte de la escultura se alcanza a sentir como si los huesos estuvieran debajo, me gusta que se sienta la estructura del cuerpo para que a partir de esa sensación la gente imagine más cosas.​

REDACCIÓN CALI