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Mauricio Rodas, el hombre que venció al correísmo en Quito

En entrevista con el alcalde electo se conocieron detalles de sus primeras tareas en el cargo.

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24 de febrero 2014 , 05:51 p.m.

En medio de una agenda copada de visitas a medios de comunicación y de atención a los requerimientos de la prensa nacional e internacional, el electo alcalde de Quito, Mauricio Rodas, conversó con EL TIEMPO.

Venía de cerrar una faena en la que derrotó a Augusto Barrera, el candidato del presidente Rafael Correa para ser reelegido a la alcaldía de Quito, algo que parecía una misión casi imposible porque el mandatario invirtió ingentes esfuerzos y su enorme caudal político a fin de no perder una plaza tan importante para su movimiento político, Alianza País.

Al final, Correa ajustó su primera derrota electoral desde el 2006, cuando fue elegido presidente, y dejó atrás la imagen de invencibilidad que lo acompañaba. Aunque su movimiento perdió en las municipales de Quito y de otras ciudades importantes, en general en el país sigue siendo mayoritario. Sobre ese y muchos otros temas habló Rodas con este diario.

¿Cómo logró un triunfo que parecía imposible frente a la figura fuerte y popular del presidente Rafael Correa?

Con el apoyo de los diferentes sectores ciudadanos con los que logramos solventar y superar una maquinaria electoral y de poder gigantesca, que se puso en marcha en nuestra contra. Luego de un esfuerzo enorme, finalmente triunfaron la dignidad, el honor, la fe, la esperanza y los sueños de los quiteños por vivir mejor y por ir forjando una nueva visión fresca, moderna y de futuro para Quito.

El presidente Correa se entregó totalmente a la campaña en Quito, en las últimas semanas. Analistas consideran que esto tuvo un efecto adverso a su pretensión electoral.

Puede ser. Finalmente, lo que primó fue el deseo del ciudadano por vivir mejor y resolver sus problemas de manera efectiva. Eso, para mí, fue el factor que más influyó en el resultado. Además, los ciudadanos tuvieron muy claro que esta elección era de carácter local, no nacional, y eso marca una situación distinta. Lo que se discutía y debatía era qué había hecho el actual alcalde, qué es lo que había sido capaz o no de hacer en materia de transporte público, el tráfico, la inseguridad, o generar acciones para el impulso del aparato productivo de la ciudad.

¿Entre qué opciones pudo elegir el quiteño?

Entre conformarse con lo que tenemos hoy, con los problemas que en vez de resolverse se han agravado en los últimos años, y una nueva visión, que la representamos nosotros, para mejorar la calidad de vida de los quiteños, con una gestión pública moderna basada en la planificación y criterios técnicos, pero también en la propuesta de una gestión con gran sensibilidad social. Finalmente, los quiteños optaron por esta segunda alternativa de futuro.

El presidente Correa calificó su triunfo como “peligroso”.

Esto no es peligroso para nadie; lo único que va a permitir mi triunfo es impulsar una nueva visión de Quito. Hemos señalado con toda frontalidad que nuestro único objetivo será trabajar a favor de los ciudadanos y resolver sus problemas y no me voy a distraer de esos objetivos.

Pero usted tiene aspiraciones presidenciales...

Yo soy un demócrata, siempre lo he sido y siempre lo seré. Como alcalde de la ciudad voy a respetar la democracia, voy a respetar el marco constitucional y las instituciones en el Ecuador. He señalado mi voluntad y mi posición de trabajar de manera conjunta y coordinada con el Presidente de la República y demás autoridades del Estado porque eso es lo lógico y responsable y lo que va a permitir impulsar el progreso y el bienestar de los quiteños. Ese es mi objetivo fundamental.

Más allá de su triunfo en Quito, ¿cuál es la lectura que tiene respecto a los resultados electorales en el país?

En el caso particular del Suma (Sociedad Unida Más Acción) estamos muy contentos porque somos un movimiento nuevo y fresco, que está ofreciendo al país una visión renovada. Hemos ganado alcaldías, prefecturas (equivalentes a gobernaciones en Colombia) y otras dignidades en ciudades muy importantes. Esto refleja el deseo de los ecuatorianos por apoyar esa nueva visión de gestión para el país.

Con los resultados electorales, ¿el pueblo le envió un mensaje al gobierno actual?

Más que un mensaje, yo creo que los ecuatorianos distinguieron bastante bien que en esta elección no estaba en juego una elección nacional, sino la gestión local de cada uno de los alcaldes, y con esa claridad eligió a los candidatos que mejores propuestas hicieron para resolver los problemas cotidianos de la ciudad.

¿Usted buscará armar un frente de oposición al Gobierno con otros alcaldes de su tendencia política que ganaron las elecciones del domingo?

No. El único frente que yo voy a armar es con los ciudadanos de Quito para resolver sus problemas.

MAGGY AYALA SAMANIEGO
Corresponsal de EL TIEMPO
ECUADOR