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El costo del sudor de Leonel... (Opinión)

Transpira como una regadera Leonel Álvarez en los diferentes entrenamientos.

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24 de febrero 2014 , 05:34 p.m.

Nunca se le discutió el sudor como entrenador, menos como futbolista. Y madruga a trabajar, como siempre resalta sobre su oneroso deber.

Y Tras cada madrugada y tantas repeticiones de estrategia, se supone, entra a potenciar lo mejor de cada jugador, a saber cuál será la zona en la que se va a presionar al rival para quitarles el balón y lastimar.

Se supone que se deben estudiar fórmulas para que Mondragón tenga siquiera un juego de sosiego y se pueda descolgar el pesado traje de superhéroe, que en el campeonato pasado también lucieron, en algunos juegos, Pérez, Cuéllar, Camacho, Lizarazo, Rivas y el ahora ausente, Marín.

Es que el del campeonato anterior fue un Cali que lucía solidario, combativo, y que pegaba y tenía fortuna y a Mondragón, quien ahora sobresale sin falta en cada jornada en un equipo ‘azucarero’ que pese a estar atrincherado, termina implorándole que no los deje caer. Así lo tengan como un saco de boxeo, como lo hizo el Junior durante el primer tiempo.

El Cali se olvida del área rival, sin marca y con muchos hombres de marca, y suele generar solo una ocasión de gol en más de 90 minutos.

Nadie discute que Leonel suda en los entrenamientos y que agita a los suyos desde la raya, pero ¿ha habido un juego en el año, salvo la ida de la Superliga, en el que Mondragón no haya sido figura? ¿El Cali prioriza el repliegue, luego avanza, contraataca y lastima? ¿Busca presionar cerca de la portería del rival? Así pudo haber sucedido el domingo frente al Junior, cuando el técnico de los verdiblancos ordenó dos atacantes definidos, que sin embargo, se observaron más detrás de la línea del mediocampo, sin poder ver ni con binoculares el área rival.

Arrecia feroz el 2014 sobre los ‘azucareros’. La celebración de la Superliga Postobón terminó en un agrio impasse entre el presidente de la institución, Álvaro Martínez y la entonces vicepresidenta, María Clara Naranjo. Y a ello se enhebró los inconclusos casos de Scaglia, Mena y Domínguez -quien cuenta con un justiciero hermano-, la supuesta indisciplina de Marín, los señalamientos de Leonel a Lizarazo por quitarse de la barrera contra O’Higgins; los videos que un periodista de Cali le habría vendido a la gente de Cerro Porteño, los hinchas de la tribuna occidental que acosan al entrenador, los escasos tres goles en ocho compromisos y el penúltimo lugar en la clasificación a falta de un partido.

Evidentemente, Leonel madruga a trabajar. No obstante, algún curioso se podría preguntar, ¿María Clara pagaba por lo que sudaba Leonel y los jugadores sudaban por lo que pagaba María Clara?

HÉCTOR FABIO GRUESSO
Redactor DIARIO MÍO
hecgru@eltiempo.com