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Las nuevas caras del poder en Ucrania

Se destaca Arseny Yatseniuk, de 39 años, quien sería el hombre preferido por Washington.

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24 de febrero 2014 , 12:40 a.m.

La caída del presidente ucraniano Viktor Yanukovich ha dejado el poder de forma temporal en manos de sus opositores y de personas vinculadas a los manifestantes del Maidan.

Alexander Turchínov fue elegido presidente del Parlamento el sábado y, apenas un día después, presidente de la República. Pero Turchínov, un hombre del partido de la expremier Yulia Timoshenko, parece poco más que quien debe llevar las riendas de Ucrania hasta las elecciones convocadas para el 25 de mayo. Además, el Parlamento, que sesiona sin parar desde el sábado, destituye y nombra ministros.

Algunos de los ministros de Yanukovich huyen y sus sustitutos son personas de los partidos opositores, en algunos casos antiguos ministros de la década pasada y miembros de los grupos mejor organizados entre los manifestantes.

No hay primer ministro todavía y han sido cesados los responsables de los servicios secretos y del Banco Central, aunque este cargo se ocupó hoy tras el nombramiento de Stefan Kubiv, un diputado que participó activamente en las protestas y que en el pasado tuvo responsabilidades en la banca privada.

Pero la dinámica de la evolución política ucraniana muestra que estos hombres mantendrán el poder hasta mayo. Europa y Estados Unidos los reconocen como autoridades temporales y Rusia los considera poco más que una pandilla de violentos delincuentes ilegítimos que han usurpado el poder de forma ilegal.

Los hombres que pueden hacerse con el poder a partir de las elecciones no están ocupando ahora puestos de responsabilidad, pero en ellos debería recaer en pocos meses. Entre estas figuras destaca Arseny Yatseniuk. De apenas 39 años y con una amplia experiencia -durante la presidencia de Viktor Yushenko fue presidente del Banco Central, ministro de Exteriores, presidente del Parlamento y vice primer ministro-. Yatseniuk, miembro del partido de Timoshenko, sería el hombre preferido por Washington.

En los últimos meses también ha asumido protagonismo Vitaly Klitschko un antiguo campeón mundial de boxeo. Un hombre de más de dos metros, cuya figura de cerca impone mucho respeto y que ha estado muy presente en la plaza de las protestas. Sería un hombre nuevo, sin vínculos con el pasado político ucraniano y a quien hasta hace apenas dos semanas se situaba con el preferido de Berlín. Antes de la liberación de Timoshenko, los sondeos le daban como favorito ante unas posibles elecciones.

También ha ido ganando peso Oleg Tyanybok. Líder del partido nacionalista de extrema derecha Svoboda, Tyanybok tiene fuerzas en las calles, entre ellos muchos jóvenes que se enfrentaron a la Policía en los últimos días. Su partido usa una bandera rojinegra muy polémica, la misma que usaron durante la Segunda Guerra Mundial los ucranianos que colaboraron con Hitler, convencidos de que una victoria nazi sobre los comunistas soviéticos les garantizaría la independencia de Ucrania.

Y siempre queda la figura de Yulia Timoshenko. La noche del sábado intentó convertirse, pocas horas después de su salida de prisión, en la líder que le faltaba a la revolución ucraniana. Decenas de miles de personas escucharon su encendido discurso en la plaza de las protestas. Pero el ambiente mostraba que no es ni de lejos la figura unificadora que parte de la derecha europea quiere mostrar. Muchos dudan incluso de su salud física y mental tras dos años y medio en prisión.

Hace unas horas, varias agencias de prensa rusas anunciaban que el ya ex presidente Viktor Yanukovich, huido desde la madrugada del viernes al sábado, habría conseguido alcanzar la base naval rusa de Sebastopol, en Crimea, en la región sur y rusófona de Ucrania, desde donde estaría a punto de partir hacia Rusia. El nuevo gobierno temporal ucraniano emitió esta mañana una orden de captura acusándole de asesinatos en masa por las decenas de muertos que dejó la semana pasada la actuación policial.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Enviado especial de EL TIEMPO
KIEV