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Tolima, desde ríos hasta nevados

Este departamento, ubicado en el centro del país, es un destino privilegiado que tiene de todo.

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24 de febrero 2014 , 10:17 a.m.

Honda: un viaje al pasado

Es un sueño caminar por alguno de los 40 puentes de Honda, sobre los ríos Magdalena y Gualí. Visite Honda y viaje al pasado gracias a su arquitectura colonial. No deje de pasar por la Catedral, construida en calicanto; recorra el Cuartel de la Popa (antiguo monasterio de los Dominicos) y vaya al Puerto de Caracolí, un malecón que data del año 1938. Disfrute los mejores pescados frescos a orillas del río Magdalena con sus aguas repletas de pescadores, canoas y atarrayas.

La Calle de las Trampas es otro sitio de obligada visita. Sus calles de piedra y sus balcones de colores, con flores esplendorosas, guardan su parecido con Cartagena.

Mariquita, paraíso de frutas

Ríos, cascadas, piscinas y hoteles campestres son algunos de los atractivos de Mariquita.

Por donde camine, el viajero se topará con mangos, guanábanas, papayas, piñas y frutas exóticas que se dan en la región, como el mangostino. Este municipio de la zona norte del Tolima fue sede de la Expedición Botánica de José Celestino Mutis; de hecho, se conserva una de las casas por donde pasó el sabio, convertida en museo y repleta de árboles centenarios.

Hay que visitar la iglesia parroquial de San Sebastián, la Casa de la Moneda y La Ermita del Señor de los Milagros, que atesora a un Cristo de madera y una campana que data del año 1672. Al caminar por sus calles se sorprenderá con su arquitectura, mezcla de influencia española e inglesa.

Prado, un mar interior

Si busca un lugar perfecto para descansar, tome su maleta y diríjase a Prado, conocido como 'el mar del interior de Colombia'. Su atractivo es la represa de Hidroprado, un espejo de agua de 4.200 hectáreas dispuestas para que las disfrute a bordo de un bote o de la ‘chiva’ náutica. Hay que visitar la Cascada del Amor, la Cueva del Mohán, la Laguna Encantada, el alto de las Catarnicas y las islas Cuba, Sol y Morgan. El embalse es apto para todo tipo de deportes náuticos. Para alojarse hay zona de camping, más de 600 casaquintas alrededor de la represa y hoteles con 1.000 camas.

Melgar, el mar de piscinas

Melgar, municipio ubicado a dos horas de Bogotá, cuenta con una completa infraestructura turística donde se destacan 5.000 piscinas, 100 hoteles, discotecas, cabañas, fincas y casas de recreo para disfrutar en familia. Allí está Cafam, un enorme centro vacacional con toboganes, piscinas y zoológico, y también el parque recreacional Piscilago, con mil diversiones para la familia.

No deje de ir a Ciudad Reptilia, el hogar de 17.000 babillas. Pero hay mucho más que piscinas. La oferta también abarca muros de escalada, rappel, espelología, paracaidismo, canotaje y balsaje en el río Sumapaz, con lanzamiento en cable para atravesar sus aguas turbulentas.

Ambalema, un pueblo que huele a tabaco

Por su arquitectura colonial, Ambalema, llamada la ‘ciudad de las mil y una columnas’, fue declarado Monumento Nacional por su legado cultural e histórico.

Ubicado a una hora en carro de Ibagué, fue un centro comercial a finales del siglo antepasado y posteriormente, en 1915, vivió el apogeo de la industria del tabaco, de lo que hoy solo queda el recuerdo y el olor que perdura en los viejos y antiguos caneyes de la otrora factoría del Tolima. Recorrer a pie este pueblo es mágico al contemplar casas con tejas de barro y paredes en tierra pintadas uniformemente de blanco.

Ibagué, La Ciudad Musical

Ubicada a cuatro horas de Bogotá, con una carretera estupenda, Ibagué ofrece días cálidos y noches frescas y hoteles con 4.000 camas. Un buen plan es visitar el Jardín Botánico San Jorge. No deje de conocer el Museo de Arte del Tolima, el Conservatorio de Música -el mejor de Colombia-, el mirador del Cerro de Pan de Azúcar y el Parque de la Música. Para tomar el sol, vaya al centro vacacional Tierra Caliente.

FABIO ARENAS