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'En Galerías no podían hacer interceptaciones': exjefe de inteligencia

Así lo dijo el general Jorge Zuluaga, quien dirigía el Citec, por el escándalo de Andrómeda.

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24 de febrero 2014 , 07:37 a.m.

El general Jorge Andrés Zuluaga, exdirector del Citec, unidad encargada de la inteligencia del Ejército, le dijo a ‘La W Radio’ que la polémica fachada del Ejército en Galerías no podía interceptar correos electrónicos porque no tenía los aparatos ni la infraestructura para hacerlo.

Según se ha denunciado, la fachada de Galerías, donde funcionaba un café internet, estaría interceptando ilegalmente a altos funcionarios del Estado, entre ellos a los negociadores del Gobierno en La Habana (Cuba).

Tras este escándalo, el general Zuluaga fue relevado del cargo al igual que el general Mauricio Ricardo Zúñiga Campo, jefe de inteligencia del Ejército.

El general Zuluaga afirmó que el Ministro de Defensa y los altos mandos de las Fuerzas Militares sabía de la existencia de Andrómeda, como se llamaba esa fachada.

“La fachada hasta ese día, 3 de febrero, funcionaba normalmente. No se sabía de las supuestas irregularidades que se presentaban allí”, señaló Zuluaga.

El general Zuluaga aseguró que el 5 de febrero expuso a los altos mandos la documentación que estuvo guardado en los equipos de Andrómeda. Sin embargo, "los correos que se han presentado en los medios de comunicación no salieron de esa sala", señaló.

El alto oficial agregó que en la fachada se hizo "todo legal y con transparencia" y que todos sus sublaternos pasaron por el polígrafo.

Además contó que en el local se podían reunir tres o cuatro personas, hablaban de nuevos programas y aplicaciones existentes en Internet y así entender cómo se emplean y para qué se emplean. “Eso es lo que utiliza el enemigo”, dijo el general Zuluaga.

A principios de febrero pasado, el Ministerio de Defensa anunció que el general Zuluaga era relevado del cargo ante la investigación que adelanta la Fiscalía por el supuesto hackeo militar en la fachada de inteligencia de Buggly Hacker.

En enero, el CTI allanó el local tras recibir información que en el lugar se estaba interceptando el correo de negociadores de paz en La Habana.

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM