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Con un café buscan recuperar la casa del maestro Alejandro Obregón

Sería 'La Cueva' de Cartagena, un centro cultural con biblioteca especializada en arte.

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23 de febrero 2014 , 10:04 p.m.

El secreto mejor guardado de la casa del maestro Alejandro Obregón, quien murió el 11 de abril de 1992, se encuentra en la que fuera su habitación principal: una pintura, inédita del artista, está plasmada sobre la pared en la cabecera de la cama.

Es un paisaje hecho con una variedad de azules que expresan reposo y que recuerdan el estilo que lo hizo universal: 'expresionismo mágico'.

"Un tesoro. Cualquier museo o coleccionista pagaría una millonada por este mural que el mundo nunca conoció", sentencia su hijo, el actor y documentalista Rodrigo Obregón.

Pero este no es el único secreto de la vieja casona cartagenera, donde el maestro vivió y creó en los últimos años de su vida, la época más prolífica de su obra, y que familiares y amigos del desaparecido artista buscan convertir en museo y un centro cultural.

La casa fue refugio de la artillería y depósito de armas en el siglo XVII. Evidencia de ese pasado guerrero son sus muros gruesos y fríos cual murallas y en la propia disposición de los espacios: un recoveco que esconde túneles.

A diferencia de sus vecinas casas coloniales, que orgullosas y coloridas exponen sus balcones hacía el Atlántico, la Casa Obregón es casi un refugio bajo tierra donde el sol entra cenital. En la primera planta se nota la ausencia de la madera: solo piedra y chapopote.

En 1963 el maestro Obregón compró la casa en una anécdota que narra Silvana, su hija:

"Mi padre salió de Barranquilla casi fugado de la agitada vida bohemia del grupo de 'La Cueva', del cual hacían parte con Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio, entre otros artistas e intelectuales que marcaron al país. Mi padre anhelaba la paz y la tranquilidad para crear y la encontró en Cartagena".

Obregón había llegado con algunos lienzos bajo el brazo en busca de una casa para arrendar temporalmente y se encontró con que ese viejo fortín de guerra ubicado en la esquina que da a las murallas en la calle de la Factoría estaba en venta.

"La casa original era de una sola planta y fue reformada. Las vigas de madera que soportan la segunda planta son relativamente nuevas, no es posible que tengan 400 años", sostienen el arquitecto y restaurador Eduardo Camacho, que acompaña los trabajos de recuperación.

Y tiene razón Camacho, pues la segunda planta es otra historia: una terraza mirador hecha con intención y con la inmensidad del mar como propósito. Está también arriba el estudio, con sus paredes altas garabateadas con textos de Obregón.

"En la primera etapa de su vida, Alejandro pintó en la sala principal, pero su obra, que nunca dejó de crecer, pronto copó la casona y él le pidió a su amigo el arquitecto Rafael Tono que diseñara una habitación y el gran estudio que ocupa la segunda planta", agrega Rodrigo.

Obregón se radica en Cartagena en una época en la cual muchas familias habían salido de la ciudad amurallada hacía Bocagrande y Manga, y la Avenida Santander era un camino de polvareda y no la autopista que hoy es frontera con el mar. "Una época en que Cartagena era una ciudad fantasma", subraya Rodrigo.

'La Cueva' de Cartagena

Pero el mayor tesoro de la casona es su biblioteca. Una colección con más de 150 libros de arte de todos los tiempos. Un recorrido por los grandes maestros de la pintura y la escultura. Algunos de los libros tienen anotaciones y garabatos hechos por el propio Obregón.

Hoy, familia y amigos de Obregón trabajan para reunir los recursos y espera que la casa y sus secretos estén abiertos al público antes de que termine el 2014.

"Esta va a ser 'La Cueva' de Cartagena. Un escenario para el debate cultural, un espacio abierto a los creadores, a los intelectuales. Vamos a tener una sala para la proyección de documentales, donde además la gente se podrá tomar un café o un vino", suma Rodrigo Obregón.

Con compromiso social

Y para hacer real este sueño, desde el 2007, se creó la Fundación Casa Museo Obregón que tiene como objetivo rescatar la casona y la importancia que tuvo como escenario de creación del artista.

El primer paso es la apertura del Café Obregón con el cual se buscan recursos para esculpir una barracuda en medio de dos forjas de hierro que engalanará la plaza ubicada frente a la casona donde además habrá una fuente de agua.

Pero la fundación también está comprometida con los niños, y para ello creó, en alianza con la Infantería de Marina, el programa 'Cultura en Acción', que apadrina menores de escasos recursos de Cartagena, a quienes entrega talleres, jornadas lúdicas y alimentación.

Una vez la casona abra puertas es posible que el visitante encuentre atrás de alguna puerta o en algún viejo armario un boceto de lo que fueran algunas de las grandes obras del artista, o tallado en algún madero el nombre del amor más grande de Obregón: Sonia Osorio.

El viajero encontrará que cada espacio de la casa tiene una historia: por ejemplo, la sala donde le fue conferida la insigne Cruz de Boyacá, el sillón que siempre ocupó García Márquez cuando visitaba a Obregón, o los mástiles donde el artista acostumbraba a colgar su hamaca para entregarse a uno de sus mayores placeres: fumar Piel Roja sin filtro.

JOHN MONTAÑO
REDACTOR DE EL TIEMPO