Archivo

¿Quién 'chuzó' al Ejército?

notitle
23 de febrero 2014 , 08:26 p.m.

Las ‘chuzadas’ se pusieron de moda. La razón para esto fue el caso de la descubierta ciberinteligencia del Ejército, catalogada injustamente como algo ilegal. Luego, pasaron a la palestra las grabadas conversaciones del altos mandos del Ejército para mover corruptamente contratos, por lo cual los culpables deben pagar.

Lo que más me causa curiosidad es que nadie haya cuestionado de dónde salieron esas grabaciones o quién ‘chuzó’ a los altos mandos de nuestra Fuerza y las mandó a Semana.

Una posible razón es porque hay un movimiento para acabar con el Ejército colombiano, dejarlo mal parado y desanimado, porque el mensaje que quedó es que al país y a los medios de comunicación les importa un bledo quién los ‘chuzó’.

El último ‘hackeado’ fue el Presidente en su cuenta de correo personal. Seguramente la clave que usaba para acceder a él no era muy difícil de adivinar, que es lo primero que hace alguien que quiere leer correos ajenos. Creo que hay que darles una clase de ingeniería social al Presidente y a muchos funcionarios del Estado para que entiendan que la seguridad informática empieza por la propia conciencia. Claves difíciles que se deben cambiar mínimo cada tres meses, según la importancia de la información que maneja, nunca prestar su computador, nunca conectar una memoria USB que no se sepa de dónde viene y, así se supiera, se debe vacunar con un antivirus antes de instalarla.

Existe un gran riesgo de que a una persona le interfieran sus correos, no porque se los hayan ‘hackeado’, sino porque le predicen su clave, lo navegan desde el hombro –shoulder surfing– en un sitio público o le hacen prácticas de ingeniería social. Algo que mucha gente ni siquiera sabe de qué se trata.

La verdad, hay que tener conciencia de que existen ciberdelincuentes que quieren penetrar correos, páginas de bancos u otras que puedan generar un buen botín de plata o información, y que la única manera de contrarrestar esto es teniendo las medidas cautelares, como claves difíciles, archivos cifrados y otras pertinentes.

Los capos de los narcoterroristas de las Farc, que están metidos en una cajita de plata y vidrio inviolable, podrían ser los que ordenaron interceptar las llamadas del Ejército y los correos del Presidente. No sería nada raro.

Guillermo Santos Calderón
guillermo.santos@enter.co