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Meluk le cuenta... (Segundo golpazo del Millos de Lillo)

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23 de febrero 2014 , 07:45 p.m.

En dos semanas, Millonarios, este Millonarios de Juan Manuel Lillo y su incertidumbre, logró lo que no había podido hacer el Millonarios que dirigió Hernán Torres, fue campeón en la Liga II del 2012 y que colapsó al estrellarse con el iceberg de las derrotas y las manos vacías del año pasado y terminó hundido en su mal juego.

Pues bien, en apenas 13 días, decía, este Millonarios que tiene picos y caídas de montaña rusa les ganó a Nacional y a Santa Fe, los dos mejores equipos del momento en el fútbol colombiano. Sus dos archirrivales. ¡Qué gustazo! Y lo hizo siendo superior a ambos. A Nacional lo asfixió con velocidad y presión, especialmente en el primer tiempo. A Santa Fe lo amarró con la ubicación profunda de sus extremos en el primer tiempo, y con una defensa cerrada, en el segundo, luego del 1-0, para amenazar con serios contragolpes.

A ambos juegos llegó abajo en las apuestas. Era lo lógico. Pero como lo escribí aquí mismo antes del juego del sábado, a Santa Fe le tocaba revalidar su condición en el campo. Y no lo hizo. Los futbolistas de Millos, como contra Nacional, se jugaron más que un partido: se jugaron el prestigio, el pellejo; respaldaron en cada pique, en cada pelota divida, en cada cierre a su entrenador y si había premio en metálico se lo ganaron merecidamente.

Lo que hizo Román Torres fue descomunal. Fueron determinantes Cadavid con su gol y Delgado con los que sacó. Este ha sido el mejor partido que le he visto en años a Álex Díaz. Máyer dejó el alma y las piernas en el campo. Resultó fundamental (aunque no estuvo fino siempre en el pase) el ida y vuelta de Robayo. Vargas batalló, aunque aún no explota.

Millos le cerró el juego de bandas a Santa Fe y luego cortó el cable rojo entre Pérez y Méndez (muy flojos) con Copete o Cuero y Medina o Herrera.

El DT de Santa Fe dijo que Millos ganó porque metió la que tuvo mientras que sus ‘leones’ no aprovecharon sus opciones. Eso no fue lo que pasó. Eso no es real. Y Lillo entendió que al perro no lo operan dos veces y que si contra Once Caldas metió la pata al sacar un volante de marca cuando ganaba 1-0, esta vez lo mandó a la cancha para asegurar el triunfo.

Millos ya demostró que le puede ganar a cualquiera. Ahora debe encontrar la regularidad en su juego y en los resultados para generar la confianza que tuvo el Millos de Hernán Torres. Tanta que le alcanzó para aguantar todo un año de fracasos tras el título de diciembre del 2012.

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
EDITOR DE DEPORTES