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La crítica positiva / El otro lado

De una obra de televisiva, el crítico mira el proceso de diseño, producción y realización.

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23 de febrero 2014 , 05:41 p.m.

Criticar es fácil: se ve la obra terminada y se escribe qué puede funcionar, cuáles son las debilidades y dónde está la calidad. Y los criticados se sienten mal porque, a su real entender, el crítico no los comprende porque solo ve lo negativo y los ofende con palabras desobligantes.

Entonces, ¿qué mira el crítico para comentar una obra televisiva? Pues, el proceso de diseño, producción y realización de televisión, el impacto comercial y de rating, el lugar cultural de la obra, su potencial de innovación. Y olvida todo lo que hay detrás de la producción.

De verdad, el crítico poco tiene conciencia acerca de que nadie, absolutamente ninguna persona que trabaja en un programa, quiere o pretende hacer una obra mediocre: cada uno hace lo mejor que puede y sabe.

En este contexto, uno debe admirar y respetar a profesionales como Jota Mario o Laura Acuña y Catalina Gómez… porque cada día se levantan bien temprano y sin importar qué pase llegan al canal y buscan entretener sin descanso.

Y lo mismo se debe decir de los periodistas que deben amanecer divinos para informar sobre lo que el jefe y ellos consideran es la realidad. El esfuerzo y sacrificio es grande.

Y cuando se llega a la ficción es más complejo porque se requieren equipos de más de 100 personas para que todo salga bien. El libretista vive su propio calvario diario: escribir y escribir aunque no tenga ideas o no le guste el camino que tomó la historia.

Directores, productores, actores son unos valientes del día a día: siempre están ahí, con oficio y dedicación. Hacen lo mejor que saben y buscan llegar al corazón del televidente. El personal técnico son unos verdaderos héroes: llegan antes que las estrellas y se van después: siempre listos.

Trabajar, trabajar, trabajar… es lo que hace la gente que hace la televisión. Y además deben parecer estrellas: dejarse tentar por la farándula, hablar a periodistas de estilo, ser mirados en su vida privada, aguantar a la gente en la calle, sufrir la fama en cuerpo propio.

Y además aguantar que haya poco trabajo en Colombia porque sólo tenemos dos canales que contratan masivamente y ninguno quiere hacer algo diferente, trabajar con contratos miseria, producir maquila internacional.

El asunto es que el crítico aunque reconozca todo esto, ve es la obra al aire: y ahí está la verdad: mucho trabajo, dedicación y esfuerzo para resultados anodinos.

El crítico se debe olvidar de las condiciones de esfuerzo de los trabajadores de la televisión, y concentrarse en analizar la obra: esa es la única verdad, lo demás es verso.

Alberto Fuguet, escritor y director de cine chileno que alguna vez fue crítico, afirma que “criticar se ha vuelto punk, es agresivo, energético, acaso erótico. Criticar es opinar calmado; criticar es pelear con causa y argumento; criticar es protestar, sí, pero también intentar corregir el mundo (tu visión del mundo al menos) y separar la paja del trigo y los buenos de los malos. Los críticos pueden ser tildados de muchas cosas (intensos, arbitrarios, binarios, talibanes), pero frustrados ya no sirve”.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com