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Personajes grises ganan terreno en TV

Protagonistas de las series ya no son los buenos sin defectos. Son imperfectos y más creíbles.

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23 de febrero 2014 , 05:41 p.m.

Hace tiempo que la televisión dejó de ser el espacio de los protagonistas de moral intachable y buenas acciones. Ahora personajes de series como Los magníficos, McGyver o policías como T.J. Hooker o Chips (Patrulla motorizada) no funcionarían de la misma manera, ya que la televisión ha dejado poco a poco esa tendencia de personajes blancos (o buenos), para dar paso a otros que tienden más al gris –con un cierto halo de maldad o incorrección–.

“En Game of Thrones, ninguno de los personajes se salva de tener algún momento en el que haya hecho algo malvado o criticable”, comentaba en una entrevista el actor Liam Cunningham, acerca de la serie épica de HBO, acerca de una lucha feroz por el poder.

En una frase que se puede aplicar también a otras producciones, precisamente por enfocarse en características de debilidad, dolor, desequilibrio emocional o violencia, que definen a sus estrellas principales.

Por eso ya no es tan extraño encontrar a un policía que dirige a un grupo de sobrevivientes en The Walking Dead, rompiendo su estricto código moral para proteger a los suyos. Así como lo que pasa con Ryan Hardy (Kevin Bacon), el detective que se obsesiona por atrapar a un asesino en The Following, donde lo que importa es el retrato de un hombre atormentado por su trabajo, alcohólico e inestable, a pesar de su talento como investigador.

“Con los personajes grises vemos un cierto naturalismo en el que todos tenemos algo de buenos, algo de malos o nos movemos en una moral un poco confusa, como la que una vez nos mostró Los Magníficos”, opina el analista de medios Mario Morales refiriéndose al grupo de exmilitares prófugos de la justicia que se dedicaban a arreglar conflictos donde la ley brillaba por su ausencia, eso sí, con una cierta ingenuidad de fondo.

“Pero el mundo cambió, ahora las historias de las producciones televisivas se han profundizado en la sociedad para hablar, en serio, de lo que está bien o lo que está mal”, agrega Morales.

Por eso funciona Scandal, una serie acerca de una mujer (Olivia Pope) que se encarga de tapar escándalos de gente poderosa y se enfrenta a la mentira y la corrupción.

Al igual que True Detective que gusta más por la infidelidad, el abuso de drogas o el dolor personal de dos investigadores, que por su buen trabajo resolviendo un caso de asesinato.

“Ahora el mal está repartido también entre las personas correctas”, asegura Morales, para quien los matices acercan al espectador a una imagen de un mundo real que se mueve entre el buen comportamiento y una realidad que funciona gracias a métodos poco éticos.

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