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Los conservadores, claves para abolir la pena de muerte en EE. UU.

Seis de cada diez estadounidenses apoya la pena de muerte, según una encuesta de Gallup de 2013.

23 de febrero 2014 , 05:26 a.m.

Bob, Virginia y Pat dan consejos a una veintena de activistas sobre cómo persuadir a los legisladores para que se posicionen en contra de la pena de muerte: la clave, aseguran, está en recabar apoyos entre políticos y ciudadanos conservadores.

"Los políticos deben saber que estar a favor de la abolición de la pena de muerte no va a acabar con su carrera", les explica Bob Van Steenburg.

Dirige uno de los talleres de la conferencia anual de la Coalición Texana contra la Pena de Muerte, que se celebra este fin de semana en Fort Worth (Texas), en el estado con más ejecuciones del país.

La directora ejecutiva de la coalición, Kristin Houlé, explicó que los primeros avances se han hecho con ciudadanos que se definen como conservadores, más que con los legisladores.

"Lo más complicado es conseguir la implicación de los que forman parte de la clase política y no quieren salirse de lo que marca el partido", argumentó.

Por ello, también ve una oportunidad en el creciente número de políticos conservadores en Texas vinculados al Tea Party o a los libertarios; a ambos los califica de "políticos que no sienten ninguna convulsión si se salen de la línea del partido".

De hecho, durante el 2013, se fundó un grupo a escala nacional llamado Conservatives Concerned About the Death Penalty, que advierte del riesgo real de ejecutar a un inocente, de la abultada factura que generan los corredores de la muerte y de la falta de pruebas de que la pena capital reduzca la criminalidad.

Seis de cada diez estadounidenses apoya la pena de muerte, según una encuesta de Gallup de 2013, pero los favorables son más numerosos entre los republicanos (81 %) que entre los demócratas (47 %) e independientes (60 %).

La coalición abolicionista texana calcula que en el estado sureño, con un 73 % de habitantes a favor de la pena de muerte, hay unos 800.000 electores registrados que son conservadores pero se oponen a la pena capital.

"La conversación con los legisladores es básica, organizar encuentros con ellos y explicarles las injusticias que se han producido en sentencias de este tipo", explicó Ariana Campos, que ha trabajado para varios representantes en el Congreso de Texas para elaborar propuestas legislativas contra la pena de muerte.

En opinión de la directora ejecutiva de Equal Justice USA, Shari Silberstein, decenas de medios, blogs y tertulianos de línea conservadora están dando pasos en contra de la pena de muerte y eso ayuda a que muchos tradicionalistas hablen de ello abiertamente en su entorno.

La activista apuntó tres argumentos para acercarse al perfil conservador: su defensa de una estructura de gobierno mínimo, el concepto de justicia y sus valores religiosos.

En otras palabras, recordarles que el corredor de la muerte genera unos gastos millonarios y superiores al resto de condenas, que no hay posibilidad de rectificar errores judiciales después de una ejecución y que la pena de muerte va en contra de las ideas provida.

Y es que la moral tiene mucho que decir en los esfuerzos para abolir la pena de muerte y un gran número de activistas son creyentes y religiosos, como el reverendo Jeff Hood, que este viernes hizo una marcha simbólica de 35 millas entre Dallas y Fort Worth.

"Los cristianos conservadores leen la misma Biblia que los cristianos liberales. No puedes querer a tu vecino como a ti mismo, como dice la Biblia, y luego ejecutarlo", ejemplifica el reverendo, que denuncia la "cultura de la violencia" en Texas.

Otro factor que los activistas subrayan para cuestionar la pena de muerte es la desigualdad racial en los corredores de la muerte.

En Texas, entre 2008 y 2013, el 76 % de las sentencias a muerte afectaron a afroamericanos y latinos, según la coalición abolicionista, en un estado en el que la población afroamericana representa el 12,3 % del total y la hispana el 38,2 %.

"No solo debemos hablar de acabar con la pena de muerte, sino de buscar acciones para reducir las condenas", propuso Kathryn Kase, directora ejecutiva de la entidad Texas Defender Service.

"Los afroamericanos y los latinos no están sobrerepresentados en el corredor de la muerte porque sean más violentos, sino porque tenemos muchos problemas en nuestro sistema de justicia penal", recalcó Kase.

El jurista Paul Coggins, miembro de American Bar Association y autor de un informe sobre el asunto, subrayó la falta de debate público. Cree que "la gente necesita saber mejor a quién se ejecuta y por qué".

Damià Bonmatí
EFE