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La mirada del vaso / Voy y vuelvo

El maremágnun que vive Bogotá solo permite dos miradas: o ver el vaso medio lleno o medio vacío.

22 de febrero 2014 , 07:29 p.m.

En una ciudad polarizada como Bogotá, donde se está o no con el Alcalde, o se le acompaña a medias porque, aunque no guste su gobierno tampoco se apoya la forma como se le quiere destituir, termina reinando la confusión. Y es entonces cuando hay que aguzar el ojo a la hora de juzgar su gestión.

Sorprenden los argumentos facilistas con que unos y otros abordan el tema de la revocatoria. Para los amigos del Alcalde las críticas tienen origen en élites y en un entramado económico-político-mafioso que mata cualquier debate. No hay distancia ni pausa para mirar al contrario. Y para los enemigos del Alcalde, las razones terminan en el genérico “no ha hecho nada”. Solo algunas voces autorizadas escudriñan y argumentan.

A este desgaste se suma la campaña electoral, que ha terminado por nublar la razón y nos ha alejado de la esencia: ¿ha estado Petro a la altura de los desafíos que demanda la Bogotá de hoy y de mañana? La polarización, insisto, lleva a responder según se vea el vaso medio lleno o medio vacío.

Si se opta por lo primero, sobresalen los millonarios subsidios de la administración para usuarios del transporte público, el mínimo vital de agua gratis para 600.000 personas, la implementación del SITP, una Secretaría para la Mujer y los intentos por implementar la extensión escolar a 126.000 muchachos. A esto súmele la reducción en homicidios, las 170.000 raciones de alimentos para niños de 0 a 7 años.

Y no deje por fuera la eliminación del pico y placa en el norte y en el sur, más tiempo para que circulen los carros en horas valle, algunos kilómetros de bicicarriles, la peatonalización de la 7.ª, el inicio de estudios para el metro, la expedición del Plan de Ordenamiento Territorial y un cupo de deuda que ayudará a construir una nueva troncal para TransMilenio (TM).

Y si quieren meterse en honduras, agregue el discurso que promueve la estatización de las empresas públicas o lo que el Alcalde llama “el fin de las mafias”, que es cuando borra con el codo todo lo anterior.

Los que ven el vaso medio vacío advierten improvisación, falta de planeación y ejecución; bandazos, desconocimiento en muchos frentes y soberbia. Para ese sector de la sociedad bogotana, los subsidios son una forma de admitir que la Alcaldía es incapaz de generarles ingresos a las personas y que el paternalismo, esto es, subsidios, es la forma más rentable de hacer política, así se pongan en riesgo las finanzas y se dejen de atender otros frentes.

No ven rodar el SITP; en cambio, dicen que podría llegar a ser el descalabro mayor dado lo difícil de la implementación del modelo y el evidente divorcio entre la Secretaría de Movilidad y TransMilenio. Algunos agradecen el pico y placa, otros lo ven como una contradicción con la política de ciudades ambientalmente limpias que promueve el Alcalde.

Todo se ve a medias: la peatonalización de la 7.ª se reduce a una calle sin carros, quedó a medias la idea de convertirla en vía insignia para caminantes; a medias están los bicicarriles porque no conectan con nada; a medias están los colegios por concesión porque la Secretaría de Educación prefirió hacerle el quite al tema y no tomar el ‘toro por los cuernos’; a medias quedó la recuperación del espacio público; a medias se tapan huecos o se contratan máquinas de forma irregular; a medias quedó el lío de las tarjetas de TransMilenio.

Claro, se redujo el índice de homicidios, pero las armas ilegales pululan entre la delincuencia y matan policías y niños; a medias está la política de seguridad ciudadana para erradicar el atraco callejero, el hurto y la extorsión.

Esa es la cuestión: si usted ve el vaso medio lleno, puede inclinarse por el ‘no’ el 6 de abril. Y si lo ve medio vacío, verá si se decide por el ‘sí’. Pero hágalo a conciencia, como doliente de esta ciudad. Ahora, si prefiere que todo siga a medias, entonces absténgase, que parece ser la nueva ola que llega a este mar de confusión.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
@ernestocortes28