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Cada día se imponen 552 fotomultas en Bogotá

Quejas por falta de pedagogía, fotografías sin contexto y atención deficiente de reclamaciones.

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22 de febrero 2014 , 07:29 p.m.

Hernán Merchán esperaba una respuesta a su derecho de petición en el Supercade Movilidad, a donde un promedio de 89 personas al día impugnan un comparendo por considerarlo injusto o porque se enteraron de que lo tenían cuando por casualidad se les ocurrió revisar la página del Sistema Integrado sobre Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito (Simit).

A este conductor le tomaron una foto cuando parqueó su vehículo en una bahía del barrio El Tunal que no tenía señalización de ‘prohibido’. “Por tradición, los carros se estacionaban allí y nunca hubo una campaña pedagógica que les explicara a los ciudadanos que a partir de una fecha determinada dejara de serlo. Lo peor es que me enteré del comparendo porque de casualidad entre a la página web de la entidad”, contó.

Por eso Hernán impugnó el comparendo, porque además ya la cuenta se le había aumentado a punta de intereses de 250.000 a 266.000 pesos. Y ahí comienza el otro suplicio: el trámite de reclamación. “A mí nunca me llegó la notificación a la casa. Por eso pasé un derecho de petición”, relató.

La foto se la tomaron en agosto del 2013, y cuando fue a la oficina se comprometieron a que en diez días le darían respuesta a su solicitud pero el jueves 13 de febrero, casi seis meses después del incidente, le dijeron que tenía que esperar dos meses más para una respuesta. “Y para decirme eso casi que ni me dejan entrar. No puedo hacer el traspaso de mi carro sin esa respuesta. Quién le responde a uno por las consecuencias de esa demora”.

Casos como estos se presentan todos los días. De hecho, solo en el 2013, de un total de 450.785 comparendos, fueron impugnados 32.411, y de estos, solo fueron exonerados 891.

Desde que se gestó el sistema de comparendos electrónicos –en octubre del 2010–, ‘capturar’ a un infractor es cuestión de hacer clic. Hoy ya existen 100 comparenderas electrónicas, 59 cámaras Domo en el Centro Automático de Despacho y 11 convenios con entidades privadas pendientes de identificar a los que infrinjan las normas de tránsito.

El sistema ha sido tan efectivo, por lo menos en el valor del recaudo, que pasó de 5.800 millones de pesos en el 2011 a 41.000 millones de pesos en el 2013. Pero lo que fue recibido con beneplácito por algunos, como la utilización de la tecnología para minimizar los accidentes en la ciudad, se ha vuelto una pesadilla para los ciudadanos que quieren reclamar, más allá de quién tenga la razón.

A William Rodríguez, después de diez años de parquear en una bahía en Ciudad Salitre, le pusieron en abril del año 2013 un comparendo electrónico por estacionar en área prohibida cerca de la iglesia a donde asiste todos los domingos. “Cuando se preguntó por qué había una infracción si el sitio no estaba señalizado, dijeron que para que fuera parqueadero público debía estar encerrado y con avisos. El sistema está hecho para que nadie reclame, se aburra del trámite y termine pagando, así no se esté de acuerdo, porque por obligación la ciudad debe estar señalizada”.

Otra de las quejas de los usuarios es que no se les explica con fotografías por qué se hicieron merecedores de la sanción. “Me lo pusieron en la vía Villeta-La Vega, me dijeron que había sido un sobrepaso en zona prohibida, pero en la foto se nota que yo estaba detrás de una buseta intermunicipal que paraba cada rato a dejar y a recoger pasajeros. ¿Por qué más bien no los sancionan a ellos por violar la ley? Estos buses van a 10 kilómetros por hora, ¿se imagina la pesadilla de ir detrás de ellos? Una sola foto no explica el contexto de la situación”, dijo Julio César Reyes, ciudadano que quiso reclamar en la oficina de Movilidad de Cundinamarca. “Llegué decidido a no pagar, pero la atención fue pésima. Me dijeron que si quería reclamar, solo lo podía hacer en Villeta, pero que si quería pagar, sí podía hacerlo ahí o en Bogotá. Me salían más caros la gasolina y los peajes. Pagué 296.000 pesos, tomando un curso que es una farsa”.

Solo en el año 2013 se impusieron 201.529 comparendos electrónicos y, según Movilidad, los recursos que de estos se generan se invierten en planes de tránsito, educación, dotación de equipos y acciones de seguridad vial en Bogotá.

Pero los ciudadanos no ven en las calles mayores acciones para mejorar la movilidad, solo sanciones.

Impugnar un comparendo es quedar sometido a una audiencia pública en donde las partes deben demostrar quién tiene la razón, sin importar cuánto tiempo dure ese proceso. “Uno lleva las de perder porque la ley no contempla excepciones que sean justas a favor del ciudadano”, dijo Reyes.

Estas son las opciones que les da Movilidad a los usuarios

Aceptar la comisión de la infracción y pagar el valor de la multa con la orden de comparendo en las entidades bancarias autorizadas o a través del botón de pagos ubicado en la página www.movilidadbogota.gov.co, en este caso el pago se realiza por el 100 % del comparendo.

Aceptar la comisión de la infracción y acogerse a los descuentos del 50 % o 25 %, de acuerdo con los plazos que otorga la ley. Estos descuentos son efectivos solo si se realiza el curso pedagógico sobre normas de tránsito.

Impugnar el comparendo en audiencia pública dentro de los cinco días hábiles siguientes a la notificación. Eso se hace en el Supercade de Movilidad ubicado en la calle 13 n.° 37-35.

¿Qué pasa si una persona no paga a tiempo?

Si el ciudadano no paga dentro de los plazos establecidos, el comparendo queda registrado con el valor del 100 %, y a partir del vencimiento de la última fecha para pagar se empiezan a generar intereses diarios.

¿En cuánto tiempo tiene el usuario la respuesta a su solicitud?

Cualquier reclamación que se quiera hacer respecto de un comparendo debe efectuarse en audiencia pública; y, a su vez, las decisiones que tome la autoridad de tránsito deben ser notificadas en estrados en la misma audiencia, otorgándosele al ciudadano además la posibilidad de interponer y sustentar los recursos de ley en la misma diligencia. No existe tiempo de respuesta establecido.

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO
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