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Cuando el trabajo es una carga muy pesada

Insatisfacción laboral afecta a casi la mitad de los colombianos. La ilusión depende de uno mismo.

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22 de febrero 2014 , 06:01 p.m.

Cuando usted empieza en un trabajo siempre da lo mejor, se esfuerza, aporta ideas, llega temprano, ayuda a los demás. Pero en algún momento llegan los desencuentros: puede ser porque su jefe no ha visto algo que para usted era importante, o que no reconozca su trabajo. Entonces, siente que su esfuerzo no tiene recompensa, que ni el salario ni los ideales de la empresa lo representan, y todo lo que haces es limitarse al contrato. ¿Le ha ocurrido? Baja la participación, su creatividad desaparece, la proactividad es una palabra tabú y se convierte en un rebelde pasivo cuya estrategia es la retirada. Así se siente el 44 por ciento de los colombianos asalariados, según la encuesta sobre el clima laboral que realizaron las webs Universia y Trabajando.com a finales del 2013.

A ese estado, el coach Lotfi El Ghandouri lo bautizó como el ‘despido pasivo’. “La persona se siente atrapada, cree que es un impostor y renuncia a dar lo mejor de sí mismo para hacerse justicia”. Consciente o no, Lotfi afirma que esta es una ‘estrategia kamikaze’, basada en el pensamiento del daño colateral, “me hago daño, pero también daño a la empresa”.

“Imagine que Falcao se enfada porque no lo convocan a un partido y empieza a comer chocolate –explica–. Tenemos que entender que somos nuestra propia marca”, dice el especialista.

Punto de quiebre

Para Yuri Elías Camacho, director académico del Internacional Coaching Leadership (ICL), estas crisis tienen dos caras: peligro y oportunidad, y cita a Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido, donde narra su experiencia en un campo de concentración en el que, pese a su contexto, afirma que siempre hay opciones. “En medio de una situación que parece nociva, puedes encontrar aprendizaje, oportunidades nuevas, y otras opciones –explica el coach–. Es tu decisión convertirlo en una carga o en una oportunidad para crecer”. Ante esta situación hay dos alternativas, dice Camacho: desertar o dar “un giro de actitud”.

Para este cambio, lo primero que recomienda El Ghandouri es reconectarse: recordar por qué eligió ese trabajo, qué buscaba en él, qué le aportaba, qué le ilusionó. Desde esa reflexión parte un nuevo planteamiento: elegir lo que uno busca. Un trabajo, una carrera o un impacto. “Con un impacto tú eres el impulsor de todo lo que ocurre, ya no te enfocas en ti o en el otro, sino en el propósito”, dice Lotfi.

Este coach considera que es necesario transformar el miedo en un signo positivo y replantearse nuevas metas en función de ello. “Si tienes un jefe gruñón, ponte como reto aprender a gestionar este perfil para que no te afecte tanto. Con decir que no te gusta algo no vas a encontrar lo que quieres”, asegura.

Es entonces, superada la prueba, cuando cada mañana El Ghandouri se pregunta: “¿Qué puedo hacer hoy de diferente?”.

El camino a la reconexión

El descenso al infierno laboral se produce en una bajada escalonada, pero para recobrar la ilusión por lo que uno hace, la subida es en ascensor, señala el ‘coach’ El Ghandouri:

1. El reto. “El joven ya no trabaja por dinero, trabaja porque siente que tiene retos y que está en un lugar que le permite crecer”, según el ‘coach’ Yuri Elías Camacho.

2. Buscar la motivación dentro de uno. La científica Sonja Lyubomirsky considera que la felicidad no se busca, se crea, y afirma que solo el 10 por ciento de la felicidad depende de factores externos.

3. Cambiar el paisaje. La zona de confort impide el cambio porque “todavía no duele lo suficiente”.

4. Proactividad. “No se pueden buscar resultados diferentes haciendo las mismas cosas”, dijo Einstein.

Las tres preguntas esenciales

Hay tres preguntas que ayudan a escapar del despido interior: ¿me estoy desarrollando? ¿me siento valorado? ¿lo que hago tiene sentido, contribuyo en algo? “Cuando nutres estas tres semillas, todo va bien”, dice el ‘coach’ El Ghandouri.

Causas de la frustración

Nelson Abdul, presidente de la empresa de ‘coaching’ Vivir Mejor, identifica los factores que merman la ilusión y que las compañías deben valorar para retener a sus empleados:

- La falta de reconocimiento.

- La rutina o ‘automatización’.

- La remuneración.

- El exceso de trabajo. La gente siente que está pagando un precio altísimo por el éxito.

- Las relaciones interpersonales.

- La competitividad.

- La autorrealización.

REDACCIÓN DOMINGO