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Hollywood se rinde a los pies de Lupita Nyong'o

La keniana embruja al mundo con su papel debut, en '12 años de esclavitud'. Nominada al Óscar.

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22 de febrero 2014 , 05:26 p.m.

En una mesa redonda organizada por la revista The Hollywood Reporter con algunas de las mayores celebridades del cine contemporáneo –Julia Roberts, Octavia Spencer, Emma Thompson, Oprah Winfrey y Amy Adams–, quedó al descubierto la fascinación que despierta entre sus pares Lupita Nyong’o. La keniana nacida en Ciudad de México es una recién llegada al cine, pero de su papel en 12 años de esclavitud, que ya le ha valido una nominación al Óscar, se han dicho cosas grandes, como que constituye uno de los debuts actorales más memorables en tiempos recientes.

Mientras contaba, durante esa mesa redonda, una lección de su maestro en la Universidad de Yale, de donde ella aún no se había graduado cuando el director británico Steve McQueen la descubrió, Nyong’o sentenció: “Lucho por lo que mi personaje quiere. Si lo consigo, estoy bien”. La escuchaban atentamente, casi que hipnotizadas, todas las presentes, hasta que Oprah irrumpió con su desparpajo: “Tú sí que estás bien. Es que no podemos dejar de mirarte. ¡No podemos quitarte los ojos de encima!”.

Los halagos, que se han repetido a lo largo de cualquier show de televisión al que Nyong’o haya asistido, no vienen solo por cuenta de lo que logró con Patsey, una joven esclava negra que sufre las torturas y los abusos de su amo, sino por su extraordinaria belleza y sentido de la moda (en sus dominios no existe el temor al uso de colores brillantes y primarios).

En The Guardian la llaman la “it girl” del momento (un referente de moda y estilo por la atracción que despierta). “Su preciosa piel chocolate oscuro, que ha sido protagonista de portadas de grandes revistas, tiene celebrando a las mujeres alrededor del mundo”, se lee en el artículo Lo que la actriz Lupita Nyong’o nos puede enseñar sobre la belleza.

Cuenta el director de 12 años de esclavitud que audicionó a cerca de 1.000 mujeres para el personaje de Patsey, pero que cuando conoció a Nyong’o supo de inmediato que era la indicada. “Era deslumbrante (...) Luego vino la audición y ella fue mucho más deslumbrante aún”, recuerda McQueen.

Una de las razones de lo imponente que resulta, publica la revista británica de vanguardia Dazed & Confused, es que cuando Nyong’o entra a cualquier lugar, siempre desprovista de nerviosismo, siempre con sus ojos atentos y cálidos, lo hace con el paso fácil de una modelo acostumbrada a armonizar la elegancia con su propia altura (1,65 cm).

Antes del Festival de Toronto, en septiembre pasado, Nyong’o era una desconocida. Había producido y dirigido un documental que alertaba sobre la exclusión que sufren los albinos en su país, actuado en una miniserie de MTV sobre el sida en África y trabajado para Ralph Fiennes como asistente de producción durante el rodaje de El jardinero fiel, en Kenia. Y se había graduado de la escuela de drama de Yale.

Pero su amor por la actuación había surgido desde muy niña. Quiso convertirse en actriz desde que vio El color púrpura (dirigida por Steven Spielberg). Eran días en los que, le dijo en perfecto español al diario El Universal (México), no había muchas opciones para distraerse porque en Kenia el gobierno censuraba a los medios. “Crecí viendo mucho de todo: teníamos televisión de Estados Unidos, de Australia e Inglaterra y telenovelas de México. Fue hasta que vi El color púrpura que tuve por primera vez algo que pudiera identificarme a mí misma, pues actrices como Whoopi Goldberg eran como yo físicamente”.

En su casa no había antecedentes de actuación, sino de activismo político. Su papá, Peter Anyang’ Nyong’o, un profesor de ciencias políticas que hoy es un prominente político, tuvo que dejar Kenia en medio de su lucha por la democracia. La familia se fue a Ciudad de México, donde nació Lupita (por la Virgen de Guadalupe) el 3 de marzo de 1983. Con menos de un año, fue llevada a Kenia y solo volvió a México al cumplir 16, cuando sus padres decidieron enviarla para que aprendiera español.

Han pasado 15 años desde entonces. Y hoy Nyong’o, quien se declara “aturdida”, como le dijo a Queen Latifah en su show, ha recibido más de 20 nominaciones a mejor actriz de reparto –incluido un Globo de Oro– y seis premios –el más importante: el del Sindicato de Actores de Hollywood (SAG)–.

“No hay forma que yo haya podido soñar nada de lo que está pasando”, le dijo emocionada esta semana a la AFP refiriéndose a cómo un solo papel, pero que le implicó un desgaste físico y emocional enorme por su complejidad dramática, la ha puesto donde está, contemplando, desde muy cerca, el Óscar al que está nominada y que será revelado el próximo domingo.

En el filme de McQueen

En ‘12 años de esclavitud’, Patsey –el personaje de Lupita Nyong’o– es tasada por su belleza y por su increíble capacidad para recoger algodón

a diario. Es constantemente violada y azotada por el dueño de la plantación (interpretado por Michael Fassbender) y ultrajada por la esposa celosa. Es el personaje femenino más importante de toda la película.

‘Tuve insomnio todo el tiempo’

Para Lupita Nyong’o su papel fue física y emocionalmente demandante. “Definitivamente tuve insomnio todo el tiempo en que estuve allá ( en Louisiana, al sur de Estados Unidos)”, dijo en una de sus primeras entrevistas, cuando ‘12 años de esclavitud’ fue presentada en el Festival de Toronto.

Pero no solo era por cuenta de lo duro que le resultaba interpretar a alguien que es violado y ultrajado sistemáticamente o porque tuvo que soportar las altas temperaturas de Louisiana –donde pensaba, mientras hacía las escenas de recolección de algodón, lo que tuvieron que pasar los esclavos de la época–, sino por la excitación que le producía hacer su primera película y estar lado a lado de gente a la que tanto admiraba. “Todos, además, estábamos haciendo algo en lo que creíamos, y de lo que cada uno se sentía dueño”.

REDACCIÓN DOMINGO