Archivo

El drama de los esclavos bolivianos en Brasil

Un boliviano trató de vender a dos compatriotas en una feria del barrio de Brás por 800.000 pesos.

21 de febrero 2014 , 10:36 p.m.

Es una historia de otro tiempo: un boliviano trató de vender a dos compatriotas en una feria del barrio de Brás, en el centro de São Paulo (Brasil), por un precio de 1.000 reales (poco más de 800.000 pesos) cada uno.

Según los responsables del Centro de Apoyo al Inmigrante –que atendió a los hombres cuando los viandantes avisaron a la Policía–, los trabajadores habían cruzado la frontera desde su país ilegalmente, con una promesa de trabajo en un taller de costura en Sao Paulo que incluía un sueldo de 1.200 reales, lo que equivale a un poco más de un millón de pesos.

Al llegar, según la misma fuente, el empleador les ofreció una cuantía mucho menor, razón por la que estos se negaron a trabajar y por tanto fueron puestos a la venta al mejor postor.

El presunto responsable, identificado por la Policía como Serapio Arriaga, fue detenido por esta y explicó en su declaración que “no sabía que era ilegal” la venta de personas y que lo había hecho porque los había contratado para su taller y les había pagado incluso el viaje desde Bolivia, pero eran “muy conflictivos y estaban borrachos todo el día”.

El suceso ha ido cobrando notoriedad con el paso de los días porque, con mayor o menor dramatismo, las historias traumáticas de emigrantes de países limítrofes se han multiplicado exponencialmente en los últimos tiempos en el mayor país de Suramérica. Y normalmente quedan sin denunciar, como ocurrió en este mismo caso.

Pese a no acudir a la Policía, los dos hombres ya fueron deportados a cargo del consulado de su país en la megalópolis brasileña.

En los últimos cuatro años, alrededor de 200 bolivianos han sido rescatados por el Ministerio Público de Trabajo, que persigue el llamado “trabajo esclavo”, una cifra que para muchos solo es una pequeña muestra de la situación real en el submundo de la economía sumergida de São Paulo, especialmente en la industria textil.

El año pasado, el embajador boliviano, Jejers Justiniano, llegó a cuantificar la degradación laboral de sus compatriotas. Según Justiniano, la mayoría de inmigrantes bolivianos ganan unos 15 centavos de dólar (alrededor de 300 pesos) por pieza manufacturada, que alcanza en el mercado un valor de hasta 50 dólares.

Con la bonanza económica brasileña de la última década, el número de inmigrantes bolivianos se ha elevado hasta llegar a 65.000 registrados, aunque se calcula que contando a los que están en situación irregular la cifra alcanzaría los 200.000.

Aunque en menor número, también hay núcleos de peruanos y paraguayos en barrios vecinos, que registran, junto a los bolivianos, un índice de violencia mayor de lo habitual en São Paulo.

En el último año ha habido episodios de peleas y disturbios entre integrantes de las tres colectividades, por lo que se han creado proyectos de integración y formación para evitar que la convivencia de la nueva emigración limítrofe se convierta en un problema de mayor calado para Brasil.

ARTURO LEZCANO
Para EL TIEMPO
Río de Janeiro