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Gobierno propone un plan para salvar Sayco

El acuerdo prevé una comisión de vigilancia, democratización y otro modelo de recaudo.

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21 de febrero 2014 , 09:19 p.m.

El pasado 5 de febrero, el destino de la sociedad de autores y compositores Sayco pudo haber sido el de su intervención final, frente al ambiente enrarecido por denuncias de irregularidades e ineficiencia. Ese día, el ministro del Interior, Aurelio Iragorri, se sentó con el gerente de Sayco, Nino Caicedo; la viceministra Natalia Gutiérrez y los miembros de la junta directiva, y en medio de la tensión inicial notificó su intención de reestructurar la entidad o intervenirla del todo.

Luego de más de tres horas de acusaciones mutuas, análisis de la problemática y no pocas declaraciones salidas de tono, se llegó a un acuerdo que podría salvar la entidad que recauda las regalías de los compositores musicales del país.

El acuerdo prevé una comisión especial de vigilancia de todos los procesos de Sayco, por parte del Gobierno; la democratización de la sociedad, a partir de un cambio de estatutos en la asamblea del próximo 25 de marzo; la implementación de un modelo de recaudo por medio de monitoreo digital; la depuración de la cuota de fomento que entrega la sociedad a miembros que no generan regalías, y la creación de un fondo para mejorar la imagen de Sayco.

“Nos hartamos de intervenciones, discursos y de que nunca lleguemos a lo que queremos: que Sayco sea transparente, democrática y que cumpla las funciones designadas”, dijo Iragorri a EL TIEMPO.

En efecto, no es la primera intervención del actual gobierno: hubo una hace dos años, ordenada por el entonces ministro Germán Vargas Lleras, y muchos compositores la vieron como una intromisión en una sociedad privada que les pertenece solo a ellos.

Sayco sí es una sociedad privada que no cobra impuestos, sino derechos. Pero como recauda estos dineros, es vigilada por el Gobierno, y esas funciones fueron ampliadas por la Ley 202 del 2012. “Tenemos que ser vigilados –reconoce Caicedo–, pero en ese momento pusieron a una persona neófita”.

El también compositor de los éxitos de Guayacán agrega que la intención del Gobierno fue buena. “Pero el gerente puesto por el Ministerio no aplicó las mejoras que propuso y, en cambio, se metió con el recaudo, que no estaba en el plan de mejoras”, asegura.

Caicedo reconoce que en Sayco los problemas son graves y que la sociedad está dividida en bandos. Incluso, que el tema está tan caliente que ha dado hasta para amenazas de muerte.

Desde que asumió la gerencia de la sociedad, hace siete meses, expresó su voluntad de arreglar los problemas con ayuda de la cartera de Interior: “Sin el acompañamiento del Ministerio es imposible hacer estos cambios, porque ese ‘cáncer’ caminó bastante”.

De los 6.800 socios (el informe del Mininterior habla de 6.200), que cuentan en su totalidad con cubrimiento de salud, hay solo 3.500 que reciben regalías porque sus obras suenan en radio, en televisión o en eventos públicos. El resto no recibe nada por ese concepto. Y es algo que está estipulado así en los estatutos de esta sociedad.

“Hay una gran mayoría de miembros que no he podido detectar cómo entraron, no tienen música en utilización e incluso nunca ha sido utilizada, y es muy difícil porque, como son mayoría, son los que votan y los que van a los medios de comunicación, los que gritan”, sugiere el compositor.

Al parecer, están allí para sostener con su voto a quienes han sido cuestionados por irregularidades. No obstante, también reciben afiliaciones a salud, auxilios funerarios y otras necesidades.

Por ello, el Ministerio mantiene en paralelo las investigaciones administrativas y penales por los desmanes. “Caben investigaciones administrativas, pues se hacen anticipos y entregan dineros a personas que no generan regalías: ahí hay una irregularidad. O, por ejemplo, la vez pasada se nombró a un presidente que no cumplía con los requisitos”, explica Iragorri.

Tecnología antitrampas

Una de las máximas irregularidades que Caicedo ha encontrado es la alteración de las planillas de informe que entregan emisoras de radio y televisión (y diligencian de forma manual), en las que se estarían reportando reproducciones que nunca se dieron.

Esta forma de ‘payola’ funciona así: en lugar de pagarles a programadores de radio para que los programen, algunos promotores lo estarían haciendo para que los incluyan en esas listas, que son enviadas a Sayco.

Desde antes de Caicedo, ya había comenzado el proceso de implementar un monitoreo digital, automático, de lo que suena en cada estación, pero solo estará completo este año.

Músicos privilegiados

La catalogación de las obras antológicas, es decir, aquellas que son trascendentales en la historia de la música colombiana, y que por estar en esa lista les concede a sus compositores un reconocimiento económico mensual, es otro boquete, según Caicedo.

“Las regalías son trimestrales, pero este reconocimiento es mensual. Pagamos alrededor de 1.300 millones de pesos al año, y el 90 por ciento de las personas que están en ese listado no tienen obras antológicas o reconocidas, y allí están”, denuncia.

Dice que el interventor del Gobierno, por desconocimiento, no fue capaz de detectar quiénes merecen estar en ella: “¿Cómo es posible que nunca haya estado Jairo Varela?”.

Para el músico Rafael Ricardo, uno de los principales críticos de Sayco, otra gran irregularidad son los llamados ‘socios adherentes’: “Al que sus canciones no le produzcan el salario mínimo durante un año, lo bajan (del nivel de socio normal). Esto tiene como implicaciones que se queda sin poder aspirar a ningún cargo. Pero si algún socio se lanza a quejarse por algo, inmediatamente lo clasifican como adherente”.

Finalmente, Caicedo detectó otra irregularidad en los pagos de las regalías: “Hay una cantidad de cheques (993) girados a compositores, unos muertos, que no han sido reclamados y sus nombres no aparecen dentro de una coordinadora regional. Es muy sospechoso”.

Los antecedentes de la actual crisis de Sayco

Desde hace 67 años, cuando fue creada por los maestros José Barros, Emilio Sierra y Francisco Cristancho, entre otros, Sayco ha sido la principal sociedad de gestión colectiva de derechos de autor de los compositores colombianos. Aunque no es la única, sí logró consolidarse y establecer una estructura con un consejo directivo, un comité de vigilancia y más de 16 oficinas regionales que se encargan de la distribución de las regalías a sus afiliados.

Aunque su gestión ha sido objeto de críticas desde hace años, en noviembre del 2011 se desató la tormenta: denuncias de empresarios de espectáculos, encabezados por Ricardo Leyva –quien publicó un aviso de página entera en diarios con el mensaje ‘No más Sayco’–, terminaron revelando irregularidades (anticipos, concesión de auxilios que no cumplían los estatutos, desigualdad en los pagos y en los cobros) que condujeron a la salida de Juan Carlos Monroy de la Dirección Nacional de Derechos de Autor (DNDA), quien había hecho parte del equipo de trabajo de Sayco en años anteriores.

Entre las inconsistencias figuraban contratos por 1.405 millones de pesos y anticipos por 3.100 millones de pesos. Pocos días después, bajo presión, el Gobierno canceló la inscripción de Jairo Enrique Ruge en el cargo de gerente y pidió nombrar uno nuevo.

“Me haré cargo de esa investigación con la finalidad de que arroje resultados concretos, y si observo que no hay imparcialidad en la investigación, me hago responsable de la misma”, dijo en noviembre del 2011 el entonces ministro del Interior, Germán Vargas Lleras.

La primera intervención de este ministerio, del que depende la Dirección de Derechos de Autor, se dio en el 2012, cuando expidió la Resolución 206 del 10 de agosto de ese año. Además, le impuso una sanción de 50 salarios mínimos legales vigentes.

En ese momento, se estableció que se asignaba un funcionario delegado por el Gobierno para la intervención: Andrés Espinosa Pulecio, quien estuvo allí por 10 meses. Entre tanto, a Sayco llegó como gerente Araceli Morales, pero apenas permaneció tres meses.

Entonces, un grupo de músicos liderado por el acordeonero Rafael Ricardo se plantó en las instalaciones de Sayco, en el norte de Bogotá, para exigir el cambio de su consejo directivo, que finalmente fue suspendido por la DNDA, al mismo tiempo que el Ministro envió un informe a la Fiscalía.

En abril del 2013, y bajo la mirada del interventor, Sayco publicó un informe en el que dio testimonio de una mejora de sus indicadores.

En junio de ese año, Nino Caicedo fue nombrado gerente, momento en el cual también finalizó la anterior intervención.

REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO