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Viaje a las montañas con Tommy Hilfiger

El diseñador imprimió un toque más sofisticado a su reinvención del estilo clásico norteamericano.

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21 de febrero 2014 , 08:25 p.m.

En el edificio Hudson Studios, de los años 30, ubicado en el emblemático barrio Chelsea, exzona industrial ahora plagada de galerías de arte, restaurantes de moda y gente cool, quedan las imponentes oficinas de Tommy Hilfiger.

Son cuatro pisos, luminosos y blancos, que permiten tener una visión más ‘fashionista’ de Manhattan.

Vestido con saco cuello tortuga y chaleco negros, jeans y zapatos de hebilla lateral, ingresa al cálido salón donde tenemos la cita. Frente a mí reposan cuidadosamente colgadas varias piezas de su nueva colección para la temporada otoño-invierno, creaciones que parecen expuestas para una galería. Para él, un ‘artehólico’ declarado que atesora obras de Jasper Jones, Basquiat y Andy Warhol, entre otros, en su apartamento de la Quinta Avenida, sus diseños también son arte puro.

El legendario creador, que inició su negocio en una pequeña tienda llamada People’s Place con 150 dólares y 20 pares de jeans hace 44 años y quien logró que su firma de moda fuera la primera en cotizar en la Bolsa de Nueva York, se inspiró en las montañas y en la ropa de trabajo clásica, pero con ajustes bohemios, para darle vida a su nueva colección, que se robó todos los aplausos en la pasada Semana de la Moda de Nueva York.

Sorprendió con sus chaquetas y abrigos, faldas y camisas, en los que reinaron sus clásicos cuadros escoceses, que adoptaron un giro sobre estampados novedosos en materiales como mezcla de lana y cachemir, mohaír y seda. Los críticos describieron su propuesta como “un aire refrescante y chic”, la combinación de lo técnico y lo tradicional con espíritu aventurero.

¿Cómo define esta colección?

Todo comenzó con la idea del explorador estadounidense, ropa de trabajo de posicionamiento, arte al aire libre y la mirada occidental, todos juntos. Fueron manejados dos conceptos, que se fusionaron perfectamente. El primero era crear piezas de muy buen gusto y frescas, y para ello acudimos al espíritu de las novias de las estrellas de rock de antaño, y el segundo, fue inspirarnos en las montañas. Así, se trata de una propuesta sofisticada, en la que priman prendas como la chaqueta tipo bomber, las faldas arriba de la rodilla, los jeans tipo boyfriend y los abrigos, característicos de esta temporada. La idea era desarrollar piezas selectas, como overoles, mantas y tejidos de punto, manejando un colorblock y con un aire divertido gracias a las gorritas tejidas.

Se trató de un ‘mixtapé’ creativo cargado de varios materiales. ¿Cómo fue la experimentación con los textiles?

Más allá del uso de pieles y de tejidos de punto, quisimos imprimir los motivos de tweed y cuadros escoceses sobre ellos, dándole ese toque masculino a la idea. Pantalones en cuero color burdeos y sacos de cachemir con cuello amplio. Materiales técnicos para crear siluetas clásicas, que se fusionan con toques lujosos de terciopelo, ante y piel.

Los abrigos, chaquetas y chalecos reinaron indiscutiblemente en escena. ¿Cómo reinventar estas prendas claves del armario temporada tras temporada?

Creamos chaquetas con forro de peluche sobre jerseys alpinos de punto texturizado tejido a mano, ponchos de patchwork de punto de ochos y chalecos acolchados sobre camisas vaqueras. Todas las prendas tienen un aire cómodo pero sofisticado, muy Tommy Hilfiger. Los abrigos robustos son un elemento básico del streetwear, que llevan todas las mujeres; sin embargo, adquirieron un aspecto más moderno gracias a los adornos de terciopelo azul marino. Una lluvia de prendas de abrigo acogedoras y sofisticadas.

Los diseñadores siempre se enamoran de alguna prenda que se les vuelve fetiche en cada colección. ¿Cuál fue su favorita de esta vez?

El clásico MA- 1, el del bombardero militar, pero con ajustes modernos. Esta prenda se reinventa gracias a una cuerda elástica ceñida en la parte trasera, además del forro con piel de oveja. Siempre puede llevarse con vestidos clásicos, minifaldas, jeans, con botas o tacones; es multiusos y estratégica. El traje tipo manta con flecos asimétricos y aire bohemio también me encanta.

Hoy, Hilfiger es considerado uno de los más fieles exponentes del estilo ‘preppy’. ¿Cómo explica que esta onda haya traspasado las salas de clase de la élite estadounidense y esté en la calle y la pasarela?

El preppy (ver recuadro) comenzó en las preparatorias de Gran Bretaña. Luego se trasladó a las universidades y en los últimos 40 años se ha convertido en un estilo global de vestir; es parte del ADN de la marca. Muchas modas vienen y se van, pero esta es una tendencia que se quedó. Existen marcas que a veces lo integran, pero Tommy Hilfiger es siempre preppy. Hoy, la gente toma más riesgos. Ya no se trata solo de pantalones caquis. Ahora involucra más colores: rojo, amarillo, incluso el verde. Nosotros tomamos siluetas clásicas, como el vestido con forma de camisa, y lo hicimos sexi. Le estamos dando una vuelta a lo tradicional para crear un espíritu moderno.

¿Cuáles son los ítems básicos del ‘look’ Tommy Hilfiger?

Todo clóset femenino necesita un blazer azul oscuro, las perlas son el accesorio perfecto, especialmente si se heredaron de la abuela. También es bueno tener un suéter delgado de cachemir.

El estilo ‘preppy’

Un saco amarrado sobre los hombros, mocasines (pueden tener hebilla), pantalón de dril, camisa en colores pasteles, faldas escocesas, chalecos de rombos, zapatos de tacón bajo... Así es el estilo ‘preppy’ (de preparatoria y delujo), del que se adueñó Tommy Hilfiger para reinventarlo cada temporada.

SANDRA PAOLA REAL M.
EDITORA ALÓ