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Así se vive un allanamiento de bares sexuales en Bogotá

Sadomasoquismo, licor adulterado y malas condiciones sanitarias se encontró en varios operativos.

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21 de febrero 2014 , 05:42 p.m.

Con el termómetro acercándose a los 11 grados, a la salida de la alcaldía de Chapinero, unos 30 efectivos de la Policía Metropolitana de Bogotá se alistan para verificar si algunos establecimientos de rumba cumplen con los requisitos sanitarios y de uso de suelo para funcionar. De lo contrario, la actividad de esos locales será clausurada.

Son las 10:15 p. m. del jueves 13 de febrero. En el lugar confluyen representantes del Hospital de Chapinero, la Personería y la alcaldía local. Esta vez las autoridades tendrán en el radar a establecimientos en los que, además de la rumba, se ofrecen servicios sexuales.

10:40 p. m. El alcalde de Chapinero, Mauricio Jaramillo, y el comandante de la Estación II, coronel Raúl Vera, dan la señal para dirigirnos al primero de los destinos, en la calle 64 con carrera 13.

Sin límites carnales

Se trata de un bar 'swinger' (con intercambio de parejas) para hombres homosexuales, en el que se practica sadomasoquismo. Era un lugar lúgubre, con un olor repulsivo, y en el que el piso estaba pegajoso, corroído y lleno de preservativos usados por doquier.

A mi paso encontré camas psicodélicas, tinas, cadenas, látigos y jaulas, entre otros juguetes sexuales.

“Dígale a ese señor que no haga aseo; estamos en un operativo y la idea no es que limpien en este momento”, dijo uno de los funcionarios del hospital, dirigiéndose al dueño del lugar.

En efecto, un hombre sin camisa, con la espalda llena de cicatrices y marcas rojas, barría con apuro el piso del bar. No fue mucho lo que logró, era imposible esconder en dos minutos la basura, las cucarachas y las manchas que daban testimonio de la agitada actividad.

11 p. m. A media luz, los funcionarios del hospital encuentran cerca de 50 botellas de licor con sospechas de estar adulteradas, algunas se llevarán a un laboratorio para analizar su contenido.

12:40 p. m. Después de un proceso burocrático de dos horas para identificar lo evidente, se impone el sello de ‘clausurado’ al establecimiento y se le advierte a su dueño que solo podrá abrirlo cuando cumpla con las normas sanitarias requeridas y, claro, dependiendo de los resultados que arrojen los estudios del licor.

Ahora nos dirigimos un par de cuadras hacia el norte –a un predio de la calle 65 con carrera 13– donde funciona una casa de lenocinio.

1 a. m. La Policía encuentra, camufladas en la basura, 20 botellas de aguardiente con sellos falsos y que, al parecer, contenían sustancias extrañas. Este fue el segundo establecimiento clausurado de la noche.

2:10 a. m. Ingresamos a otro bar 'swinger' de la zona rosa, en la calle 80 con 14. El establecimiento resultaba menos desagradable que los otros, hasta que llegamos a la que el mánager del lugar llamaba la ‘sala de fantasía’, donde encontramos el rastro de lo que seguramente había sido una acalorada actividad sexual entre más de 10 personas.

Para este último bar se solicitó una nueva inspección por temas de condición sanitaria, registro mercantil y pagos de derechos de autor. El lugar ya enfrentaba una actuación administrativa por irregularidades en su actividad, además aparece registrado con tres nombres distintos.

2: 45 a. m. El operativo termina.

LISA FERNANDA GARCÍA
Redacción MI ZONA