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El arte viaja en camión por La Guajira

Las obras del MamBO Viajero acercan el arte a las comunidades en varios departamentos.

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21 de febrero 2014 , 04:03 p.m.

“Ustedes tienen una tarea muy chévere. Van a dibujar al estilo de Fernando Botero”, les dice Angiee Rocha a un grupo de niños de la Institución Etnoeducativa Rural Laachon Mayapo, en La Guajira.

Ella hace parte del departamento de educación del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBO), junto con Carolina Acosta y David García. Los tres emprendieron, el 14 de febrero, un viaje a bordo de un contenedor azul celeste desde la capital del país y rumbo a este departamento, como parte del MamBO Viajero.

La iniciativa, que nació en el 2012, lleva reproducciones de obras de la colección permanente del museo, a distintas poblaciones. Son biombos que se estiran y que tienen fotos de piezas de David Manzur, Juan Antonio Roda, Lucy Tejada, Miguel Ángel Rojas y Alejandro Obregón, entre otros.

Estuvieron en Manaure y Uribia, ahora el turno es para Mayapo, un asentamiento de indígenas wayú cuyo nombre significa ‘tierra blanca’, situado junto a un mar de tonalidades azules que se funden con el cielo.

La actividad que desarrollan hace parte de una de las 12 Guías Viajeras, con las que se pretende acercar a niños, jóvenes y adultos a conceptos como el color, la proporción y el volumen, en el caso de Fernando Botero.

Es así como los talleristas les explican que realmente Botero no pinta gordos sino que exagera volúmenes. Y lo hacen de una forma muy sencilla: “Dibujar un volumen es coger mi mano y alargarme los dedos, o inflarla como si fuera un globo”, les dice David García, del MamBO.

Los niños lo miran fijamente, con la expresividad que tiene esta etnia, asentada en gran parte de la zona alta y media de La Guajira.

En un principio estuvieron muy tímidos, aunque no paraban de reírse. Y los más pequeños todavía no entendían muy bien el español, porque primero aprenden wayuunaiki, su lengua materna. Así que las profesoras, con sus túnicas características, les repetían: ‘Ashajaza’, que significa escribir o trazar.

Poco a poco empezaron a soltarse. Y cuando lo hicieron, surgieron dibujos no solo de objetos voluminosos, sino también de los símbolos de los clanes de su etnia: Epieyú, Uriana o Jarariyu.

Así lo hizo Yeliza, de 19 años, estudiante de Ingeniería Industrial. Dibujó un cactus como si fuera un perchero, de donde cuelga una colorida mochila. O Loren, de 11 años, que pintó una pera y al lado una botella de Chirrinchi, o ‘Yoonshi’, que se utiliza en velorios. O un ‘saain’, que significa corazón.

Aunque muchos no conocen un museo –algunos porque están muy pequeños y otros porque no tienen la oportunidad–, hay otros que sí, como Yeliza, quien estuvo en el Museo Naval, en Cartagena, en el 2011.

Ese es otro propósito del MamBO Viajero: “acercar la figura de un museo a la comunidad y que sientan confianza para ver y aprender sobre arte”, afirma Rocha,quien desarrolló con Daniela Negret el material didáctico y que se suma a la película Rolling por Colombia, que se proyecta en el taller.

Una vez finalizó la actividad, los niños se tomaron fotos al lado de las reproducciones de las obras, exhibiendo con orgullo las que acababan de crear y que muchos guardaron con cuidado en sus mochilas para llevar a casa.

¿Dónde y cuándo?

Hasta el 23 de febrero, el MamBO Viajero estará en el Parque de los Cañones, en Riohacha.
El 24 partirá a Santa Marta.

MARÍA ALEJANDRA TORO VESGA
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
ESTA NOTA FUE POSIBLE GRACIAS A LA INVITACIÓN DE CHEVRON.