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Policía allanó sede de inteligencia del Inpec

General Torres, jefe del Inpec, eliminó unidad élite creada por su antecesor.

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20 de febrero 2014 , 09:04 p.m.

El jueves, agentes de la Dijín allanaron el Gruvi, Grupo de Verificación e Inteligencia del Inpec. Poco antes, la cabeza de esa unidad, el mayor de la Policía Carlos Alberto Restrepo Salazar, había sido relevada del cargo por orden del general Saúl Torres, el director del Instituto Penitenciario y Carcelario. Además, ordenó la eliminación de ese cuerpo élite en el manejo de las cárceles.

Los hechos se produjeron 12 horas después de que EL TIEMPO confrontó con la Dirección de la entidad informaciones sobre posibles irregularidades en los traslados de internos de alta peligrosidad, que constituyen una de las misiones prioritarias del Gruvi.

Las denuncias empezaron a moverse desde el año pasado, pero hay un caso que concentra en este momento las investigaciones: el de Hernán Darío Giraldo Gaviria, ‘Cesarín’ el capo de la ‘oficina de Envigado’ al que le dieron casa por cárcel en los Llanos y que terminó fugándose cinco días después de que este diario publicó la polémica decisión del juez Ronald Florián Escobar.

La actual Dirección indaga por qué si desde septiembre hubo una alerta sobre el plan para la fuga de ‘Cesarín’, que incluía su traslado a penales de los Llanos y supuestos pagos a funcionarios judiciales, finalmente el capo logró volarse. El plan contemplaba el traslado de jefes de la mafia para que se reunieran con fichas de ‘los Urabeños’ recluidas en cárceles de Boyacá, Tolima y el Meta.

Precisamente, este diario tuvo acceso a esa información para esas fechas (mediados de septiembre) y consultó directamente al general Gustavo Adolfo Ricaurte, quien fue director del Inpec hasta diciembre pasado.

Tres meses después, ‘Cesarín’ recibió la casa por cárcel, información que fue revelada por este diario, además del monto que se habría pagado para volver a la libertad: 500 millones de pesos.

Altas fuentes del Inpec de la época aseguraron que se tomaron todas las medidas necesarias y que todos los procedimientos se hicieron bajo el concepto entregado por el mayor Restrepo Salazar, quien como jefe del Gruvi debía darles el visto bueno a los traslados. Ningún movimiento de internos de alto perfil (como paramilitares o narcos) se daba sin el concepto del mayor.

Restrepo llegó al Gruvi en marzo del 2011, tres meses después de que el general Ricaurte asumió la dirección de la institución. La unidad se creó para verificar que los internos que gozaban de detención domiciliaria estuvieran acatando la norma y para detectar redes de corrupción en las cárceles.

¿Qué se llevó la Dijín?

La Dijín se tomó las oficinas del quinto piso del Inpec a las 8:30 de la mañana. En la inspección, que realizaron nueve uniformados, se llevaron computadores y documentos relacionados con el funcionamiento del Gruvi.

Fuentes del Inpec señalaron que se investiga una red encargada de contactar a funcionarios judiciales para que emitan decisiones a favor de los reclusos. Esta misma red recibiría de los jefes de las bandas criminales el dinero para pagarles.

Las autoridades siguen la pista de otros casos en los que hombres de la ‘oficina de Envigado’ y de ‘los Urabeños’ han recibido beneficios judiciales. Desde junio del 2013 hasta hoy, diez ‘urabeños’ han recibido la libertad a través de hábeas corpus.

Las irregularidades en el caso de ‘Cesarín’

Días después del 14 de diciembre, cuando le dieron la casa por cárcel, Hernán Darío Giraldo, ‘Cesarín’, fue visto en el restaurante La Hamaca, a 15 minutos de la cárcel de El Pedregal, aledaña a Medellín. El jefe de la ‘oficina de Envigado’ no tenía el brazalete electrónico que deben usar todos los reclusos que gozan de detención domiciliaria.

Precisamente, el Consejo Superior de la Judicatura, que calificó de negligentes y omisivas las actuaciones del Inpec y la Procuraduría, ordenó abrirle una investigación al procurador del caso, y señaló que no se ejercieron los controles de rigor.

REDACCIÓN JUSTICIA
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