Archivo

Las trampas de los usuarios para robar servicios públicos

Sin importar estrato, modifican medidores y redes. Pérdidas suman $ 43.562 millones.

notitle
20 de febrero 2014 , 07:37 p.m.

Unos voltean los contadores para que se devuelvan los consumos marcados; otros liman los piñones de los medidores o ponen tuberías paralelas conectadas a la red principal para que no se marque el gasto, y hay quienes consiguen la luz conectándose directamente a los postes de energía, sin importar el riesgo de una electrocución. Así es como se hurtan los servicios públicos domiciliarios en Bogotá.

Entre el 2011 y el 2012, en el Distrito fueron descubiertos 14.369 casos de fraude contra los servicios, es decir, cada día las autoridades sorprendieron a 20 suscriptores, en promedio, hurtando agua, luz o gas, reportaron a EL TIEMPO las empresas de Acueducto, Alcantarillado y Aseo (EAB), Codensa y Gas Natural. En el 2013, los casos subieron a un promedio de casi 24 diarios. (Vea cómo se roban los servicios públicos en Bogotá)

Algunos infractores, para evitar que les comprobaran la defraudación de fluidos –como denomina el Código Penal el hurto de los servicios públicos–, hasta con puños y patadas intentaron impedir que los descubrieran.

Así lo hizo el dueño de una industria de plásticos en Puente Aranda. Durante cinco años recurrió a las mañas y agresiones físicas para impedir que los operarios de Codensa revisaran las instalaciones y detectaran el hurto. Solo el año pasado, con ayuda de la Policía, le descubrieron que la luz la sacaba de la red de la calle.

Se puede pensar que ese delito solo lo cometen personas de bajos recursos. También familias pudientes, industrias y comercios recurren a la trampa para bajar el costo de la factura. Esto se observa en los robos de agua descubiertos en viviendas de Los Mártires, Kennedy, Puente Aranda y Tunjuelito; de gas en comercios de Antonio Nariño e industrias de Puente Aranda, y de energía en sectores de Teusaquillo, Chapinero, Usaquén y Barrios Unidos.

Los que cometen el delito

Para hacerse con el servicio, los infractores buscan a técnicos que se prestan para el delito. EL TIEMPO estableció que, para adulterar un medidor del gas, esos operarios cobran a industrias y comercios alrededor de medio millón de pesos.

Para alterar un contador de agua exigen de 50.000 a 100.000 pesos a los suscriptores residenciales y hasta un millón a los comerciales. Y si es para hacer una conexión ilegal de energía, a una industria le piden medio millón de pesos o más, mientras que a un habitante del extremo sur de la ciudad le sacan de 15.000 a 50.000 pesos. Todo depende del bolsillo del cliente y del sector.

El servicio que más roban es el de agua: 7.750 casos fueron detectados entre el 2011 y el 2012. Los volúmenes sustraídos en esos dos años fueron tan gigantescos que es como si hubieran vaciado el agua de 1.100 piscinas olímpicas.

Expertos atribuyeron ese mayor robo a que el agua es un servicio vital y a la alta tarifa. Un metro cúbico en Bogotá cuesta 2.421 pesos, mientras que en Medellín vale 1.097 y en Cali, 1.322.

La segunda empresa más afectada por la defraudación fue Gas Natural y la tercera, Codensa.

Por esos robos, entre el 2011 y el 2012 las empresas perdieron 43.562 millones de pesos, que habrían servido para otorgar 2.719 subsidios de vivienda de Interés prioritario (VIP) en Bogotá. De ese dinero, Acueducto, Gas Natural y Codensa solo han podido recuperar el 21 por ciento.

Unos fraudes descubiertos

Al infractor le cobran el consumo no facturado

El año pasado, una fábrica textil del barrio Carvajal (Kennedy) facturaba 50 metros cúbicos mensuales de agua. La Empresa de Acueducto de Bogotá analizó que ese consumo era muy bajo y le hizo seguimiento hasta que descubrió que había alterado el medidor en sus piñones y que marcaba 50 metros cúbicos, cuando en realidad el gasto era de 300. El dueño debe pagar ahora los 168 millones de pesos que significó el fraude. Gas Natural detectó que el dueño de una vivienda del suroccidente tenía muy bajo consumo, porque sustraía el gas de la tubería de una casa vecina desocupada, a la que le había hecho una conexión clandestina.

Las llamadas también se hurtan

El uso de líneas y facturación de llamadas no efectuadas por el suscriptor es otro ilícito frecuente. La Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) dijo que estos hechos “están en validación”, por lo que no informó sobre la dimensión del fraude. Por otro lado, para denunciar hurtos de servicios se puede llamar, si es agua, a la línea 116; si es energía, al 3525939, y si es gas natural, al 3078121.

Solo 72 condenas por fraude

La defraudación de fluidos es un delito que el Código Penal castiga con prisión de 16 a 72 meses y multas hasta de 150 salarios legales mensuales (unos 92’404.050 pesos).

Sin embargo, parece que la impunidad predomina en este delito. Ante el alto número de robos de servicios descubiertos, la mayoría denunciados a la Fiscalía, hasta ahora solo 72 han terminado en condena, 71 por hurto de energía y 1 por gas. Codensa ha puesto ante la Fiscalía 780 demandas y el Acueducto ha presentado otros 4.500 casos, que “están en proceso”, dijo el Acueducto de Bogotá

Por eso, las empresas han optado por usar más el mecanismo de la conciliación para conseguir el pago de los consumos hurtados. Paralelamente, han puesto más la lupa sobre las facturas: un usuario que presente una caída abrupta en el consumo de un mes a otro es investigado o seguido en sus registros.

Una reducción inusual y mantenida en los gastos de los servicios puede ser efecto de que el establecimiento comercial, la oficina o la vivienda quedaron desocupadas, el contador se dañó o sus dueños optaron por recurrir al fraude. En ese momento, llegan los operarios de las empresas y así es como han descubierto el gran robo de los servicios públicos en Bogotá.

LUCEVÍN GÓMEZ E.
Periodista de EL TIEMPO
lucgom@eltiempo.com