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Colegio para niñas en situación de discapacidad

Niñas en situacion de discapacidad comparten clases y actividades con las demás estudiantes.

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20 de febrero 2014 , 07:29 p.m.

Ivana Barros está a pocos días de ingresar a grado décimo en el colegio Cardenal Pacelli, lleva cuatro años estudiando en la institución. Tiene síndrome de Allgrove, una enfermedad que le afecta su motricidad, pero que no le ha impedido aprender. “Se me dificulta mucho la parte escrita, pero me va muy bien en la parte oral”, dice, por ello la mayoría de evaluaciones se la hacen con esta metodología.

Barros asegura que después de mucho buscar, encontró en este plantel comprensión de sus maestros y compañeras, por lo que ahora se siente tranquila y feliz.

Y es que en el Pacelli, ubicado en el barrio San José de Bavaria (carrera 70 No. 180 - 92), se vive un verdadero programa de inclusión. Allí, niñas en situación de discapacidad (cognitiva o física) comparten clases y actividades con las demás estudiantes. “Desde pequeña he compartido clases con varias niñas. Cuando estaba en segundo de primaria había una niña con síndrome de down que tenía 17 años. Era nuestra amiga y la ayudábamos en lo que necesitaba”, recordó Valentina Gálvez, quien ingresará a grado once. Gálvez explicó que asisten al mismo salón, ven las mismas clases y que lo único que cambia es la metodología de aprendizaje.

Aunque el proyecto nació prácticamente a la par con la fundación de la institución en 1949, fue hasta hace dos años que logró consolidarse. A la fecha, 21 niñas en situación de discapacidad han estudiado allí, dos de ellas se graduaron el año pasado; una estudiará fotografía y la otra música.

“A cada niña con requerimiento especial se le hace un estudio del caso y se le diseña un currículo. Es un enorme esfuerzo que se hace con el mayor de los gustos”, explicó el padre Julio Solórzano, director ejecutivo del plantel.

Esta inclusión ha sido favorable en la formación porque “se despierta en el corazón ternura, solidaridad, protección y defensa”, resaltó Solórzano y agregó “tenemos niñas con inhabilidades motrices, pero con mentes brillantes”.

Según algunas alumnas y directivos, uno de los mayores logros es que son un colegio sin bullying (acoso escolar). Allí las diferencias son para reconocer y gratificar y no para criticar o discriminar. Por ello, abrir las puertas del colegio a esta experiencia es motivo de orgullo para todos.

Formación en valores y excelencia

Esta institución, además de su programa de inclusión y de su excelencia académica (pues ha estado entre los primeros puestos del Icfes a nivel nacional) tiene un enfoque de autonomía ética y moral. Uno de sus lemas es ‘aquí no hacemos trampa’, hasta tal punto de que en los exámenes no necesitan que las cuide un docente.

Fue fundado por la educadora Cecilia Cortés y en sus inicios tenía un internado. La sede en San José de Bavaria fue abierta en 1966.

Actualmente tiene 263 estudiantes que conviven en un pequeño pero acogedor espacio campestre.

VANESA CASTRO
REDACCIÓN MI ZONA