Archivo

Editorial: Ucrania estalla

20 de febrero 2014 , 07:04 p.m.

La situación de desorden público que se venía incubando desde noviembre del año pasado en Ucrania estalló esta semana. Los enfrentamientos entre las tropas del gobierno de Víctor Yanukóvich y los manifestantes que se tomaron la plaza principal de Kiev, la capital, dejaron una estela de víctimas: se habla ya de 75 muertos, entre ellos diez policías y cientos de heridos.

La intensidad de los combates amenaza con aumentar, pues los Servicios de Seguridad denunciaron que los indignados ciudadanos robaron de dependencias del Ejército 267 pistolas, 3 ametralladoras, 2 carabinas, 92 granadas y 15.000 balas. Mientras tanto, el Gobierno desplegó en puntos claves de la ciudad entre 500 y 1.000 paracaidistas a fin de proteger arsenales y sitios estratégicos.

Pero más allá de la lucha en las calles de Kiev, hay otra guerra más sorda y con mayores implicaciones internacionales, que es la que libran entre sí el ámbito de influencia de Occidente y el de Rusia. Ucrania está emparedada entre el antiguo bloque soviético, al que perteneció hasta 1991, y los países más orientales de la Unión Europea (UE). Cada imán geopolítico, al que se agrega EE. UU. en alianza con la UE, procura atraer a Ucrania hacia su órbita. Con una población de 45 millones de personas y la mitad del territorio de Colombia, el país constituye un poder mediano en tecnología, tiene una amplia despensa agrícola y, sin embargo, su población ha sufrido recientes años de pobreza. Yanukóvich tiende hacia Moscú, mientras que los activistas defienden el posible ingreso de Ucrania a la UE.

El uso del Ejército suscitó una crisis interna en el Gobierno, que derivó en la destitución del general Vladimir Zamana, comandante de las Fuerzas Armadas, opuesto a que el Ejército “ataque al pueblo para defender Gobierno”. En la esperanza de devolver la calma al centro de la ciudad, convertido en campo de batalla, el Gobierno anunció una tregua y la reanudación del diálogo con los jefes de la oposición. ¿Bastará con ello? Es incierto. Habrá que esperar la reacción de los jóvenes, que se han hecho fuertes en los alrededores de la emblemática plaza de Eurtomaidán, para saber si el conflicto se encamina hacia un diálogo o más lucha violenta.

editorial@eltiempo.com.co