Archivo

La madre pródiga / Crítica Mente

20 de febrero 2014 , 03:31 p.m.

Cuando se anunciaron las nominaciones a los Óscar, algunos se sorprendieron con las candidaturas de Philomena.

Y es que si bien la cinta está antecedida por todo el palmarés acumulado por su protagonista Judi Dench (seis nominaciones y un triunfo) y su director Stephen Frears (dos nominaciones), no era previsible que una cinta británica de bajo presupuesto se alzara con cuatro candidaturas, entre ellas las de mejor película y actriz protagónica.

Después de verla, queda claro que sus posibilidades en esas dos categorías son mínimas, y que a lo sumo podría sorprender en la de música original.

La película está basada en la historia real de Philomena Lee, una mujer irlandesa que al quedar embarazada en su adolescencia tuvo que entregar su hijo a unas monjas, que a su vez terminaron vendiéndolo.

Medio siglo más tarde, un periodista le dice a Philomena que quiere escribir su historia, y los dos terminan embarcados en una singular aventura.

El conflicto de una madre que busca a su hijo puede contarse como una historia emotiva o como un melodrama lacrimoso.

Philomena es una curiosa combinación de esos dos extremos, despertando a veces emociones genuinas en el espectador, pero llevándolo también a los terrenos del canal de televisión Hallmark.

El principal desatino corre por cuenta de Judi Dench, en una de sus caracterizaciones más flojas de los últimos tiempos.

Entre tanto, los méritos corresponden a Steve Coogan, quien logra encarnar la indignación contra el descaro de las monjas, y a una banda sonora que, a pesar de su obviedad, aporta la cohesión dramática que le faltó a la dirección de Frears, tan abundante en flashbacks como escasa de emotividad.

MAURICIO REINA
CRÍTICO DE CINE