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La hazaña del colombiano que es héroe en Bélgica

ELTIEMPO.COM habló con Jorge Hortúa, quien salvó a dos niños y a una mujer de un incendio.

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20 de febrero 2014 , 10:13 a.m.

Jorge Hortúa, un cocinero con el sueño de ser fotógrafo, pasó de inmigrante colombiano, recién llegado a Bélgica, a convertirse en un héroe, calificado así por la prensa de ese país.

El 31 de enero, este samario, de 26 años, se jugó la vida en un edificio de la calle San Agustín, en Bruselas. A esa ciudad llegó hace cinco meses impulsado por Jessica, de nacionalidad belga, a quien conoció en Perú en el 2012 y con quien unos meses después se casó en Colombia, donde manejaba un hostal con su familia.

Jorge le dijo ELTIEMPO.COM que ese 31 de enero, en su camino a casa después de cenar en un restaurante, él y su esposa se detuvieron al ver que una multitud observaba una vivienda de la que salía humo. "De pronto, vimos que una mujer rompió una ventana en el tercer piso y empezó a pedir auxilio, pues estaba con unos niños", relató.

Sin pensarlo, Jorge y otros dos hombres derribaron la puerta de la casa, que estaba reforzada por seguridad, y llamaron a la mujer para que saliera. Sin embargo, ella no respondió porque, como le confesó luego a Jorge, "estaba en 'shock' y temía perder a uno de los niños en el camino".

Los hombres decidieron ingresar a la vivienda en llamas. "Cuando entramos vimos que el incendio había empezado en la sala, en el primer piso. Seguimos subiendo, pero los otros hombres ya no veían nada y se empezaron a ahogar".

Sus compañeros de rescate se sofocaron por el humo y se devolvieron. Recordando un programa de televisión, Jorge se tiró al suelo para aprovechar el poco oxígeno disponible se concentra ahí. Arrastrándose, buscó la forma de llegar a la mujer y los dos niños.

En el segundo piso escuchó el grito desesperado de su esposa preocupada, quien desde afuera lo llamaba para que se devolviera. "Pero yo sabía que no podía salir a la calle sin rescatar a nadie, esas personas no se podían morir ahí", contó Hortúa.

Cuando llegó al tercer piso, el humo tapaba su visión. La única guía que tenía era la voz de la mujer y los niños. “Yo gritaba por todas partes '¡¿Dónde están?!', en español, y la niñera, que era portuguesa, me respondió, '¡Acá, acá!'". Jorge encontró a la mujer, que se había refugiado en un baño con los dos menores: Román, de 2 años, y Chloe, de 4.

Luego, les dio la mano a los niños y le pidió a la niñera que los siguiera. "Aunque era un momento peligroso, no quería acelerarme porque no podía perder a uno de los niños", dijo el colombiano. Así, los condujo a salvo fuera de la casa. Instantes después, sintieron una gran explosión en la vivienda.

Jorge condujo a las tres personas al hospital Molière Longchamp, el más cercano de la zona. "Los dejé ahí y me fui porque tenía que recoger una cosa, pero después me empecé a sentir mal y me devolví al hospital", añadió Hortúa. Allí se encontró con los padres de los niños, quienes le agradecieron haberles salvado la vida y lo invitaron a una cena.

Su hazaña fue registrada en varios medios de Bélgica. Hoy, el colombiano sigue su vida con normalidad, combinando sus dos pasiones: la gastronomía y la fotografía. Y mientras busca un trabajo, asiste a clases de francés. Su contacto con los padres de los niños por los que se jugó su vida, se mantienen con frecuencia. "No creo que sea un héroe, solo hice lo que tenía que hacer", dijo.

DIANA HERNÁNDEZ
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM