Archivo

Aprenda a mantener cada cosa en su lugar

Un hogar en desorden afecta el bienestar y el estado de ánimo de los que en él habitan.

notitle
19 de febrero 2014 , 09:41 p.m.

Esa molestia que aparentemente es solo visual y siente cada vez que abre el clóset atiborrado de prendas o cuando mira las mesas de noche a las que no les cabe un objeto más, e incluso el arrume de utensilios cuando abre los cajones de la cocina, va generando alteraciones internas que se reflejan en un mayor nivel de estrés y cambios de ánimo.

Parece exagerado, pero así es. El desorden espacial afecta el desempeño de las personas y su tranquilidad, mientras que el orden estimula la producción e influye en la toma de decisiones.

Según Carlos Francisco Fernández, asesor médico de EL TIEMPO Casa Editorial, el desorden genera una disrupción emocional (ruptura brusca), condicionada por alteraciones en el equilibrio que debe haber entre las condiciones óptimas de trabajo y la tranquilidad de la persona.

“Por ejemplo, si uno está en una habitación desordenada, esa tranquilidad se altera, repercute en el buen desempeño y en el bienestar. El orden invita a que la gente haga cosas”, afirma.

Sin embargo, decidirse a organizar no es tan sencillo como parece, pues esta labor implica una toma de decisiones y una planificación que a muchos se les dificulta.

Marisol Ricaurte Yepes, organizadora profesional de Organizar Colombia, firma que hace parte de la Asociación Internacional de Organizadores Profesionales (Napo), con sede en Estados Unidos, explica que al iniciar este proceso las personas inconscientemente saben que deben tomar decisiones tales como identificar y clasificar, para luego disponer de la mejor forma de lo que ya no sirve o no se usa. Eso hace que les dé pereza y aplacen el proceso.

La experta sugiere en este caso considerar la organización no como un fin, sino como una herramienta o un camino para lograr otras metas.

“Un ejemplo: si lo que quiero es adelgazar, una de las actividades que me ayudarían a conseguir esta meta sería organizar la despensa clasificando los alimentos por cantidad de calorías u ordenar el clóset dejando a la vista la ropa deportiva y la que nos queda pequeña con un fin motivacional”, explica.

Si ya se decidió…

Según los expertos, es indispensable iniciar el proceso en un día que se esté bien física y emocionalmente, contar con tiempo suficiente de acuerdo con el área a trabajar, tener claro que la reubicación puede tomar un tiempo importante, así como empezar por la zona que más caos esté generando. Sobre todo, no inhabilitar espacios fundamentales como los accesos a los baños, a la cocina o al comedor.

“Dividir la organización por zonas específicas brinda muchas motivaciones para continuar, debido a que rápidamente se logran resultados visibles”, dice Marisol Ricaurte.

Cristian Velásquez, artista plástico, diseñador y asesor de Homecenter, aconseja: “Antes de iniciar el proceso es indispensable tener en cuenta las necesidades diarias, pues aunque se busca una satisfacción estética, esta debe corresponder a un lineamiento práctico. Por ejemplo, analizar qué muebles se necesitan y cuáles no, o definir las nuevas ubicaciones teniendo en cuenta el tránsito de los habitantes del hogar”.

Por eso lo primero es desarrollar un plan de trabajo, mejor si este incluye a todos los miembros de la familia para definir las zonas de trabajo y los cambios necesarios. Si esto no es posible, de todas maneras hay que explicar a cada uno las nuevas disposiciones para evitar malestar con las transformaciones y la reubicación de elementos.

“Uno hace el plan de familia cuidando que no sea un proyecto grandísimo, sino desarrollándolo en pequeños pasos y teniendo claras las necesidades de cada uno. Luego vendrá el proceso de mantener las distintas zonas organizadas. Hay que verlo en términos de mejorar la calidad de vida”, afirma Cristian Velásquez.

Y el elemento fundamental: “Recuerde que es importante tomar acción y terminar la labor ya que, de lo contrario, el caos sería peor”, puntualiza Marisol Ricaurte.

Los expertos aconsejan

1. Si no quiere deshacerse de los trabajos escolares de sus hijos, pero no tiene espacio para guardarlos, tómeles fotos, es otra manera de preservarlos.

2. Si va a cambiar de sitio un mueble, ubíquelo de manera que no genere dificultades en sus actividades diarias. Por ejemplo, el aparador para colgar las llaves. Piense bien antes de hacer el cambio y sea consciente de que debe adicionar un paso a su rutina habitual.

3. Al momento de reorganizar espacios como la cocina, el clóset y los cajones de las distintas áreas de la casa, saque todos los elementos y clasifique sobre una superficie por categorías similares. Luego analice si sirven, si son de utilidad.

4. Deje a la vista o al alcance los artículos que hagan parte de su rutina diaria. De esa forma será más rápido encontrarlos y dejarlos nuevamente en su sitio.

5. Áreas como las paredes, las zonas bajo la escalera y debajo de las estanterías son útiles para colgar algunos artículos o instalar entrepaños de diversos tamaños para ubicar allí accesorios pequeños y no muy pesados.

6. En la cocina, las esquinas de las despensas tradicionales se desperdician. Si su presupuesto lo permite, adquiera despensas con las llamadas ‘esquinas mágicas’, a las que se les pueden sacar las rejillas interiores para aprovechar al máximo el espacio; de lo contrario compre los productos de organización que ofrece el mercado, ideales para estas zonas de difícil acceso.

7. En lo posible, adquiera contenedores transparentes, esto facilitará la búsqueda. Si no cuenta con ellos, use los tradicionales y etiquete cuidadosamente.

8. En la nevera use recipientes rectangulares o cuadrados para aprovechar el espacio al máximo.

9. Al momento de ordenar su clóset pregúntese si esa prenda todavía le sirve, está pasada de moda, se siente bien cuando la viste y, lo más importante, si hace más de 12 meses no se la pone. Eso le facilitará la labor de desechar o quedarse con las diferentes piezas y accesorios.

10. Uno de los principios para lograr una organización duradera en el clóset es utilizar sistemas de almacenamiento sencillos, de lo contrario corre el riesgo de volver al desorden inicial en poco tiempo. Detalles como tener los artículos al alcance de la mano, fuera de cajas o bolsas, hace más rápida su ubicación.

11. Organice por colores, tipo de ropa, diseño de la misma, etc., y coméntelo a quien le ayuda en los oficios domésticos para mantener el sistema.

12. No rellene los espacios del clóset, así evitará que al momento de sacar alguna prenda las demás se caigan. La ropa necesita circulación de aire para que respire y no coja malos olores.

13. Si su ropero cuenta con buen espacio, instale doble tubo para colgar la ropa; también puede crear exhibidores para sus zapatos con estos tubos.

14. Un método para guardar la ropa que no se arruga es enrollarla; eso la mantendrá a la vista y le ahorrará espacio.

15.Guarde sus joyas y piezas de utilería en cajitas marcadas o instale ganchos para colgarlas.

16.Si tiene cuarto de San Alejo o depósito, organícelo por áreas: viajes, deportes, libros, herramientas, etc., e instale una estructura para colocar los objetos que facilite el manejo y proteja el contenido.

17. No guarde nada dañado. Identifique las cajas organizadoras, y si tiene muchos elementos haga una lista y cuélguela a la entrada del depósito para orientarse.

18. Sáqueles partido a las paredes: instale ganchos para colgar y entrepaños.

¿Qué hago con lo que sobra?

Qué hacer con aquellos artículos que ya no se necesitan es una de las principales preocupaciones a la hora de organizar. En ese caso considere:

1.Conservar los muebles o accesorios y reubicarlos en otra zona del hogar dándoles una nueva función.

2.Mantener y situar de nuevo en su lugar habitual, si considera que así le funciona mejor.

3.Regalar o donar le hará sentirse mejor por no tener que botarlo y podrá apoyar a quien lo necesita.

4.Reciclar es otra buena alternativa. La caja en la que vienen los huevos o los moldes para muffins ubicados en el interior de un cajón sirven para guardar elementos pequeños y separar espacios; los soportes de papel de cocina pueden convertirse en el accesorio ideal para colgar los collares, y los rollitos de cartón del papel higiénico pintados o forrados se transforman en un buen ‘camuflador’ de cables.

5.Organizar una venta de garaje entre sus conocidos, lo cual le permitirá, además, adquirir organizadores, cajas decorativas y rejillas separadoras para sus despensas o para el clóset.

6.Si definitivamente se trata de artículos muy deteriorados u obsoletos, lo mejor es botarlos, teniendo en cuenta que existen alternativas para desechar adecuadamente colchones, baterías, electrodomésticos y material electrónico de una forma responsable con el medio ambiente.

Feng shui y organización

El nuevo año chino acaba de iniciar, muy buen momento para preparar su hogar y dejar entrar la energía renovadora.
Según Liu Alejandra Telles, experta certificada por el Feng Shui Research Center (Toronto, Canadá), “para generar una apertura se puede utilizar el clóset como una herramienta, ya que al organizarlo se hace a la vez como una catarsis y se deshace uno de cosas que ya no le sirven. Es además una oportunidad para regalar los objetos que estén en buen estado”.

Otro espacio que favorece el flujo de la energía es la cocina, que representa el nivel de prosperidad de las personas. Es fundamental eliminar de ella todo lo que esté dañado o vencido.

De igual manera, los espacios atiborrados y electrodomésticos o artículos descompuestos frenan el flujo de energía y alteran a quienes están alrededor.

“El desorden genera impaciencia en la gente porque siente que algo le falta. Cuando eso es repetitivo altera el humor y genera ambientes que no son buenos en el hogar. Cuanto más minimalista sea una casa, mejor”, asegura.

 HONORIA MONTES.