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Inseguridad en localidad de Bosa se está saliendo de las manos

Homicidios recientes de dos policías, atracos y presencia de viciosos siguen generando alarma.

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19 de febrero 2014 , 08:49 p.m.

Los asesinatos de dos policías en apenas 22 días ponen nuevamente en el foco la situación de inseguridad que se vive en algunos sectores de la localidad de Bosa (suroccidente) y que, según expertos, requiere de intervenciones radicales e inmediatas.

El año pasado se registraron allí 138 homicidios, constituyéndose en la localidad con el mayor incremento de casos respecto del 2012, cuando se presentaron 112. Incluso, Bosa ocupó el tercer lugar en el listado de las localidades con más asesinatos, después de Ciudad Bolívar y Kennedy.

El mismo alcalde local (e) Miguel Antonio Cortés Garavito reconoce la problemática que en la calle advierten los habitantes. “Tenemos conflictos en tres de las cinco UPZ (Unidades de Planeamiento Zonal): Bosa centro, Bosa occidental y Bosa Porvenir –señala el funcionario–. Nos afectan principalmente los homicidios, el hurto a personas, el hurto de residencias y el robo de motos”.

Llama la atención que el patrullero Édison Ariel Acosta Cifuentes, ultimado el martes por hombres que lo atracaron dentro de una papelería, residía a escasas cuadras de una de las zonas más peligrosas del barrio La Paz, tradicionalmente inseguro según sus propios moradores.

“Cerca del río Tunjuelito se reúnen marihuaneros todos los días. Cuando pasa la moto de la Policía ellos se esconden y al rato vuelven y salen. Hace dos semanas apuñalaron a un pelado por atracarlo”, dice una mujer que omite su identidad. Otro vecino explica que después de las 8 p. m. prefiere no salir a la calle y que siempre que piden más policías, ellos mismos les dicen que “les toca trabajar con las uñas”.

Cortés afirma que en Bosa hay un censo de 625.000 habitantes, que puede alcanzar el millón con la población flotante. Sin embargo, solo hay 600 uniformados, en tres turnos, a cargo de la vigilancia.

Otro de los barrios con mayor problemas de inseguridad es Metrovivienda, justo donde el pasado 28 de enero fue asesinado a tiros el subteniente Raúl Nauzán, comandante de CAI, cuando trató de evitar un atraco a un asadero. Este y otros problemas de criminalidad deben tener, en concepto del exsubsecretario de Seguridad del Distrito, Hugo Acero, un tratamiento global. “Hay que hacer un trabajo urgente de inteligencia e investigación criminal, pero coordinado entre las estaciones de Bosa, Kennedy, Ciudad Bolívar e, incluso, con Soacha. Actualmente trabajan por separado y los problemas son los mismos. Obviamente se requiere más policía, pero también más compromiso de la Fiscalía”, sostiene.

Por su parte, el analista Jairo Libreros dice que “desde que haya apropiación del territorio por parte de delincuentes van a seguir matando más gente en Bosa”.

El experto opina que la Policía no se puede quedar sola y que el Distrito debe recuperar el espacio público y centrar su atención en la población juvenil. De hecho, el 40 % de los habitantes de Bosa son menores de 25 años.

‘Hacen cualquier cosa por la droga’

Todos los días, después de trabajar como cajera en una pizzería de Chapinero, Geraldine Ochoa toma varios buses de regreso a su casa en el barrio La Paz de Bosa, pero a diferencia de la mayoría de personas ella llega a la medianoche.

“La situación es muy difícil, pero ese fue el único trabajo que pude conseguir. El bus me deja a pocas cuadras de mi casa y a esa hora es muy peligroso”, dice la joven de 20 años.

Su propia mamá sabe del riesgo que ella corre y por eso sale todas las noches a acompañarla. “Mi mamá tiene que esperarme en el paradero y cuando me bajo del bus nos vamos casi que corriendo hasta la casa, porque se ven muchos viciosos por las calles”, cuenta Geraldine.

La muchacha, que ha vivido siempre en esa zona de Bogotá, dice que aunque nunca la han atracado sí conoce varios casos de personas cercanas a las que las han intimidado con cuchillos para que entreguen sus pertenencias.

“En este barrio vive gente muy humilde, pero hay ladrones ‘cascareros’ que hacen cualquier cosa para conseguir la droga, y se aprovechan del miedo de la gente que nunca denuncia”, comenta la mamá de la joven cajera.

REDACCIÓN BOGOTÁ