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El ritual de la prisión en Venezuela / Opinión

18 de febrero 2014 , 10:54 p.m.

En Venezuela se dice que para llegar a presidente es necesario haber estado preso; y de hecho, varios han cumplido con esta condición. La prisión política, a pesar de sus riesgos e incomodidades, puede ser un escalón en el ascenso al poder, porque da al político un aura de honestidad y heroísmo que raramente se concede a esta vilipendiada profesión.

La entrega voluntaria de Leopoldo López, en medio de una masiva concentración de opositores, lo convirtió en héroe y le permite igualarse, en este aspecto al menos, con Henrique Capriles, quien cumplió hace años el mismo ritual.

Por otra parte, hay sectores radicales que pretenden reeditar la lucha insurreccional del 2002 y el 2003, con el argumento de que no se puede esperar a que el régimen termine de asfixiar al país; de allí el lema ‘la salida’ usado por los seguidores de López y de María Corina Machado.

Aunque el gesto de López aumenta el riesgo de una división de la oposición, ya que eleva su prestigio frente a Capriles, considerado tibio y vacilante por los sectores más radicales, también se convierte en un riesgo para el Gobierno. Las muertes ocurridas en la manifestación del 12 de febrero no se han podido achacar a la oposición, sino que el mismo Maduro ha reconocido, ante varias evidencias, que funcionarios del servicio de inteligencia (Sebin) dispararon contra los manifestantes, y peor aún, que habían desobedecido una orden presidencial expresa de confinarse en sus cuarteles.

Maduro destituyó al director de ese cuerpo, pero todavía queda sin aclarar la fuente de esa desobediencia. Esta gravísima confesión apunta indirectamente a fuerzas internas en el Gobierno que parecieran interesadas en una escalada del conflicto de calle, con el fin de deslegitimar a Maduro y acrecentar el poder de su rival Diosdado Cabello, quien ha aumentado su actividad pública, hasta el punto de operar a veces como un gobierno paralelo. Mientras, el arresto de López, en lugar de intimidar a quienes protestan, parece haber ampliado su rango y profundidad; desde hace algunas horas las protestas se han extendido más allá de los barrios de clase media para incluir algunos populares, y todavía no dan señales de agotamiento.

LUIS GÓMEZ CALCAÑO
Sociólogo e investigador U. Central de Venezuela