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Los tres mensajes detrás de la histórica purga de generales

Con el retiro del comandante de las FF. MM., Gobierno ratifica sus exigencias en derechos humanos.

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18 de febrero 2014 , 08:49 p.m.

Con la mayor purga de generales en la historia reciente del Ejército, cinco llamados a calificar servicios, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos actuó el martes frente al escándalo por corrupción en la contratación militar, revelada por la revista 'Semana'.

El militar de más alto rango en el país, el general Leonardo Barrero, se convirtió así en el comandante de las Fuerzas Militares que menos tiempo duró en el cargo. Llegó en agosto y se fue el martes por lo que el presidente Santos calificó como declaraciones “irrespetuosas y desobligantes” frente a las investigaciones de la Fiscalía por los ‘falsos positivos’ (civiles presentados como ilegales muertos en combate). (Vea acá los que salen y los que llegan a la nueva cúpula militar)

En una conversación con el coronel Róbinson González del Río, preso por ‘falsos positivos’ y quien aparece en las grabaciones que evidenciarían corrupción en la contratación militar, Barrero le sugirió montar “una mafia para denunciar fiscales y toda esa güevonada”.

Barrero termina saliendo porque dejó en duda el compromiso de las FF. MM. con la erradicación de los ‘falsos positivos’, considerados la mancha más grande en la historia militar de los últimos años. Precisamente, este Gobierno ha sido insistente en la “tolerancia cero” con violaciones de derechos humanos.  (Lea también: Escándalo en Ejército tumba a seis generales de la República)

Aunque Barrero se disculpó públicamente por sus palabras, la conversación suya con González del Río muestra de alguna manera cómo en la cúpula militar las investigaciones por ejecuciones extrajudiciales siguen siendo percibidas como una persecución contra las Fuerzas Armadas.(Lea también: ¿Por qué se cayeron los generales?)

Barrero no fue retirado porque el Gobierno tenga dudas sobre su honestidad, sino para reafirmar el mensaje de que los ‘falsos positivos’ y, en general, las violaciones de derechos humanos no son aceptables en medio de la guerra que libra el Estado.

Barrero, como jefe de los militares del suroccidente del país, tuvo un papel clave en golpes a las Farc, como la muerte de su máximo jefe, ‘Alfonso Cano’. Su llegada al comando general de las FF. MM. había apaciguado los ruidos de descontento en los cuarteles por las negociaciones de paz en La Habana.

Lo reemplaza el comandante del Ejército, general Juan Pablo Rodríguez. Los comandantes de la Armada y la Fuerza Aérea y el Director de la Policía se mantienen en sus cargos.

Además de Barrero se fueron el general Manuel Guzmán, segundo comandante del Ejército; el general Fabricio Cabrera, jefe de Aviación del Ejército, y el general Jaime Reyes, según dijo el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, por no actuar a tiempo frente a las irregularidades.

En la lista de oficiales que se van hubo un sacrificado que no tenía nada que ver con el escándalo: el general Diego Sánchez, que es más antiguo que el hombre designado para comandar el Ejército, el general Jaime Lasprilla. Por protocolo militar debe dar un paso al costado para permitir ese movimiento.

El lunes había renunciado el general Javier Rey, antiguo jefe de la Aviación Militar y jefe de operaciones en el comando general. Por solidaridad con Barrero renunció el general Javier Acosta, que era el segundo del comando general.

Al anunciar el revolcón en la cúpula del Ejército, el presidente Santos señaló que “hay que actuar con severidad y contundencia contra quienes se lucran o permiten la corrupción”.

Así, el Gobierno envió otros dos mensajes: que no hay espacio para la corrupción y que los controles internos tienen que funcionar dentro de las Fuerzas Armadas.

Varios de los casos que están hoy bajo la lupa de la Procuraduría y la Contraloría, como sucedió en su momento con los ‘falsos positivos’, fueron cerrados por la justicia militar.

La Aviación Militar es la unidad en la que se concentran las miradas, al punto de que el Ministerio de Defensa decidió asumir sus procesos de contratación.

REDACCIÓN JUSTICIA