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No abuse de los tacones

Utilizar zapatos altos por periodos largos afecta la mecánica muscular del cuerpo.

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18 de febrero 2014 , 04:12 p.m.

Si son muy altos, delgados y puntiagudos, los tacones, esos zapatos que nos brindan un toque de elegancia y esbeltez, pueden convertirse en una pesadilla, si se usan con frecuencia.

La razón: cambian la biomecánica del cuerpo, pues obligan a las articulaciones a esforzarse más para mantener el ritmo constante al caminar.

Luis Alberto Campos, médico experto en biomecánica, manifiesta que cualquier cambio en el centro de gravedad del cuerpo, como en este caso, exige compensaciones musculares que a largo plazo pueden producir deformidades en los pies, dolores en tobillos, cadera, rodillas y columna e incluso incrementar o acelerar procesos degenerativos en las articulaciones.

De acuerdo con Diana Estefy Gutiérrez, ingeniera biomédica de la Universidad Manuela Beltrán, una mujer en tacones se inclina más hacia adelante. “Eso –dice Gutiérrez– crea una malformación que repercute en la columna vertebral y cambia la forma de caminar, pues nos hace abrir más las piernas para tener una superficie estable”.

La organización de los músculos y las estructuras de soporte del cuerpo se relaciona desde la cabeza hasta los pies, explica la médica fisiatra Olga Lucía Estrada. En ese orden de ideas, el uso de tacones impacta no solo en las estructuras musculares sino también en las vértebras, en las articulaciones de miembros inferiores y en los ligamentos y tendones, lo que puede generar dolor y alteraciones posturales.

“Es como hacer ejercicio permanentemente. Usar tacones requiere entrenamiento y adaptación”, dice Estrada. (Lea también: Aprenda a comprar zapatos / Le tengo el remedio.)

Aunque omitir el uso de tacones es prácticamente imposible, se aconseja utilizar zapatos con tacones gruesos que no excedan los cuatro centímetros. Y cuando la ocasión lo amerite, unos más altos pero, idealmente, apoyados en plataformas de tres a cuatro centímetros, para que el cuerpo crea que la altura es mucho menor.

“Tampoco es recomendable usar zapatos demasiado planos, como las baletas, porque generan un choque más fuerte contra el piso, dado que nuestro pie no es completamente plano”, afirma Gutiérrez.

¿Qué zapato usar?

Según la especialista, además del calzado con tacones anchos –para lograr un mayor soporte sobre el suelo–, conviene elegirlo con punta redonda o cuadrada, pues la idea es que permita la movilidad de los dedos y no promueva el desarrollo de deformidades, como los juanetes.

En últimas, hay que optar por el zapato que más se asemeje y acomode a la forma del pie, sea cuadrado o redondo, y que tenga una altura de uno a dos centímetros. Y lo más importante: que se sienta cómodo.

Consejos útiles

No use tacones por más de cuatro horas seguidas, sobre todo si sobrepasen los siete centímetros y tienen puntas muy angostas. Si debe hacerlo, haga estiramientos antes y después de ponérselos.

Evite caminar largos trechos con zapatos altos.

En el trabajo haga pausas cada una o dos horas: quítese los zapatos y camine con los pies descalzos sobre un piso frío durante 15 a 20 segundos.

En la casa, suba los pies a una altura por encima de la cabeza. Métalos en agua caliente y luego masajéelos con crema.

Suspenda el uso de tacones si presenta dolor en el antepié, la espalda o limitaciones en el movimiento.

REDACCIÓN EL TIEMPO