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Estas son las cinco personas más buscadas en Bogotá

Entre ellos hay presuntos homicidas e incluso un hombre señalado de abuso sexual a su propia hija.

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17 de febrero 2014 , 07:41 p.m.

Los ciudadanos que tengan información tendiente a ubicarlos y capturarlos pueden llamar a la línea 123. En algunos casos, la Policía ofrece recompensas. (Vea acá a los cinco más buscados de la capital)

Óscar Huertas Suárez, alias ‘Machete’

Una prolongada cicatriz justo al lado del ojo derecho es la principal pista para identificarlo. Incluso, su alias se desprende del elemento que le causó la herida: un machete.

El origen de esta marca es justamente la razón principal por la que la Policía busca a Óscar Huertas Suárez, un ‘fletero’ (asaltante de clientes bancarios) reconocido en el mundo criminal por su frialdad a la hora de ejecutar actos criminales.

Todo ocurrió el 4 de octubre del 2013 a las 2:15 de la tarde. Alias ‘Machete’ siguió los pasos de un ciudadano que retiró tres millones de pesos de un banco localizado en el barrio Santa Isabel de Bogotá. El cliente abordó su vehículo sin imaginar que era ‘escoltado’ por dos hombres motorizados que tenían la firme intención de despojarlo de la plata.

De repente, la víctima sintió que la dirección del automotor empezó a jalar hacia un lado, por lo que decidió hacer una parada en un montallantas situado en la vía principal del barrio Altamira, localidad de San Cristóbal. Fue el momento escogido por los delincuentes para poner punto final a su paciente espera.

Los investigadores establecieron con base en los relatos de testigos que, presuntamente, Huertas Suárez bajó de la motocicleta apuntando el cañón de su pistola hacia su víctima. Lo hizo por la ventanilla del pasajero, que en ese momento estaba abierta.

Pese a su habilidad para enfrentar este tipo de situaciones, el ‘fletero’ no alcanzó a observar que uno de los trabajadores del montallantas se le acercó por la espalda: así le provocó la herida con el machete, justo al lado del ojo derecho.

El presunto criminal, herido, empezó a forcejear con el valiente empleado del montallantas. De hecho, accidentalmente su arma se disparó y la bala terminó incrustada en su antebrazo izquierdo. Sin embargo, no tuvo reparo en apretar el gatillo y asesinar al hombre que, sin conocer a su cliente -que tan solo necesitaba aire para uno de los neumáticos de su vehículo-, impidió que lo atracaran.

Alias ‘Machete, con el rostro y su brazo ensangrentados, subió de nuevo a la moto conducida por su cómplice y huyó antes de que llegaran las autoridades. Solo se sabe que ese día recibió atención médica en un hospital del sur de Bogotá y que les dijo a los galenos que las lesiones habían sido producto de un atraco en Engativá. Horas después ‘desapareció’ del mapa.

Los detectives de la Sijín, que aún recogen evidencias para saber en cuántos casos de ‘fleteo’ está involucrado Huertas, lo buscan por toda la ciudad. No descartan que haya salido del país de manera clandestina, pese a tener antecedentes judiciales por porte ilegal de armas de fuego, concierto para delinquir y homicidio. Por los mismos delitos había purgado una condena de 92 meses en el 2005. La Policía ofrece hasta 5 millones de pesos por datos que permitan ubicarlo.

Luis Antonio Noriega Polo, alias ‘Gigante’

Una vieja rencilla entre hinchas del fútbol terminó con el asesinato de un joven hincha de Nacional, a manos de un seguidor de Millonarios que usó una daga para tal fin.

En el barrio Villa María de Suba eran comunes las riñas entre aficionados de ambos equipos, sobre todo en el primer semestre del 2013. En una ocasión la disputa reunió en plena calle a los dos protagonistas de esta historia: Luis Antonio Noriega Polo (hincha ‘azul’) y Carlos Javier Rodríguez (aficionado ‘verde’).

Noriega era conocido con el alias de ‘Gigante’ por su enorme contextura. Fue un día de marzo en el que la Policía lo sorprendió en desarrollo de una pelea con los hinchas del equipo rival, lo que le significó su conducción a la Unidad Permanente de Justicia (UPJ).

Cuentan investigadores de la Sijín que desde entonces él prometió vengarse de Carlos Javier, a quien responsabilizó por su detención de 24 horas.

Durante algunos meses hubo insultos y encuentros entre ambos jóvenes -que no pasaron a mayores-, hasta que llegó el 23 de septiembre. Ese día el seguidor de Nacional trabajó durante gran parte de la tarde como asesor nutricional y en la noche tomó un bus de regreso a casa. Cuando se disponía a ingresar al conjunto residencial fue, al parecer, interceptado por alias ‘Gigante’, quien tenía por costumbre pasearse por el barrio con sus dos perras de raza pitbull, a las cuales controlaba con una especie de arnés amarrado a su pecho.

Los testigos entrevistados posteriormente por la Policía señalan que el agresor sacó un arma blanca y que luego de cruzar algunas palabras atacó a Carlos Javier, quien quedó tendido en el suelo sin la mínima posibilidad de defenderse.

Al mismo tiempo que el autor del hecho huyó de la escena, escoltado por sus guardaespaldas caninos, la víctima fue trasladada en un vehículo particular al Cami de la localidad y luego remitida al Hospital de Suba, donde horas después se registró su deceso. El caso generó no solo el repudio de la familia del muchacho ultimado –era el menor de cuatro hermanos- sino el de los integrantes de la barra Nación Verdolaga Banda la Colina, a la que él pertenecía.

Desde ese momento, un grupo especial fue designado por altos mandos de la Policía de Bogotá con la misión de identificar y dar con el paradero del homicida. Las descripciones permitieron señalar a ‘Gigante’ como el presunto autor del asesinato.

Los detectives saben que esa misma noche del crimen Noriega emprendió la huida con rumbo desconocido. También lograron establecer que se trata de un hombre que luce una buena cantidad de tatuajes en distintas partes del cuerpo, alusivos a su pasión por el equipo azul de la capital del país: entre estos sobre sale un letrero de Millonarios justo encima del ombligo, un balón de fútbol (bajo las costillas del costado derecho), las 14 estrellas del equipo tatuadas en su brazo izquierdo y las letras CDLM (Club Deportivo Los Millonarios), en su antebrazo derecho.

Aunque no tiene antecedentes judiciales, a ‘Gigante’ le figuran algunas anotaciones por protagonizar riñas y por cargar armas blancas. De hecho, los investigadores determinaron que el presunto homicida portaba de manera frecuente una daga, que más de una vez utilizó para intimidar a sus adversarios. Por información que permita dar con su paradero, la Policía ofrece una recompensa de hasta 5 millones de pesos.

Jéssica Lorena Sanabria, alias ‘Jessy’

La vanidad y el deseo de lucir una mejor figura en el grado de bachiller de uno de sus dos hijos, llevó a Briceida González, de 37 años, a practicarse una cirugía para embellecer sus glúteos, sin imaginar que perdería la vida en un consultorio clandestino del barrio El Tunal.

Por este caso, que en su momento generó conmoción en Bogotá, la Policía señala como presunta responsable a la esteticista Jéssica Lorena Sanabria Mosquera, quien a sus 27 años se convirtió en una de las personas más buscadas de la ciudad y por la que se ofrece una recompensa de hasta 5 millones de pesos.

El sueño que terminó convertido en tragedia para Briceida, paradójicamente vendedora de productos de belleza, tuvo como escenario un apartamento situado en el quinto piso, torre 11, del conjunto residencial Chocó.

Ese viernes primero de noviembre del 2013, la mujer acudió al consultorio ‘pirata’ acompañada de una amiga. Su intención, someterse a la aplicación de silicona en los glúteos y para ello ahorró más de un millón de pesos.

Los investigadores tienen elementos para afirmar que Jéssica Lorena Sanabria estuvo al frente del procedimiento quirúrgico. Inicialmente, le aplicó anestesia a Briceida quien luego de varios minutos empezó a sentirse muy mal. Así lo indicó la amiga de ella, entrevistada posteriormente por la Sijín.

Pasado un tiempo una de las asistentes de ‘Jessy’ le pidió a la acompañante de la paciente que fuera a comprar una ropa interior a una tienda cercana, pero al regresar encontró el lugar desocupado. Hay indicios de que en ese momento la esteticista, ayudada por otras personas, transportó a Briceida en un vehículo y que la abandonó en plena calle, frente al Cami del Carmen, de Tunjuelito.

La víctima, semidesnuda y envuelta en una sábana, no tenía signos vitales. Días después, Medicina Legal confirmó que había muerto por una insuficiencia respiratoria generada por una complicación pulmonar, al parecer derivada de la aplicación de la silicona u otros químicos.

La Policía sabe que ese mismo día la esteticista abandonó el apartamento (donde vivía y efectuaba los procedimientos quirúrgicos) y que durante algunos días se escondió en una vivienda de la localidad de Rafael Uribe Uribe. Sin embargo, para el 19 de noviembre, cuando finalmente un juez dictó la orden de captura, ya no se tenían pistas sobre su paradero.

Igualmente, desde el mismo día de la muerte de Briceida, Jéssica Lorena Sanabria congeló las redes sociales en las que de manera continua promocionaba los procedimientos estéticos, que no contaban con el permiso de las autoridades sanitarias de la capital del país. Pese a que en un comienzo se especuló que ella podía estar en Costa Rica, los investigadores creen que ella nunca pudo abandonar el país. Por ahora, los miembros del Grupo de Homicidios de la Sijín siguen tras las huellas de esta mujer, que en el año 2005 cumplió una sentencia de 10 meses por un caso de tentativa de hurto.

Alexánder Urrego Guerrero

El 17 de septiembre del 2013 los bogotanos quedaron sorprendidos con la cinematográfica y milimétrica fuga de Alexánder Urrego Guerrero, un recluso de la cárcel La Picota que aprovechó una visita al odontólogo para burlar a los guardias del Inpec.

Aquel día, el preso fue llevado en un vehículo oficial a la Clínica Compensar, situada en la avenida Primero de Mayo con carrera 10ª. Bis., barrio San José de Bogotá.

Pasadas las 9:30 de la mañana, Urrego salió de la consulta y en ese momento un grupo fuertemente armado, conformado por al menos cinco hombres, ingresó al lugar. Portaban fusiles de asalto.

Luego de protagonizar una balacera, los integrantes del comando lograron rescatar al recluso, quien estaba en prisión desde septiembre del 2011 sindicado de hacer parte de una banda delictiva vinculada al asesinato del teniente de la Sijín Mario Gamboa. El oficial perdió la vida cuando intentó evitar el atraco a una vivienda del barrio Ciudad Montes.

La fuga se efectuó en una camioneta. Cuadras más adelante Urrego y los autores del rescate a sangre y fuego se escaparon en un Renault 4. La Policía capturó a varios miembros de una familia que estaban en el sitio en el que se produjo el cambio de automotor, pero luego un juez ordenó su libertad porque no hubo elementos para vincularlos al caso.

No obstante, las investigaciones permitieron dar con el paradero de Julio Alarcón Ramírez, alias ‘el Mecánico’, señalado por las autoridades como el ‘cerebro’ de la fuga. Este hombre tiene vínculos familiares con las personas que inicialmente habían sido detenidas.

Y aunque un día después fuentes del Inpec informaron de la supuesta recaptura de Urrego Guerrero, noticia que fue difundida en varios medios de comunicación, lo cierto es que aún sigue evadiendo la justicia. Por su ubicación, la Policía ofrece la recompensa de hasta 50 millones de pesos.

Mauricio Rojas Charry

Pese a las insistentes amenazas de su propio padre, una valiente menor, de 13 años de edad, decidió contarle a su mamá el infierno que vivió en repetidas ocasiones.

Según la información que reposa en las anotaciones de los investigadores de la Sijín de Bogotá, el progenitor, de ocupación taxista, es señalado como el presunto autor del delito de actos sexuales abusivos.

Las indagaciones preliminares indican que, al parecer, Mauricio Rojas Charry, de 42 años, manipulaba las partes íntimas de su hija cuando ella iba a su lado en el vehículo de transporte público. Estas situaciones se habrían repetido varias veces en el sur de Bogotá y en el municipio de Soacha (Cundinamarca).

Todo indica que el taxista intimidaba a la niña y le exigía que se quedara callada, a cambio de no causarle un daño mayor.

El último registro del que se tiene fecha es del 21 de febrero del 2013. Justamente la víctima, cansada de los presuntos abusos de su padre biológico, tomó la acertada decisión de contarle todo a su mamá (esposa del supuesto abusador), quien de inmediato instauró la denuncia.

Desde entonces un grupo especial de la Unidad de Delitos Sexuales de la Sijín Bogotá le sigue la pista a este hombre. Mientras tanto, la menor ha recibido asistencia psicológica.

REDACCIÓN BOGOTÁ