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El reto de identificar desaparecidos en un país en conflicto

Por la violencia en el país, forenses colombianos son expertos en identificar lesiones y torturas.

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17 de febrero 2014 , 07:21 p.m.

Ni después de las dictaduras de Argentina y Chile, que dejaron miles de personas desaparecidas, el trabajo de los forenses en esos países ha sido tan complejo como lo es en Colombia, donde realizan su labor en medio del conflicto y no cuentan con el apoyo institucional que quisieran.

En Colombia son muchos, pero no se tiene certeza de cuántos. Los desaparecidos en el país superan la cifra de 60.000 personas. Aunque existen casos donde el desaparecido es encontrado en pocos días, la generalidad es que unos meses o varios años después aparezca un cuerpo esquelético que debe ser identificado por los expertos forenses. Las pruebas genéticas, aunque se han constituido en una de las herramientas de mayor contundencia para la identificación de restos humanos, no siempre son requeridas, debido a que a través de la odontología, la antropología y la patología forenses se pueden hacer hallazgos que, en conjunto con la historia del individuo y el contexto de la desaparición, dan a las autoridades un nivel de certeza alto para tomar decisiones sobre la entrega de un cuerpo a sus familiares.

La expectativa de los familiares sobre el trabajo forense

Para los familiares de desaparecidos, el proceso de espera puede tomar muchos años. Sobre todo si es un país en conflicto y con tantos actores de violencia como Colombia. Así lo asegura Manuel Paredes, coordinador de los laboratorios de genética de Medicinal Legal en el país, quien explica por qué algunos procesos de identificación pueden durar décadas sin tener respuesta. Investigaciones como las de las víctimas de Luis Alfredo Garavito (violador y asesino en serie con más de 100 casos), por ejemplo, están aún hoy sin resolverse en su totalidad. Paredes dice cuáles pueden ser las razones.

“Las familias deben saber que la identificación de un cuerpo es ya una etapa adelantada de un proceso que inició por lo general, varios años antes, con la búsqueda del desaparecido. Son los organismos investigadores del Estado quienes logran recuperar el cuerpo sobre el cual comienza un proceso forense de identificación”, explica el experto. Es decir, puede pasar mucho tiempo desde el día de la desaparición hasta que los restos llegan a un laboratorio forense para su estudio.

Bogotá, Medellín, Cali y Villavicencio tienen laboratorios de genética ¿qué se tuvo en cuenta para la selección de esas ciudades?

Manuel Paredes: La demanda de los servicios. Cada ciudad se especializa en un área de acuerdo con las dinámicas de la región. En Villavicencio, donde el laboratorio se abrió hace dos años, está enfocado en la identificación de personas a través de restos óseos. Allí llegan víctimas del conflicto del Oriente, la Orinoquía y la Amazonía del país. Es una zona de conflicto. La asistencia de familiares de desaparecidos a la capital del Meta para aportar su muestra sanguínea con destino al ‘Banco de perfiles genéticos de desaparecidos’, se ha incrementado notablemente desde que se implementó el laboratorio. Se está diseñando la especialización del laboratorio de Cali en el análisis de investigaciones criminalísticas asociadas a delitos contra la vida y la integridad y a delitos contra la libertad sexual, teniendo en cuenta el comportamiento epidemiológico de estos hechos en el sur del país. Lo mismo ocurre en Medellín. Bogotá alberga estos casos, pero además los de paternidad, para lo que el estudio de ADN es clave.

¿Por qué el proceso de identificación toma, algunas veces, décadas?

La identificación de desaparecidos es un problema nacional, histórico. No hay un número definido, se sabe que son muchos, más de 60.000. Si se compara el tema de la desaparición forzada en Chile, Argentina es muy diferente. En estos dos países se están dando los procesos después de terminado el conflicto y cuentan con una estructura política que apoya notablemente su trabajo. Se trabaja en tiempos de paz. En Colombia se trabaja en medio el conflicto.

¿Qué caracteriza el trabajo forense en Colombia?

Esperamos que se acabe el conflicto para replantear el trabajo que ahora hacemos en medio de él. No se tiene certeza de la cifra de desaparecidos y el trabajo se hace más difícil.

La labor forense en Colombia es ‘sui géneris’, lo que hace que sea necesario replantear y que nos pongamos de acuerdo las tres instituciones donde están los grupos de genética que trabajan para la identificación de personas: el CTI de la Fiscalía, la Dijín de la Policía y Medicinal Legal.

¿En qué casos el proceso de identificación termina en la genética?

En el proceso hay que responder dos preguntas: cómo murió y quién era. Nosotros participamos en el segundo interrogante, pero no en todos los casos. Algunos se resuelven antes de que llegue a nuestras manos. La identificación final es un concepto que reúne información de varias áreas, donde en algunos casos se incluye a la genética. El proceso depende de tantas voces, que es esa una de las razones por las que a veces tarda varios meses o años la identificación.

¿De qué depende que un proceso de identificación tarde más que otros?

En Colombia existe algo que los ‘violentólogos’ llaman ‘el castigo del cuerpo’, que se evidencia en el ‘modus operandi’ de los grupos paramilitares que en lugar de hacer grandes fosas hacían unas muy pequeñas y para que los cuerpos pudieran entrar allí, los desmembraban. Esto hace que huesos de muchas personas se mezclen y sea más difícil dar con su identidad.

Cada conflicto tiene prácticas de barbarie. Cada país tiene su propia versión. Los forenses colombianos son expertos en identificar lesiones y torturas.

También importa la antigüedad de los restos. El tiempo que transcurrió desde que murió la persona hasta que encontraron sus restos. Eso puede hacer que los huesitos estén degradados y la prueba no sea tan exitosa. Depende siempre de si hay suficientes células y ADN para poder estudiarlo.

En resumen depende del tiempo que toma la búsqueda de los restos óseos, el tiempo que toma el proceso de exhumación, el tiempo que toma el estudio del equipo de antropología y patología forenses, la búsqueda de familiares y la ubicación de los restos óseos para análisis, el estado de preservación de los restos óseos, la necesidad de hacer múltiples reprocesos en restos degradados, el grado de parentesco de los familiares disponibles para el cotejo y el número de casos en espera de proceso de laboratorio.

Además del tiempo, ¿qué otro factor degrada los huesos?

Si los restos han estado sumergidos en agua, si han estado en clima de selva tropical, si han sido incinerados. Todo eso puede pasar y afectar las células y los tejidos.

¿Afecta el proceso el hecho de que las víctimas sean niños?

En los niños los huesos no han terminado de madurar. La pelvis, por ejemplo, es clave para que el antropólogo defina si la víctima es de hombre o de mujer. Cuando son pequeños es más complejo ver esa diferencia. Aunque para el proceso de ADN lo clave es, repito, el estado de preservación de los huesos.

¿Con cuáles huesos es más fácil el proceso?

Los del fémur porque son más gruesos y si se trata del cráneo, los del oído.

¿Cuántos genetistas especialistas en el campo forense tiene Colombia?

Entre las instituciones que manejamos el tema somos 100. En Medicinal Legal, tenemos 80. Es un campo muy atractivo, mucha gente quiere ser forense pero la exigencia es alta. Muchos son biólogos o médicos que tienen maestrías. El perfil, generalmente, es de postgrado.

En cuanto a recursos destinados a esta área, ¿cómo están?

Siempre son limitados. Hace dos años nos recortaron el 40 por ciento, pero hemos recibido donaciones y aportes de afuera. El laboratorio de Villavicencio es el que más se ha beneficiado con estas ayudas. Es el más avanzado en tecnología y referente en la región.

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM