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El cantor de 'El año viejo' se presentó en el Carnaval de las Artes

Antonio 'Tony' Camargo cantó el pasado viernes en el Teatro Amira de la Rosa, en Barranquilla.

17 de febrero 2014 , 04:28 p.m.

Erguido, a sus 88 años, caminó ‘Tony’ Camargo por el escenario del teatro, y pidió perdón por su cojera: “Es que me accidenté el 24 de diciembre pasado con mi esposa, Lupita González. Casi no les puedo volver a cantar 'El año viejo'”.

Este mexicano, que hizo famosa en todo el continente la canción del colombiano Crescencio Salcedo, aún canta con swing, con su voz potente. No había pisado nuestro país hasta ahora, cuando fue invitado al Carnaval de las Artes de Barranquilla.

A través de unos locutores de Curramba, aficionados a los sonidos maravillosos de esa tierra, se contactó a Camargo en México. Y él vino y estuvo sonriente todos los días. Recorrió el hotel El Prado, sede del evento, con su bastón (que no llevó a la presentación en el teatro), siempre al lado de su esposa, con una frase amable y cariñosa: “Un gusto”, todo el tiempo.

Y el viernes en la noche, durante su presentación, contó que en 1953, en un viaje a Caracas, se encontró las partituras del gran Crescencio. “Yo llegué a Venezuela en 1952, contratado por la orquesta de Luis Alfonso Larraín. Me iba a quedar un mes o dos, y terminé quedándome un años y diez meses”.

En ese tiempo, consiguió muchas partituras para piano, entre ellas las de 'El año viejo', y cuando volvió a México, las grabó. “El disco salió en agosto o septiembre de 1953, pero solo un año después se volvió un éxito”.

En Barranquilla, salió vestido de blanco, con unos zapatos lustrosos y un sombrero de medio lado que le daba un aire más elegante. “Por principio de cuentas, Crescencio es uno de mis compositores favoritos y siempre le estaré agradecido por este número, una letra y una melodía sencillas, que le llegan a tanta gente”.

Allí, en el Amira de la Rosa, se enteró de que Crescencio murió en 1976, muy pobre y sin recibir derechos de autor, y se quedó sorprendido. “Bueno, yo tampoco recibo ya las regalías como intérprete, porque la disquera descontinuó el tema y los piratas ayudan también”.

Nacido en Guadalajara en 1926, inició su carrera al lado de sus padres, que eran músicos. “Cuando nos fuimos a vivir al DF, mi papá empezó a administrar un cine y yo practicaba allí mis canciones. En épocas especiales, como Navidad, fin de año, Reyes y el 15 de septiembre en las fiestas patrias, presentaba mi espectáculo”.

Ahí arrancó y aunque toca güiro, maracas, claves y algo de tambores, se dedicó solo a cantar. Su carrera empezó en 1942 y conoció a los más importantes músicos mexicanos, como Agustín Lara (“un hombre encantador”) y José Alfredo Jiménez: “yo creo que nunca supo lo grande que era, porque de verdad era un monstruo”.

Después, se paró de nuevo, y con su voz de costeño colombiano, interpretó 'La llorona loca', de José Barros, y 'Mi cafetal', del maestro Crescencio.

Y un rato después, dio una nueva sorpresa: cantó 'El compay Mochila', otra composición de Salcedo, que Hugo Molinares, director de la orquesta del Carnaval de las Artes, no conocía y cuya partitura debió estudiar muy bien para poder montar el tema. Ni en Internet aparece.

“Ustedes deberían ir a la RCA Víctor de México, para saber qué otras partituras hay allá. Esta canción es muy linda y casi no es conocida”, comentó. “Su música es muy hermosa, toda, y casi nadie sabe que es de acá”, agregó antes de irse.

A Barranquilla, dice, quiere volver. “El público tiene la palabra, si quiere que regrese o no”. Y la respuesta fue un ‘sí’, se fue aclamado como un local, con fuertes aplausos y muchos “vivas”.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO