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El chavismo construye la hegemonía comunicacional

"En el caso de NTN24 se trata de un acto de censura" dice Carlos Correa.

16 de febrero 2014 , 02:18 a.m.

El chavismo tiene el control de las instituciones, el control de la economía, el control de la Fuerza Armada y también el control remoto de la televisión.

"Fuera del aire, NTN24. Fue una decisión de Estado, para que lo sepan", expresó la noche del jueves el presidente Nicolás Maduro desde el palacio de Miraflores. El discurso del mandatario venezolano fue transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión, un recurso del que también gustaba echar mano su finado antecesor, Hugo Chávez, para copar todo el espectro radioeléctrico del país. (Lea también: Venezuela vuelve a manifestar su división en la calle).

¿Cuál fue el pecado cometido por NTN24, cuya señal solo se transmitía en el país por los sistemas de suscripción? "Pretendió ser la competencia de Telesur, pretendió transmitir la zozobra de un golpe de Estado", argumentó Maduro, quien sin mediar procedimiento administrativo alguno sacó de un tajo a esta emisora del cable. (Lea también: Los micro-Estados de la violencia / Análisis).

El líder de la revolución bolivariana tomó esta determinación el miércoles, mientras las calles de Caracas eran sacudidas por una protesta estudiantil que concluyó con tres asesinados, casi 70 heridos y más de cien detenidos.

A pesar de la gravedad de los hechos, los medios locales miraban para otro lado y los dirigentes de la oposición solo podían expresar sus opiniones a través de las televisoras internacionales.

El director de la organización Espacio Público, Carlos Correa, sostiene que los venezolanos padecen "el resultado de un proceso histórico" impulsado por el Gobierno en su afán de conquistar la "hegemonía comunicacional". "En el caso de NTN24 se trata de un acto de censura. Pero los medios nacionales incurrieron en autocensura, obligando a la gente a refugiarse en las redes sociales, páginas web de algunos periódicos y canales internacionales", describe Correa.

Las presiones no se disimularon. El martes 11, un día antes de que se realizara la manifestación de la oposición, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) advirtió a los medios que podían ser sancionados por la "difusión de contenidos que hagan apología del odio y la violencia, los llamados al desconocimiento de las autoridades y a alterar la paz pública".

El silencio informativo retumbó en las salas de redacción. En Globovisión, antiguo bastión mediático de la oposición que fue comprado el año pasado por empresarios chavistas, cuatro periodistas renunciaron por diferencias con la línea editorial.

Entretanto, los reporteros de la Cadena Capriles, conglomerado que también cambió de dueños y pasó a manos de un grupo chavista, emitieron un comunicado en el que cuestionan la cobertura de los sucesos y la nueva orientación de la empresa.

En 2003, un documental producido en Irlanda intentó demostrar la participación de los medios venezolanos en el golpe contra Chávez el 11 de abril de 2002. Su título era: "La revolución no será televisada". Una década después, la revolución domina la pantalla.

PEDRO PABLO PEÑALOZA
Para EL TIEMPO