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Los micro-Estados de la violencia / Análisis

Colectivos violentos están preparados para actuar contra cualquier amenaza en contra del chavismo.

15 de febrero 2014 , 11:27 p.m.

El fenómeno de los micro-Estados en Venezuela se ha fortalecido, profundizado y atomizado en el siglo XXI. Ello, de la mano, al menos tolerante y por tanto cómplice, de la denominada ‘revolución bolivariana’ y del manto de la impunidad que protege sus actividades con el lamentable saldo de la imitación que se produce.

Lo anterior perfectamente encaja con lo sostenido por el escritor suramericano Eduardo Galeano –tan seguido por el ‘chavismo’– en el sentido de que “la impunidad premia al delito, induce su repetición y le hace propaganda”.

Cuando nos referimos a microestados en Venezuela subsumimos en la afirmación a los colectivos violentos, la ‘república de los pranes’ de las cárceles, el Frente Bolivariano de Liberación y sus divisiones, los jefes de invasiones de bienes inmuebles públicos y privados, los motorizados seudoorganizados, entre otros.

Los micro-Estados se autodenominan guardianes de la revolución; utilizan símbolos y colores de la tendencia política oficial y tienen innegables amistades en el alto gobierno, lo que les permite contar con una indudable “patente de corso” que los ubica por encima del ordenamiento jurídico vigente e inmune a las instituciones del sistema integrado de seguridad ciudadana del país.

Estos micro-Estados cuentan con un territorio que dominan; una población que controlan y que, ejerciendo el poder con la amenaza latente y probada del empleo de las armas de fuego –incluidos los fusiles de asalto–, son en un solo ente policías, fiscales y jueces.

Así las cosas, solo presentaremos la semblanza de los colectivos violentos –grupos que se autoconceptualizan de izquierda radical, indicando que protegerán la ‘revolución’ chavista por caminos lícitos, pero también ilícitos– con la razón de las ideas, pero también con las armas y la violencia.

Si analizamos bien sus afirmaciones, podremos inferir que no existen límites en sus prácticas y mucho menos temor a las potenciales consecuencias jurídicas de sus acciones.

En Venezuela existen alrededor de 1.136 parroquias, distribuidas en 335 municipios.

Al menos en un centenar de ellas existe presencia de colectivos armados; es decir, en al menos el 10 por ciento del nivel parroquial están activamente presentes.

Los colectivos violentos están preparados para actuar, sin dudarlo, contra cualquier amenaza que surja en contra del chavismo, sin importar si esa amenaza proviene de una parte del pueblo, de civiles que piensan distintos y deciden protestar hasta ser oídos.

Lo terrible es que solo esperan la orden para hacerlo; pero ¿cumplirán la orden para no actuar? No lo sabemos.

FERMÍN MÁRMOL GARCÍA
Abogado criminalista