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Cantante Jorge Oñate, cada vez más enredado por asesinato de político

Cuatro de los principales testigos de la Fiscalía hicieron graves acusaciones en su contra.

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15 de febrero 2014 , 10:29 p.m.

Aunque no está sentado en el banquillo de los acusados, el nombre del cantante vallenato Jorge Oñate aparece cada vez más enredado en el juicio por el asesinato del político cesarense Efraín Ovalle.

Cuatro de los principales testigos de la Fiscalía en ese caso, que se adelanta en los juzgados especializados de Bogotá, hicieron graves acusaciones contra el ‘Jilguero de América’.

Oñate ya aparecía nombrado en la investigación por ese crimen, por el que responden como autores materiales cuatro señalados sicarios de ‘los Urabeños’. Ahora, la Fiscalía ahondará en las versiones que vinculan al cantante, a su hijo Jorge Luis y a su tío Hernán como los supuestos determinadores de la muerte de Ovalle, exconcejal de La Paz (Cesar), en febrero del 2012.

Las versiones coinciden con la principal hipótesis que tiene la Fiscalía, que, luego de una investigación que empezó en un despacho en Valledupar (capital del Cesar) y que terminó en el búnker del ente acusador en Bogotá, apunta a que una disputa electoral originó la muerte del político luego de las elecciones a alcaldía y gobernación del 2011.

El asesinato ocurrió cuatro meses después de que Nancy Zuleta, esposa del cantante, perdiera las elecciones a la alcaldía de La Paz. Entre los antecedentes del crimen está el rechazo de Efraín Ovalle a apoyar esa candidatura.

Los testimonios

“A mí lo que me dijeron es que ese muerto lo estaban pagando los Oñate, incluido el cantante”. Esa fue una de las frases que dijo en el juicio Manuel Ricardo Benavides, un hombre que, de acuerdo con la Policía, manejaba las finanzas de ‘los Urabeños’ en el Cesar.

Benavides, preso en La Picota por concierto para delinquir, aseguró que fue contactado por un hombre conocido como ‘Eduard Chía’ y que él le comentó que el dinero para “la vuelta” venía de la familia Oñate.

El testigo fue compañero de celda en la cárcel de Valledupar de Jhon Carlos Landero, alias ‘Curumaní’, otro sicario que les había dicho a las autoridades que también fue contactado para cometer el asesinato.

Benavides y ‘Curumaní’ se habían convertido en testigos de la Fiscalía y ese día tenían programada una audiencia en la que declararían en contra de los cuatro presuntos sicarios (entre los que figura ‘Eduard Chía’). Mientras el primero fue trasladado por el Inpec a los juzgados de Valledupar, ‘Curumaní’ apareció muerto la noche del 17 de junio del año pasado.

“Era mi compañero de celda. Yo no entiendo por qué no lo llevaron a la citación y a mí sí. Luego me devolvieron a la cárcel y solo me entraron a la celda hasta las siete de la noche”, dijo Benavides, claramente afectado.

El testigo afirmó también en el juicio que esa “situación” lo había llevado a persistir en su declaración y pidió protección para su familia.

Las otras tres acusaciones contra Jorge Oñate son de los hijos de Efraín Ovalle. Tres de ellos declararon que el homicidio se originó “por fines políticos” y que el “problema empezó cuando Jorge Oñate pidió el apoyo político”.

“Una semana después de las elecciones Jorge Luis ingresó a nuestra casa y le quitó el seguro a una pistola, y nos dijo que nos iba a matar”, aseguró Efraín Ovalle hijo.

Por los testimonios, el ‘Jilguero de América’ deberá explicarle a la Fiscalía qué relación tienen con los cuatro hombres señalados como autores materiales del crimen.

También, la Fiscalía investiga la participación de uno de los sicarios capturados por el crimen de Ovalle en el homicidio de Yandra Brito, exalcaldesa de Barrancas (La Guajira).

Investigan a dos fiscales de la Costa
Hay denuncias sobre el poder corruptor de ‘Kiko’ Gómez

El fiscal de Fonseca (La Guajira), Rafael Martínez, y Alcides Pimienta, fiscal especializado de Valledupar, están en la mira de los investigadores. Según conoció este diario, los funcionarios, que tuvieron en sus manos los procesos por la muerte de Efraín Ovalle y la exalcaldesa Yandra Brito, están bajo la lupa por supuestas omisiones.

El proceso de Ovalle duró un año y medio en Valledupar y la investigación se empezó a mover cuando fue trasladado a un despacho de derechos humanos en el búnker en Bogotá. Y el de Brito –que denunció en varios oportunidades que el exgobernador ‘Kiko’ Gómez estaba detrás de la muerte de su esposo, Henry Ustáriz– también estuvo quieto en los despachos judiciales de Riohacha, Fonseca y Santa Marta.

El proceso hace parte de la investigación para aclarar las versiones sobre el poder corruptor que supuestamente tenía ‘Kiko’ Gómez sobre la justicia en La Guajira.

REDACCIÓN JUSTICIA
juamer@eltiempo.com